domingo, 30 de abril de 2017

 CUERDAS PARA ARCOS MONGOLES

¿Qué sería de nosotros sin un poco de música? 
 
He recibido algunas propuestas acerca de publicar una entrada en la que hable de la cuerda flemish para arcos mongoles, o lo que es más factible a la hora de conseguir uno, arcos hungaros que son tramendamente parecidos al ser digamos de su "familia".  No obstante mi experiencia es corta y se limita exclusivamente a mi arco de 58 pulgadas por lo tanto me propongo plantear unas lineas generales basandome en mi experiencia con éste tipo de cuerdas con el ánimo de que quien pueda estar interesado en ello disponga de unas lineas generales sobre las que experimentar basandose en una premisa fundamental. Si las gazas han de hacerse bastante más grandes, la cuerda tendrá que hacerse varias pulgadas más larga de lo que requeriría un recurvo o un longbow, ya que consumiremos más longitud de cuerda trenzando dichas gazas, como puede verse en la foto adjunta.

Cuando una persona toma la decisión de practicar el tiro con arco puede escoger entre varias modalidades, por lo que al concluir el curso de iniciación que suele realizarse con un arco recurvado estandar de no demasiadas prestaciones debe escoger una de esas modalidades en concreto para poder adquirir su propio arco y demás material necesario para practicar el tiro.   Si la persona en cuestión tiene claros sus gustos podrá decantarse por el formato olímpico, el arco de poleas o el tradicional, todos ellos con una gran variedad de marcas, potencias y calidades.   Escoger las dos primeras plantea por lo general la posibilidad de conformar un arco muy personalizado a medida que se aprende, pudiendo sustituir partes intercambiables del arco por otras de mayor calidad o simplemente más a gusto del usuario.
Con el arco tradicional por lo general estamos limitados a dos tipos básicos de arco. El "longbow" o arco largo (evolución del arco largo medieval europeo) y el recurvo, presentándose ambos tipos en una gran variedad de marcas, modelos y calidades, pudiendo escoger en muchos modelos entre los monoblock (una sola pieza) o los "take down" desmontables, con lo que es difícil no encontrar un arco que satisfaga los requerimientos del arquero, pero.... ¿ y si el tipo de arco que te gusta no es habitual en los campos de tiro?  Pues bien, como sabemos en la parte oriental de Europa y países como por ejemplo Turquía conservan los tipos de arco propios de su cultura ancestral, arcos que llegaron a sus países en manos de ejércitos invasores provenientes de las llanuras euroasiáticas, como por ejemplo y citando a los más conocidos, los mongoles.  Cada zona, cada cultura, desarrolló su propio formato de arco siguiendo unas formas similares que dieron lugar a una buena colección de modelos de arco oriental enfocado por lo general para el tiro a caballo y que hoy simplificamos con la denominación de "arco mongol" erróneamente, ya que un arco verdaderamente mongol autentico es prácticamente imposible de ver o de adquirir fuera de ese país.  Los más habituales, dentro de su rareza, son los arcos húngaros, bastante más fáciles de conseguir buscando en internet y de una factura más elegante para mi gusto que el tosco arco mongol verdadero.  No hablemos del pequeño arco turco, similar al coreano, algunos de ellos verdaderas filigranas de artesanía. Actualmente es relativamente sencillo encontrar distribuidores que comercializan alguno de estos tipos de arco, aunque dan pocas opciones de elección. Por otro lado, tenemos un buena marca que comercializa un arco recurvo de buena calidad y elaboración propia que recuerda los modelos orientales. Se trata del modelo ASHIA de BOW-ART. Puedes ver sus arcos en este enlace .
Modelo Ashia de BOW-ART

En mi caso, mi ilusión era tener uno de esos arcos de corte oriental hasta que di con la web de un fabricante húngaro, "GROZER ARCHERY" en la cual podía escoger entre una gran variedad de modelos a unos precios bastante razonables.  Mi elección fue un arco húngaro que se ajustaba más a mis gustos que el modelo al que llamaba “mongol” y además no tenía que esperar a que me lo fabricase ya que lo tenía en stock en las 58 pulgadas que yo quería.  Sólo un detalle……70 libras de potencia, que se dice pronto. Me enamoró el arco y me gustó que solo 280 euros me separaran de cumplir mis deseos arqueros, así que decidí encargarlo vía e-mail confiando en que mis músculos no reventarían al usar aquella bestia. A fin de cuentas, llevaba tiempo usando un recurvo de 50 libras sin despeinarme….
Formalice el pago vía transferencia bancaria a un banco austriaco confiando en no ser estafado y me dispuse a esperar.
Hungría – Austria –Madrid - Valencia – mi casa en sólo 6 días.  Sorprendente.
Abrí  la caja y allí estaba, pésimamente embalado pero intacto, mi flamante arco húngaro.
Rápidamente me dispuse a probarlo, y con no poco esfuerzo monté la cuerda que lo acompañaba. Una “sin fin” de 8 hilos tremendamente gruesos de un material “similar al Dacrón” (según me indicaba el fabricante) con un forrado de gazas y un “serving” hecho con hilo de nylon que no me hacían presagiar nada bueno, pero bueno, allí estaba mi nuevo arco y había que probarlo. Recuerdo la primera tensada con un esfuerzo relativamente fácil dado que venía de tirar con un libraje alto y estaba más o menos hecho a soportar tensiones altas en mi musculatura, pero la suelta….eso fue otra cosa. No sé qué se debe sentir cuando un caballo te da una coz, pero yo sentí una descarga de energía en la base de mi nuca que me dejo ciertamente preocupado. Si me había pasado con la potencia ya era tarde.
Pero la cosa fue bien.  Pronto me habitué a manejar la potencia que era capaz de sacar al arco, que no rebasaba las 65 libras, ya que con mi apertura me quedaba algo corto para las 70 posibles.
Pronto me di cuenta de que el día que la cuerda se deteriorase lo suficiente como para ser sustituida podía tener un problema. La calidad de la cuerda, tal y como yo suponía dejaba bastante que desear y un mal día se partió en un tiro. No tenia más remedio que ponerme en contacto con Grozer y pedirle que me mandase un par de cuerdas. Las cuerdas eran bastante económicas, pero el envío las encarecía mucho, pero no podía hacer otra cosa, ya que las gazas para estos arcos han de ser bastante grandes y no las encontraría en los comercios habituales de arquería ni físicos ni por internet.  Dinero mal gastado en todo caso. Esta vez se partieron en un tiempo record, una por la gaza superior y la otra por la mitad, seguramente propiciadas ambas roturas por la mala calidad de los forrados.  Evidentemente,  si no pensaba volver a comprar más cuerdas de bajísima calidad a precios desmesurados únicamente podía hacer una cosa que no era otra que aprender a elaborar mis propias cuerdas.
Tomada la decisión, contacté con un socio de mi club que es un verdadero experto en hacer cuerdas “flemish” tradicionales y tuvo la amabilidad de enseñarme el proceso.
No repetiré el proceso, que ya tengo colgado en un post anterior.


Pica aqui para ver la entrada de las cuerdas

  No obstante, quedaba el problema del tamaño de las gazas. Obviamente el trenzado de la gaza no podía empezar a los 18 cm. que suelen tomarse como referencia al hacer una cuerda para los pequeños tips de longbow o de recurvado, ya que tras medir una de las cuerdas rotas, comprobé que debía ser de casi 20 cm, en lugar de los 5 y 7 que se dejan para los anteriores arcos. También tenía que tener en cuenta que mi arco, a pesar de un pequeño refuerzo de cuerno podría no soportar el seco tirón de materiales como el fast flite y que al hacerla de dacrón con el uso elongaría unas pulgadas. Tras varias pruebas di con las medidas adecuadas para mi arco. Ya que tenía que dedicar más trozo de cuerda a las gazas, aumenté en tres pulgadas la longitud de la misma, es decir, hice una cuerda para un arco de 61 pulgadas para mi arco de 58. El trenzado de la gaza lo comencé a los 33 cm.  haciendo una gaza de 19 cm. Tras acabarla quedó un poco corta, algo totalmente intencionado que quedó corregido tras varios disparos que la alargaron un par de pulgadas quedando en su medida óptima. Por lo explicado, si vuestro arco húngaro, mongol o como sea necesita gazas grandes, dependerá del material de la cuerda y de su capacidad de estiramiento las pulgadas de más que tengáis que darle. Si soportase materiales del tipo fast flite, que apenas tienen estiramiento, debería ser suficiente con exceder unas 4-5 pulgadas la longitud de la cuerda que la longitud del arco requeriría si se tratase de un tradicional normal y algo mas si las confeccionamos con dacrón, ya que aunque quede un poco corta, como mencioné anteriormente, la cuerda estirará unas pulgadas con el uso.  En cualquier caso, y dado que no soy ningún experto, lo más apropiado es que usando un poco los valores de referencia que he aportado tras experimentar sobre éste tipo de cuerdas, cada cual experimente a su vez para determinar las medidas óptimas para sus cuerdas ya que dependiendo de las características específicas de cada modelo podemos encontrar variaciones al respecto.
Suerte para acertar, perseverancia y un poquito de paciencia…al final se logra.
Buenos tiros.


miércoles, 4 de febrero de 2015

CONSTRUIR UNA FLECHA MEDIEVAL


Ambientando...pica aquí 

Una de las entradas que tenía pendientes para éste blog era la que trataría acerca de la elaboración de flechas de estilo medieval europeo.   Pues bien....tras conseguir casi por casualidad unas puntas de flecha más o menos aceptables, me he animado a montar unas flechas totalmente funcionales que pueden recordarnos aquellas escenas vistas en algunas películas en las que se ve un gran grupo de arqueros tensando sus longbows de tejo apuntando hacia el cielo para hacerlas caer sobre la caballería pesada que se aproxima a sus líneas.  Antes de nada, debo recordar que este tipo de flechas no están permitidas por la peligrosidad que entrañan sus puntas y deben usarse con puntas de tipo bala, aunque posiblemente para ser empleadas en la cacería de animales como jabalíes o ciervos es bastante posible que la legislación las acepte.


Aunque anteriormente ya había montado (y disparado) flechas de éste tipo, siempre había tenido que colocar las puntas de tipo bala ya que no disponía de otras, pero hace un par de meses tuve una grata sorpresa.  Estando a la espera de que pasaran un par de horas para subirme a un tren, pude ver a través de la luna de un escaparate de un comercio para turistas unas espadas y unos cascos que, como no podía ser de otra manera, atrajeron totalmente mi atención. Disponía de tiempo, así que me animé a entrar y pude ver que se trataba de réplicas de espadas antiguas, pero increíblemente fieles a los originales.  El dependiente debió verme muy interesado porque se acercó y me invitó a subir a la segunda planta, donde seguramente vería más cosas interesantes.  Aquello era el paraíso de los "freaks" del mundo antiguo y medieval.....armaduras, lanzas, espadas, hachas, yelmos...todo ello muy fiel como ya dije a los originales. Incluso armaduras de samurai completas de una belleza que quitaba el hipo.  Empecé a perder la noción del tiempo dejándome absorber por la contemplación de aquellos objetos que, a pesar de saber que se trataba de réplicas, difícilmente volvería a tener tan masivamente y tan a mano, y entonces, en un pequeño cuenco dentro de un mostrador, las vi.  Puntas de flecha de estilo medieval....¿estarían a la venta?
La persona que me había acompañado a dicha sección se sorprendió por mi interés en aquellas piezas un tanto arrinconadas y le dije que tiraba con arco y estaba interesado en adquirir algunas. Dicho y hecho. Seleccioné algunas, las pagué y al tren, al cual no tenía claro del todo que me dejasen subir con aquello. "Mira que si las tengo que dejar en la estación..." Pero hubo suerte y pude acceder con ellas.
Así pues, me puse manos a la obra. Conseguí los vástagos adecuados y plumas enteras para recortar el perfil apropiado, pero….faltaba algo. Las flechas pesadas que se usaban contra los jinetes revestidos de metal eran disparadas con arcos que desarrollaban un empuje brutal, de hecho, no resultaba extraño el uso de arcos de 120 libras. Esa fuerza tan intensa aplicada sobre el culatín tallado en madera hacía peligrar la integridad de la flecha, pudiendo llegar a partirse desde atrás hacia adelante con el consiguiente riesgo.  Para ello, los culatines eran reforzados con una lámina de hueso o cuerno preferentemente que era   colocado en el sentido de las vetas de la madera para que absorbiese el empuje y la madera no se rajase destrozando la flecha. Si quería que mis flechas tuviesen un aspecto auténtico, debía hacerlas así. Eso me planteaba el problema de la obtención del material, pero recordé que cada Navidad se montaba un mercado medieval cerca de donde vivo y que un artesano de estos materiales vende sus productos allí. Tras explicarle lo que andaba buscando, quedó en traerme unas láminas sobradas de cuerno planchado, las cuales yo me encargaría de acabar de recortar y acoplar a mis flechas.



A continuación, he colocado una serie de fotos (porque una imagen vale más que mil palabras) en las que se ve el proceso de fabricación.


Tras escoger un trozo adecuado de cuerno, se rebaja a base de lijado hasta lograr un pequeño rectángulo que pueda insertarse en la parte trasera de la flecha hasta un poco más hondo de donde llegará la futura ranura del culatín.

Ahora lijamos con una lija fina la parte del vástago en la cual vayamos a tallar el culatín hasta ver que aparecen claramente las lineas de la veta de la madera.

En éste dibujo muestro la orientación que debemos dar a la colocación de la lámina de cuerno respecto a la veta de la madera. De este modo la cuerda empujará todas las lineas duras de la madera además del refuerzo de cuerno. Hoy ésto no es necesario, pero antiguamente si y se llevaba a la práctica, de modo que si queremos un trabajo creible....
La línea roja muestra la orientación del primer corte, es decir, el que nos permite insertar la lámina de cuerno. La línea azul, será la segunda ranura, o sea, la que albergará la cuerda del arco.

 Entendido el gráfico precedente procedemos a hacer la ranura para el cuerno, empezando con un agujero que actuará de tope para después pasar a una pequeña dremel (aquí cada cual que se sirva de las herramientas que tenga a mano...) y realizar el corte que posteriormente será agrandado mediante una cuchilla, tal y como se ve debajo de éstas lineas.


Ahora deslizamos la tablilla de cuerno en la ranura y la pegamos. Recomiendo cianocrilato (superglue) que es inmejorable para pegar cuerno.


También podemos hacer nuestro propio pegamento tradicional rápidamente, mezclando al fuego en un vasito metálico de flan (andando..al chino de la esquina) resina de pino, cera virgen y un poco de carbon vegetal pulverizado.

La resina será el pegamento real, la cera restará fragilidad a la resina cristalizada, haciendola más maleable y el carbón será el aglutinante. Las proporciones son aproximadamente resina y cera al 50 % y el carbón recomiendo poner muy poco y además mezclarlo poco a poco, hasta ver que la mezcla se vuelve negra.   Hay que tener en cuenta que a más resina, más quebradizo es el pegamento obtenido, pero si nos pasamos con la cera no pegará bien...parece complicado, pero no lo es en absoluto.
Una vez el cuerno esté firmemente adherido pasamos a retirar el sobrante ( como vereis, yo me he pasado varios pueblos y he tenido que lijar bastante, aunque se hace rápido) y de ese modo debería quedarnos tal que así...
Es el momento de hacer la ranura que albergará la cuerda, que en este caso ha de hacerse de manera que corte madera y cuerno como indico en el dibujo anteriormente visto. Para ello, lo más adecuado es proveerse de una pequeña sierra y trabajar sin prisas ya que un mal corte en esta fase arruinaría todo el trabajo. Una vez hecha, es cosa de continuar el trabajo con una lija muy fina sobre todo por el interior de la ranura para que no quede ninguna arista que roce en la cuerda y la deteriore. Al igual que se hizo anteriormente, conviene agujerear con mucho cuidado el vastago en el punto que determinemos como final de la ranura, para que nos quede un mejor acabado y sea más fácil controlar la sierra al llegar a ese punto.
Tras ésta laboriosa parte, lo que queda es emplumar y poner las puntas, algo en lo que no me gustaria ser redundante por haberse explicado an algunas ocasiones.
Ir a "Cómo emplumar" 
Aconsejo plumas largas y recortarlas con un perfil triangular como muestro en las fotos, además de hacerles el atado al vástago con un hilo adecuado. Yo he gastado hilo de algodon de un color crudo, pero para gustos, colores.


Espero que este modesto tutorial os haya sido de interés. Hasta la próxima.