domingo, 29 de junio de 2014

De nuevo entre arboles


El folk pagano nos acompaña

Tensar un arco no es difícil. Lo difícil es adivinar la trayectoria de la flecha si no eres un excelente tirador. En el interior de un arquero se desata una especie de microcosmos aparentemente caótico formado por multitud de factores que afectan desde la pose hasta la liberación de la flecha, pasando por un abanico de sensaciones que surgen de su interior y que le asaltan desde el exterior desde antes de que cargue la flecha en la cuerda. Abres el arco, encaras y en ese momento recuerdas que tus supuestamente mecanizados movimientos afectan a tu pose, sobre todo si te encuentras sobre una roca que se mueve y tratando de no perder pié en una postura poco ortodoxa.
El tiro de bosque tiene estas incomodidades, los que lo hemos probado sabemos bien.
La cuerda presiona las yemas de tus dedos mientras tratas de dirigir el vuelo lo más certeramente posible hacia el jabalí, ciervo, cabra montés o cualquiera de la amplia variedad de animales simulados que te puedes encontrar. Es un momento de tensión, desconoces la distancia y cuesta dejar de lado el temor a destrozar la flecha contra una piedra y perderla entre la vegetación, algo que sucede con más frecuencia de la que desearíamos. Decides el momento de la suelta, relajas los dedos y la liberas en ese mágico momento en el que el tiempo parece ralentizarse tras escuchar el chasquido que produce tu arco. La flecha avanza buscando el acierto...a veces parece que están vivas, y únicamente el sonido seco que produce el impacto contra su objetivo es capaz de tranquilizarnos.

Una de mis poco frecuentes tiradas certeras, un corazón y un pulmon.
Hoy he podido experimentar de nuevo esas sensaciones en ochenta tiros en el recorrido de final de liga organizado por Arquers de Morvedre en el paraje de "Les Escales" en Sagunto. No ha sido mi mejor participación en uno de estos eventos, aunque creo que debido a las altas temperaturas y a lo duro del terreno ha sido la más agotadora. Creo que me he equivocado con el tipo de flecha, lo cual unido a mi nuevo arco que recibía hoy su bautismo de fuego no me han ayudado precisamente a hacer buenos tiros, pero ya habrá tiempo de corregir esos detalles. Lo mejor es reencontrarse con viejos conocidos, respirar profundo mientras disfrutas del bosque y fundirte en un entorno que si no fuese por estos acontecimientos ni siquiera pisarías. Y el silencio...cuando coincide que la patrulla que te precede y la que te sigue están en silencio mientras tiras, es algo grande.





Acabamos el segundo recorrido, estamos cansados. Se nos indica que recojamos el animal y las señalizaciones que se colocan en cada uno de ellos al acabar y acudamos al punto de reunión, donde descansaremos un poco mientras entregamos las puntuaciones, nos intentamos refrescar con algo de agua y fruta. Los arcos son desencordados y enfundados, las flechas vuelven a sus tubos tras haber perdido a alguna compañera por el camino, se retiran los protectores y empezamos a despedirnos de gente que vemos a menudo y de la que no vemos con tanta frecuencia.

Tras un corto viaje de regreso , dejo el equipo en el suelo de mi casa y me dispongo a asearme y relajarme. Tengo algunas flechas que reparar , pero eso lo dejo para más tarde
Y mientras tanto, el gato investiga mis botas sorprendido por olores que no conoce. El olor del bosque que ha tenido 6 horas para apoderarse de ellas.

domingo, 2 de marzo de 2014

Hacer el forro de una cuerda o "Serving"

Un poquito de musica  
 
El material del que hago mis cuerdas
Recientemente he tratado de explicar (espero que de una manera fácil de entender) el procedimiento para hacer una cuerda trenzada. En ésta explicación no incidí demasiado acerca del "serving" o forrado de la cuerda, dado que el material del que me sirvo para elaborar mis cuerdas es Dacrón de la marca Brownell y tiene la característica de una acusada elongación que se estabiliza, por experiencia propia, hacia los 150 o 200 tiros, alcanzando entonces su longitud definitiva ( que puede aumentar perfectamente entre una y dos pulgadas) siendo más que probable que tengamos que añadir vueltas a la misma para acortarla a la medida que necesitamos para nuestro arco. Esto hace que un forro que cuesta lo suyo de hacer pueda verse alterado y seguramente se afloje si está terminado por completo antes de que la cuerda acabe de estirar. Por eso, cuando acabo una cuerda soy partidario de hacer un pequeño forro temporal, lo justo para la zona del enfleche y cuando la cuerda ya no estire más, retirarlo y hacer el definitivo.
Lo puedes ver en los videos 5, 6 y 7 de este ENLACE . También podemos hacer cuerdas que apenas tienen estiramiento en materiales como Fast Flite y otros hilos de formulas que incluyen Dyneema y otros componentes. Estas bobinas de hilo son bastante más caras y antes de usar estos hilos hay que cerciorarse de que nuestro arco tenga los tips reforzados ya que el tirón de la suelta podría romperlos. Decir también que el Fast Flite produce un seco tirón que imprime más velocidad a la flecha...y por lo tanto, la hace flexar más. Todo va unido.

Y dicho esto, paso a explicar la función del forro y su realización.

El "serving" (forrado) es fundamental para proteger puntos clave de la cuerda que entran en contacto con partes del arco y/o con el antebrazo que sujeta el arco. Si la cuerda avanza y nos golpea en el protector se produce una fricción que acaba por deteriorarla y lo mismo ocurre en el punto de enfleche (nock point) el cual soporta cada vez el pinzamiento y desprendimiento brusco del culatín de la flecha, así como la presión de las anillas metálicas (nock stop) que suelen ponerse para marcar el punto de enfleche. En cuerdas para arcos de poleas y olímpicos, las gazas van forradas también, pero debido al particular modo de hacer una cuerda tradicional esta practica se torna prácticamente imposible, así que no se hace, volviéndose en este caso más importante la práctica de mantener bien enceradas las gazas para minimizar el desgaste.
Y ahora hablaremos del material que se debe usar para el forrado. Mi experiencia personal me lleva a hacerlos con materiales como el Diamond Back, un poco más caro que el más económico de algodón, pero de duración y fiabilidad sin punto de comparación. Los de algodón se deshilachan rápidamente y no parece buena idea estar continuamente haciendo forros nuevos para una misma cuerda. Además el Diamond Back se comercializa en diferentes grosores, con lo que podemos ajustar uno fino para cuerdas gruesas y viceversa para lograr un perfecto pinzamiento de los culatines en nuestra cuerda sin tener mayor importancia el número de hilos que la compongan.


En la foto (que es robada, todo hay que decirlo...) podemos ver como el forro, que va en una pieza del punto más alto de A hasta el punto más bajo de B, no es simétrico si tomamos como referencia en punto en el que enflechamos. Se trata de no forrar más de lo necesario para no cargar un peso innecesario a la cuerda. Parece una tontería, pero no lo es, ya que el peso innecesario hace más lento el avance de la cuerda y es por ello que lo que procede es dejar sobre el punto de enfleche un pequeño margen (A) para poder desplazar dicho punto hacia arriba si es necesario y un tramo mayor debajo del enfleche (B) para proteger la cuerda del posible golpeo contra el protector del brazo que sujeta el arco.
 Para hacer el forro podemos servirnos de un forrador o hacerlo a mano. Hay diferentes tipos de forradores en el mercado, seguramente los más frecuentes son estos:


Además de podernos servir de estos y otros muchos tipos de forradores de cuerda, también existe la opción de forrarlas a mano, algo bastante más tedioso, pero que nos permite controlar la presión que le damos al hilo de forrar sobre la cuerda, algo que también se puede regular desde un forrador de calidad, pero para gustos ...los colores.  Tampoco está mal ser capaz de hacerlo a mano.

Anteriormente hago referencia a los videos que colgue en la entrada que trata la manera de hacer cuerdas tradicionales, así que para no repetirme en exceso, y dado que en el mismo Youtube se pueden ver bastantes videos en los que alguien con un forrador da vueltas y vueltas y vueltas a la zona de la cuerda que debe forrar, me limitaré a lo que me parece más interesante visto y comprobado que poca gente sabe hacer, el inicio y el final del forro.Para ello, he colgado un par de videos cortos con el inicio y el final del forrado, pero haciendolo a un aescala mayor, en este caso con un cordón de bota sobre un vástago que simulará ser la cuerda, de ese modo se puede ver mejor.  Aquí pongo los enlaces:

Inicio del forrado

Finalización del forrado 

Por último, decir que en la excelente web de Arcobosque  que gestiona Josep Barceló, existe un apartado denominado "bricolage arquero, en el cual existe en el articulo correspondiente a forrado de cuerdas una serie de fotografías excelentes donde se vé con claridad el proceso que yo he tartado de explicar en los videos.       (http://www.arcobosque.com/brico05.htm)
Y ahora...a probar, que es fácil.

domingo, 23 de febrero de 2014

En el bosque de La Vall

Sube una colina, baja una montaña



Madrugón dominguero y una hora de viaje en dirección a la Vall de Uixó en Castellón, donde los amigos del club de tiro Arquers de la Vall ha preparado un bonito recorrido compuesto por 15 animales. Estaciono el vehículo en lo que parece una antigua cancha de baloncesto asfaltada y detengo el motor. Tenía ganas de llegar, necesito estirar las piernas y aunque tengo el bosque delante, decido hacerlo en cualquier otra dirección, un poco para reconocer el terreno que usan los deportistas de este club para entrenar, pero también un poco para no dejarme llevar por la magia verde de la naturaleza antes de tiempo. De momento mis pies pisan asfalto y hasta que se ordene que la patrulla de tiro de la que forma parte así continuaré. Pero no, antes de comenzar el recorrido, nuestros anfitriones tienen dispuesto un almuerzo al que acudimos cruzando un pequeño barranco que no parece que hoy, a pesar de las lluvias que se pronostican, vaya a llevar agua. Piedras, piedras y más piedras...esperemos no pisar en falso y lastimarnos un tobillo antes de comenzar el recorrido. Bastantes oportunidades nos ofrece ya el bosque para una siempre inoportuna lesión si no somos cuidadosos.

Tengo que reconocer que soy una "rara avis", "un bicho raro" en estos rituales gastronómicos en los cuales ves más de un exceso tras retirar de las brasas los productos cárnicos que todos esperan con ansia. Todos menos yo, que soy poco amante de este tipo de facilidades para el colesterol, pero bueno, dejemos disfrutar del tentempié a los participantes, que dentro de un ratito van a tener la posibilidad de quemar parte de ese exceso calórico caminando por el bosque. A veces dudo si se trata de clubs gastronómicos o deportivos, pero prefiero dejarlo en gente sana y sociable que no busca sino la satisfacción de saberse entre iguales que disfrutan enormemente de una misma afición.


Regresamos y por fin, empezamos a sacar los equipos de los vehículos. Arcos que se encuerdan, carcajs en los cuales se acomodan las flechas, protectores de brazos, guantes, provisión de agua...todo ocupa su lugar en las manos de cada participante, en ese ritual repetido tantas veces a la hora de prepararse para usar los arcos.
Desde que llegamos, no ha parado de caer una fina e impertinente llovizna que humedece a arquero y su equipo. El arquero se secará, esperemos que el equipo no se vea afectado por la humedad, aunque sabemos que las que más van a sufrir serán las plumas que rematan nuestras flechas plegandolas hacia el vástago y reduciendo su perfil estabilizador. Maldita sea, en mi último recorrido de bosque también llovió. Voy a pensar en ofrecerme a los gobiernos de países de climas secos para acabar con la sequía con mi sola presencia, tipo milagro o algo así.

Tras un breve calentamiento, se nos llama a formar las patrullas como determinan los listados y una por una se van internando en el bosque en busca del objetivo cuyo numero les ha sido asignado para comenzar. Yo estoy en la dos, así que de inicio, no voy a tener que caminar demasiado antes de empezar a hacer volar mis flechas.

Con mi buen amigo Jorge.
Después de muchos meses, de nuevo un bosque, esta vez desconocido para mi, aunque adivino que va a ser un recorrido de los difíciles porque es una montaña y vamos a tener que hacer una subida trabajosa y una no menos complicada bajada. Siempre cansa, pero de eso va el deporte... y no nos engañemos, sabemos a lo que venimos.





El bosque.
Ese lugar mágico lleno de vida. Ese lugar en el que se respira tranquilidad y en el que tras cada árbol , hay otro árbol, y otro, y otro. Un manto verde que nos envuelve y consigue hacer que nuestros problemas cotidianos y el estrés de la ciudad sean apartados de un manotazo por una amalgama de sensaciones que tenemos demasiado aletargadas, herencia genética de nuestros más remotos antepasados y que nos hace sentir bien, que momentáneamente nos devuelve a esa parcela salvaje que cada cual guarda en un rinconcito de su cerebro.
Se da el aviso de inicio y las flechas vuelan entre gotas de lluvia buscando hacer blanco en las zonas vitales de la silueta y hacer muchos puntos, aunque hoy los puntos no nos acercarán a ningún trofeo. Hoy únicamente sumaremos puntos en una tablilla empapada para ser conscientes de nuestros aciertos y de nuestros fallos, por el gusto de apuntar. Hoy tan sólo vale el hecho de disfrutar disparando flechas en un bosque del que momentaneamente nos sentiremos parte y pasarlo bien.
Me gusta...cada vez más.


Amparo, Valeria, Jorge y yo. Cansados y mojados, ya está bien por hoy....a casa.


martes, 21 de enero de 2014

Emplumando flechas

Un poco de musica



Una más de las cosas que debemos aprender a hacer los que nos gusta montar nuestras propias flechas es emplumarlas, lo que técnicamente se conoce como "empenaje".
El emplumado es de suma importancia y depende del mismo, entre otros factores, evidentemente, el correcto vuelo de la flecha. Si hablamos de tiro olímpico, standar o arco compuesto lo normal es usar pequeñas plumas de un plástico más o menos flexible conocidas como "vanes" las cuales suelen presentar perfil parabólico o de escudo. También encontramos otro tipo que es el llamado "spin-wing", que consiste en que cada una de las plumas es una pequeña lámina de plástico semi rígido que se enrolla ligeramente sobre si mismo, haciendo que la flecha gire en vuelo sobre su eje y la vuelva más estable. Son usadas especialmente en modalidad de tiro olímpico.



Antes de empezar quiero compartir algunos conceptos acerca de la pluma natural que pueden zanjar algunas dudas incluso antes de que surjan en la mente de quien pueda leer este post, ya que pretendo centrarme en la parte de es te aspecto que personalmente más me atrae, que no es otra que realizar los emplumados con pluma natural, imprescindible para el tiro tradicional.


Ala izquierda....ala derecha.


Como se muestra en esta ilustración la pluma natural consta de un gran numero de barbas unidas entre si por pequeños ganchitos llamados bárbulas y esas mismas barbas unidas al ráquis o nervadura central de la pluma. Observareis que a cada parte del raquis hay una mayor o menor superficie de pluma.



Esto es porque pertenece a una de las alas del ave y la parte que tiene menor superficie es la parte delantera, digamos el borde de ataque de la pluma contra el aire, siendo la superficie mayor el plano sustentador y por su mayor superficie útil, será la parte que busquemos para elaborar nuestras plumas para flechas. Si se tratase de una pluma de la cola, observaríamos que resultan más rectas y simétricas. Aunque existen opiniones para todos los gustos, se suele aceptar la idea ( a pesar de no ser algo demasiado observado por desconocimiento ) que las personas diestras, es decir, que tiren con un arco con la ventana a la izquierda, emplumen sus flechas con plumas de ala derecha y que las personas zurdas, que usan arcos con ventana a la derecha emplumen con plumas procedentes de ala izquierda. Esto es así porque no son iguales, resultando unas el "reflejo" de las otras por la evidente simetría que presentan los miembros de los animales de los que proceden.


Al cortar por el raquis la pluma deberian verse así

Hay que tener presente que lo dicho pierde importancia a medida que reducimos el perfil de la pluma y su longitud, y lo contrario debido a la curvatura natural de las barbas de la pluma.
Así pues, nunca deberíamos mezclar en la misma flecha plumas procedentes de ambas alas, ya que su aerodinámica se verá alterada y su vuelan bien será por pura casualidad. En éste dibujo se puede observar que en caso de pluma natural, la parte que se pega al vástago tiene la parte del raquis de la pluma hacia un lado o hacia el otro, según sea para diestros (ala derecha-right wing) o para zurdos (ala izquierda-left wing).




Esto es muy importante sobre todo si emplumamos en helicoidal (algo que explicaré más adelante) ya que si usamos la pluma equivocada, ésta se verá forzada en dirección opuesta a su curvatura natural y quedará mal, cumpliendo muy deficientemente su función estabilizadora. No obstante, he de decir que desde que practico este deporte, todavía no ha caido en mis manos ni una sola pluma en formato comercial correspondiente a ala izquierda. ¿Casualidad... o tal vez sea tan solo para simplificar el asunto del suministro y venta de material? No sabría decir....


Las flechas "flu-flu"

Esta denominación tan peculiar engloba a las flechas dotadas de un emplumado deliberadamente excesivo, ya sea en numero de plumas, en tamaño o ambos, a fin de frenar el vuelo de la flecha poco después de ser disparada. Este tipo de flecha se ideó para la caza de aves en vuelo con la finalidad de que en caso de fallar el tiro la flecha perdiese fuerza y cayese a una distancia razonable para ser recuperada. Es frecuente verlas emplumadas con cuatro plumas a 90º unas de otras y con perfiles altos. Podría concluir por experiencia personal que tras rebasar los 20 o 25 metros, la flecha experimenta un frenazo que la hace caer rápidamente. ¿Cuando podemos decir que una flecha es "flu-flu"?, eso queda un poco a criterio de su montador, ya que lo excesivo del emplumado dependerá de los resultados deseados, sin tener en cuenta "escalones" de tamaños de emplumado.

Un ejemplo (poco usual por el numero de plumas) de un emplumado flu-flu


Y ahora la parte práctica....


Teniendo en cuenta que obtener plumas naturales adecuadas no está al alcance de todos, debido a las características de robustez que son necesarias (oca, pavo.....) me centraré en los formatos comerciales existentes. Se trata de plumas naturales cortadas en diferentes perfiles y longitudes. Las más habituales son las que detallo:


 



También se comercializan medias plumas de gran tamaño cortadas por el raquis para los inconformistas que desean cortar su propio perfil de pluma.




Como he mencionado, podemos ponernos inconformistas y querer montar nuestras flechas con unas plumas con otro perfil y, para ello, podemos adquirir plumas de gran tamaño ya preparadas y cortadas por el raquis las cuales además, son especialmente buenas a la hora de montar flechas con emplumados "flu-flu".
Estas plumas se comercializan en diseños rayados y en colores lisos, al igual que las de pequeño formato ya cortadas, con lo cual las posibilidades de crear flechas con diseños de lo más personal son casi infinitas.

Hay que tener en cuenta que la pluma es un estabilizador y también un freno para la flecha en vuelo, por lo tanto hay que procurar equilibrar potencias de tiro y tamaños de pluma, es decir, a mayor potencia es más asumible un emplumado grande. Como ejemplo valdría decir que para potencias de tiro entre 35 a 50 libras (las más habituales) son bastante correctas las plumas de 4 pulgadas, a razón de tres de ellas colocadas entre si a 120º, para lo que nos serviremos de una emplumadora comercial o artesanal. Hay bastantes ejemplos de éstas últimas y del ingenio de la gente en Youtube. De todas maneras, pondré una foto de una emplumadora clásica comercial, cuyo funcionamiento pretendo explicar mediante un video posterior.



De todas formas, yo soy de los que piensan que es importante ver el proceso en un vídeo al igual que hice con las cuerdas tradicionales, asi que para verlo, pica en el enlace.


Pica en este enlace para ver el video. 



martes, 12 de noviembre de 2013

Hacer una cuerda tradicional o "Flemish"

Ludovico Einaudi nos pone un poquito de música

Cuando nos iniciamos en el tiro con arco, sea como actividad recreativa o como deporte de competición, prestamos poca o ninguna atención a la cuerda del arco, seguramente desbordados por la avalancha de datos que nos llegan y que debemos asimilar antes de pasar a aspectos más técnicos.  Lo más frecuente es que la persona que practica este deporte compre sus cuerdas ya terminadas sean éstas en versión "continua" o "sin fin" más propias de arco olímpico y confeccionadas en un solo hilo que va y viene repetidas veces de pala a pala o las tradicionales trenzadas, también llamadas "flemish", que se componen de varios hilos que se retuercen entre si para mantener la cohesión.  Lógicamente, no siempre encontramos la cuerda deseada, aquella que entendemos como la más adecuada para nuestro arco, por material, número de hilos o incluso...color.
Un servidor, como tantos,  se servía de las cuerdas comerciales hasta tropezar con un problema serio.  Un buen día me hice el ánimo de adquirir un arco de un tipo que no se ven demasiados en nuestro pais, un arco hungaro, que casi todo el mundo confunde con el modelo mongol, del que deriva con toda seguridad.  



 Este tipo de arco, por las caracteristicas de la inserción de la cuerda en los tips de las palas, en cuyo extremo se rematan con unas ...llamemosles "palancas" (no existe palabra en nuestro idioma para esto), necesita una gaza bastante más grande que las que hacemos en las cuerdas para arcos recurvados o longbows, así que no tenía más remedio que pedirlas al fabricante.....en Hungría. Por cierto, el nombre más aceptado (arabe) de estas piezas de madera es "siyah" (léase "siyaj").   Se daba la circunstancia que tras el deterioro de la cuerda que vino con el arco pedí un par más al fabricante. Evidentemente, los portes las encarecieron bastante y llegaron un par de cuerdas de una calidad pésima, lo cual quedó evidenciado tras partir ambas en sendos tiros, una por una gaza y la otra por el centro.....ambas roturas coincidentes con el demencial forrado ( o serving) de nylon con el que venían. Un desastre. Así pues, o pedia nuevamente cuerdas malisimas a Hungria con las perspectivas fácilmente imaginables o aprendía a hacerlas yo mismo en materiales de calidad.  La cosa estaba clara. Era mi ocasión de dar salida a una inquietud antígua que iba posponiendo, pero a la fuerza ahorcan y de esta no pasaba.

Por suerte, tenía a mano a personas que saben muchisimo acerca del tema y que tuvieron la gentileza de atender mi petición y enseñarme a fabricarme mis propias cuerdas. Gracias Juan por enseñarme a trenzar una cuerda, gracias Miguel por enseñarme a hacer un forro en condiciones.  Me propongo dejar constancia de mis limitados conocimientos acerca del tema en este texto para que al menos quien tenga curiosidad acerca del tema pueda satisfacerla de alguna manera. Si alguien se anima a probar a hacer una cuerda con mis instrucciones consideraré este tiempo como bien empleado.

La cuerda Flemish

Hasta donde yo conozco, como mencioné al principio y voy a repetir, existen dos tipos básicos de cuerda, la "sin fin" usada sobre todo en arcos recurvados olimpicos así como en modalidad estandar y también en arco clásico (desnudo) y la tradicional trenzada que suele usarse en tiro con arco tradicional. La primera es básicamente un solo hilo que va de tip a tip de las palas tantas veces como hilos queramos que tenga la cuerda, posteriormente forrados los extremos que conforman las gazas y el serving central de dicha cuerda.   El otro tipo, que es el que quisiera tratar en este post, es la llamada cuerda tradicional trenzada, también denominada Flemish, procedente de la tradición arquera medieval. Actualmente disponemos de bobinas de fibras sintéticas muy resistentes que parecen interminables (hasta que se terminan... obvio ¿verdad?) que nos ponen las cosas más fáciles, pero en tiempos medievales había que hacer uso de materiales como el cáñamo o la crin de caballo, por poner un par de ejemplos, los cuales, dada su más que limitada longitud, obligaba a entretejerlos retorciendolos entre si hasta alcanzar la longitud y el grosor requerido.   Los turcos eran más refinados, y al menos quien podía pagarlas, disponía de cuerdas de seda, casi indestructibles.  Curiosamente, a pesar de tener una bobina con muchos metros de material...nosotros vamos a trocearlo. Paradojas del destino, y es que por llevar la contra, lo que haga falta.
Y tu que estás leyendo esto te preguntarás..."¿Y para que demonios se trocea?", y yo contesto...."Para que la cuerda tenga las características de las cuerdas tradicionales, entre ellas, un agradable efecto muelle al tirar que hace más agradable la suelta y hace que las palas sufran menos en cada tiro.....además de su aspecto".

Y empezamos con la explicación...no te pegues un tiro en la boca, que es más fácil de lo que parecerá en breve. Este tipo de cuerda requiere de un bastidor especial sobre el que ir  distribuyendo el desarrollo de la cuerda que posteriormente trocearemos.

DIBUJO Y MEDIDAS DEL BASTIDOR
A pesar de que mi intención es desarrollar aqui la forma en que se elabora una cuerda tradicional, me gustaria remitirme a la web de Josep Barceló, concretamente a "bricolage arquero", donde hay fotos y gráficos que yo no añadiré a esta entrada por innecesarias estando éstas en el enlace que añadiré bajo estas lineas y que de tanta ayuda me sirvieron cuando empezaba a aprender lo poco que actualmente sé de cuerdas. Me gustaria que esta entrada y el enlace al que os remito se complementasen para facilitar la comprensión del proceso.

http://www.arcobosque.com/brico08.htm



En este dibujo muestro las medidas (pasadas a milimetros, por eso de lo molesto de las pulgadas) en color rojo. Se trata de un tablero en el que hay unos clavos separados por grupos; los de arriba, numerados del 0 al 11 nos determinan el número de hilos que tendrá cada mazo de los dos que han de hacerse. Los de la hilera central determinan la longitud de la cuerda en pulgadas y tan sólo usaremos el que se corresponda con la medida que necesitemos. Por fín, los dos de abajo son los que soportan el giro de la vuelta al desenrrollar el hilo del carrete.
Lo primero que hemos de tener en cuenta es que las medidas que aparecen en este bastidor no contemplan (por experiencia propia) los futuros e inevitables estiramientos de la cuerda. Este aspecto es poco relevante si se trata de materiales como el Fast Flite, con muy bajo coeficiente de estiramiento, pero si usamos Dacrón, cualquier cuerda estirará de una a dos pulgadas que tendremos que compensar aumentando el numero de vueltas de la cuerda acabada o haciendola una pulgada más corta en espera de que al estirar quede a nuestra medida.
El procedimiento que vamos a explicar ahora ha de hacerse dos veces, y recomiendo que se haga cada una de esas dos veces con hilo de diferente color para que al montar la cuerda identifiquemos cada cabo con facilidad. Lo que tratamos de conseguir es lo que muestro en este dibujo:

grafico 1


Para empezar, lo primero es conocer la longitud de la cuerda que hay que confeccionar, para lo cual, hay que saber la longitud del arco. De no ser asi, se puede medir como se detalla abajo.


grafico  2

Además de este procedimiento del dibujo, la otra forma de medir la longitud del arco es medir de tip a tip por el exterior de las palas, ciñendo la cinta métrica a los contornos del arco, en lugar de caer recta.
Conocida la longitud de la cuerda, pasamos a poner la cuerda en el bastidor tal como sigue, teniendo en cuenta que cada uno de los dos grupos de hilos (por ejemplo uno de cada color), habrá de tener la mitad de hilos que la cuerda terminada, esto deberia resultar evidente. Pero,  ¿cómo puedo saber cuantos hilos debe tener mi cuerda?  En mi caso, uso Dacron aunque actualmente casi todos los arcos viene con los tips reforzados para aguantar el seco tirón del Fast Flite. Se estima una resistencia de 10 libras de fuerza por hilo de Dacron, pero imaginemos un arco de 50 libras....¿sólo 5 hilos? resultaría una cuerda extremadamente fina y estaríamos en los límites de resistencia, así que para tener un amnplio margen de seguridad ( y para que los culatines de las flechas puedan pinzar en la cuerda, que todo hay que verlo...) aumentaremos el número de hilos según estas indicaciones puramente orientativas.


Libras de potencia REALES       Cantidad recomendada de hilos

20 - 30      ............................................ 8
25 - 35   ..............................................10 / 12
35 - 45   ..............................................12 / 14
45 - 55   ..............................................14 / 16
55 - 70    .............................................16 / 18

Es el momento de empezar la cuerda  y lo haremos como digo creando un mazo de un color, que luego repetiremos de nuevo con otro color (si se hace con un color distinto es más fácil trenzar luego la cuerda, pero evidentemente no hay ningún problema si se hace con el mismo color).

Supongamos que deseamos hacer una cuerda de 14 hilos y de 60" de largo.

Gráfico 3

Iniciamos atando el cabo al primer clavo de la izquierda (linea 0) y vamos llevandolo por su paralelo de la misma linea y girando hacia el clavo B, donde gira y sube hasta el clavo que marca la cuerda de 60 ". De nuevo gira hacia el clavo A y sube hasta el clavo 1, que ya corresponderá al hilo número 1 de la cuerda. Seguimos hacia el 1 paralelo y de nuevo repetimos hacia abajo...B, 60", A y hacia el clavo de la linea 2...derecha y abajo de nuevo. Esto se hace hasta alcanzar el clavo de la linea 7 (correspondiente al hilo Número 7 (ya tenemos media cuerda). Ahora cortamos por la linea roja....si, cortamos. Ahora retiramos con cuidado el hilo del bastidor, y obtenemos uno de los dos mazos de hilos como se muestra en el gráfico número 1.
Repetimos con el segundo color y ya tenemos la base de la cuerda lista para empezar a trenzar.

Una vez tengamos los dos grupos de hilos recomiendo encerar generosamente cada grupo con cera para cuerdas. A pesar de que el hilo ya viene con una cierta cantidad de cera a la hora de hacer la cuerda es conveniente ser generosos con dicho producto para que la manipulación sea más fácil al lograr que los hilos se mantengan juntos.
Ahora explicaré el proceso que se sigue para hacer las gazas.
Gráfico 4
Gráfico 5
Gráfico 6
Como se aprecia en el gráfico 4 , medimos 18 cm. del extremo de cada color y a partir de ese punto, vamos retorciendo cada color de cuerda en sentido de las agujas del reloj (A), retorciendolas despues juntas en sentido contrario (B), es decir, según los colores representados, retorcemos  la cuerda verde hacia adelante y junto a la roja las retorcemos hacia atrás. Ahora se retuerce la roja, y junto a la verde, una vuelta hacia atrás...así sucesivamente hasta completar 5 cm. como queda plasmado en el gráfico 5.

En el gráfico 6 se vé como el cabo vuelve sobre si mismo hacia atrás y cada extremo se une a su color.

Y para que se pueda ver en vivo y en movimiento, añadiré una secuencia de videos explicativos que espero que puedan aclarar un poco todo esto.

Video 1     Video 2      Video 3    Video 4      Video 5       Video 6        Video 7 

Vistos los videos, lo que resta es la experiencia y la habilidad que se debe adquirir en cada uno de los pasos de este proceso para que las cuerdas nos salgan según lo previsto.  Animo, que nadie nace enseñado.....

viernes, 23 de agosto de 2013

Flechas silbadoras

Una vez más...con música

Desde tiempo inmemorial, el uso del arco ha sido especialmente valorado y cuidado en la práctica totalidad de los paises asiáticos y ello generó un alto grado de desarrollo y sofisticación que en Europa no se podía ni imaginar. Tanto en las flechas europeas como en las asiáticas encontramos una gran variedad de tipos de punta, algunas de las cuales tan sólo tenían una finalidad decorativa y muchas otras un uso práctico. Entre estos usos, en oriente se desarrollaron varios diseños de puntas bulbosas y huecas que al volar y circular el aire por su interior emitían un sonido que variaba en función de a construcción de esa punta, es decir, su tamaño y forma, el tamaño de los orificios que permitían la circulación del aire y, desde luego, la potencia del arco con que eran disparadas. A día de hoy no tengo constancia del uso de este tipo de puntas en Europa. Estas flechas eran usadas básicamente para transmitir órdenes en un campo de batalla, pero en Japón, por ejemplo, eran usadas antes del inicio de una batalla a modo de desafío personal entre samurais de los ejércitos enfrentados, dando así comienzo a la lucha. Además, el sonido que emite la flecha es contemplado en Japón como una especie de trampa para los "kami" (espiritus) negativos y un aviso a los positivos para que se pongan del lado de los participantes en el ritual, siendo frecuente que se disparen por un nacimiento.


A buen seguro buscando en la red encontrarás información acerca de lo que acabo de escribir así que para no redundar en una información que tampoco parece que pueda ser demasiado extensa, quisiera mostrar en esta entrada la forma en la que he logrado construir flechas silbadoras con dos métodos distintos, el primero de ellos, vaciando una nuez y en segundo lugar una sencilla pelota de ping pong. Lógicamente, al tratarse de materiales extremadamente frágiles, lo más probable es que tras el primer disparo se rompan, pero eso también les pasaba a los que las inventaron. Si tiramos contra un parapeto, su destrucción está garantizada, y si tiramos al aire (algo que debe estar tremendamente controlado y observando medidas estrictas de seguridad que nos aseguren que la flecha no va a caer donde no deba) la flecha caerá de punta al suelo con lo cual, si la flecha atraviesa totalmente el "bulbo" resonador, tendremos opciones de recuperarla, al ser la punta de la flecha la que recibe el impacto inicial. Sólo añadir que la punta silbadora debe quedar por delante de nuestra mano de arco al tensar (ver el video del final) , ya que de no ser así, golpearía en su salida contra la mano con las consecuencias que todos podemos imaginar, así que es mejor usar una flecha larga. Y como siempre he pensado que una imagen vale más que mil palabras, lo mejor será que sigas esta serie de fotos con su pequeña explicación.

 Usando una nuez

 Se abre la nuez en dos mitades y se vacia por dentro lo mejor posible. Con una broca pequeña para madera se practica en la parte superior de cada mitad un pequeño taladro (recomiendo hacerlo a baja velocidad) que poco a poco agrandaremos hacia adelante tumbando la taladradora. Posteriormente, sirviendonos de alguna cuchilla, lima o el mismo taladro agrandamos el orificio de manera que la entrada de aire quede orientada hacia adelante. Posteriormente, pegamos con cola para madera las dos mitades perforadas y cuando consolide la unión, agujereamos la trasera para que el vástago de la flecha pueda introducirse en la nuez.

1.-Abrir la nuez
2.-Vaciado


3.-Taladro superior inicial
4.-Se agranda el orificio hacia adelante

















 
5.-Se agranda manualmente el orificio
6.-Terminado
7.-Encolar ambas mitades
8.-Orificios orientados hacia adelante





9.- Introducción del vástago en agujero trasero que practicaremos al efecto.


Usando una pelota de ping pong

 En este caso debemos trazar la linea del "ecuador" de la pelota (algunas de baja calidad mantienen la rebaba de la junta del molde y la usamos de referencia). Esa linea divisoria, será la base de tres triangulos que apuntarán hacia el eje de la pelota y que tendremos que cortar con una cuchilla muy afilada. Es importante saber que si los orificios de entrada son muy pequeños apenas se escuchará el silbido y que si son excesivamente grandes el aire se escapará con demasiada facilidad y no sonará. Recomiendo el tamaño de las fotos.


1.-Marcar con lápiz
2.-Más de cerca


3.-Cortar con cuidado

4.- Se taladra el orificio para la flecha

5.-Terminada


Y a continuación, la demostración de como suenan.....

miércoles, 29 de mayo de 2013

Picando vainas

¿Un poquito de música?

Picando vainas. Mi cumpleaños y picando vainas, maldita sea.
Allá por el año 1983 (uf....qué lejos me queda eso ahora) me incorporé a filas en nuestro muy glorioso Ejercito del Aire donde, tras un par de meses como recluta sin derecho a la vida, esperaba jurar bandera y pasar a ser, en palabras de un subteniente gallego con muy mala leche, ni más ni menos que "tropa de choque, guardia y custodia de aeródromo". Cágate lorito. Rimbombante forma de calificar un año por delante de escoba y fregona, de ser el chico "oyevés" de los recados de los más variopintos individuos con galones o estrellas. No sabíamos disparar, eso si, barríamos que daba gloria, oiga. Así es como alzamos el vuelo sobre el alto cielo, como rezaba nuestro himno.
Y correr....muuuucho correr. Correr en instrucción, correr en entrenamiento físico, correr para comer, correr para formar, correr para las clases teóricas, correr para ducharse, correr como castigo por ser malos y ruines. Así que...en caso de guerra ¿cual era el plan?



Los romanos ya sabían que un ejército ocioso es una bomba de relojería, y por ello en tiempos de paz se utilizaba a las legiones disponibles para la realización de obras de ingeniería que todavía hoy nos asombran. Y sin divagar más...hallábame yo sentado en el suelo martillo en mano junto a una caja de madera que contenía un buen numero de vainas (casquillos de bala para los profanos) que aquella misma mañana habían sido escupidas por las ventanas de expulsión de los fusiles en prácticas de tiro con la relevante misión de aplastar dichas vainas y devolverlas a su caja. Aquél obsequio fue producto de un arresto propiciado por obra y gracia de un dedo de mi mano que no quedaba lo suficientemente pegado al resto de dedos en el saludo. Y eso lo ven tipos que mientras te gritan hacen que cambies de color al verde pálido del pestazo a alcohol de su aliento. Pocos galones en la manga y mucho alcohol en sangre...lo habitual.  Aquella actividad me parecía otra más de las muchas estupideces que allí vi y aprendí.
"Debe ser para que ocupen menos sitio en la caja" pensé yo, ilusamente. Pardillo de mí, se me ocurrió preguntarle al sargentillo que nos había impuesto semejante labor por la utilidad de aquello. Lo épico de la respuesta hizo que la grabase en mármol en mi sesera: "Para que no las aproveche el enemigo"...Ole, óle y óle.
"Tengo que salir de aquí" -  pensé, pero sólo lo logré tras cumplimentar mis preceptivos quince meses de servicio, que se le va a hacer.
Evidentemente, éramos las legiones ociosas que había que mantener ocupadas y a aquel chusquero bigotón se le ocurrió aquello del martillo. Punto pelota.
Foto furtiva en uno de los pajaros en el hangar.

Pero si hay tarados, también encontré el contrapunto. Al día siguiente, un capitán de avión de caza nos dejó claro que aquello de "ocupar el tiempo libre" se podía ver desde ópticas diferentes. Aquel tipo, un oficial bajito, joven, con una calvicie incipiente y de trato amable nos llevó al grupo de arrestados a las pistas, para ver como despegaban los cazas en vuelos nocturnos en el momento en que la tarde comienza a convertirse en noche. Sencillamente impresionante. A una distancia que me pareció corta en extremo, rodaban a toda velocidad ante nuestros ojos los cazas que despegaban con un ruido que pulverizaba los tímpanos, dejando tras de sí una llamarada de color identificativo para cada piloto gracias a un aditivo que los chicos de combustibles añadían al queroseno. No exagero si digo que todos estábamos alucinados. Aquel tipo nos hizo un regalo aquella tarde, un espectáculo que no se olvida y, en contrapunto al odio que despertó en nosotros el sargento "picavainas", esa tarde creo que todos nos sentimos orgullosos de formar parte de aquella maravilla, aunque fuese con una escoba en la mano.
Aquella tarde-noche, todos nosotros volamos tras las estelas de fuego de colores de un avión de caza.