miércoles, 4 de febrero de 2015

CONSTRUIR UNA FLECHA MEDIEVAL


Ambientando...pica aquí 

Una de las entradas que tenía pendientes para éste blog era la que trataría acerca de la elaboración de flechas de estilo medieval europeo.   Pues bien....tras conseguir casi por casualidad unas puntas de flecha más o menos aceptables, me he animado a montar unas flechas totalmente funcionales que pueden recordarnos aquellas escenas vistas en algunas películas en las que se ve un gran grupo de arqueros tensando sus longbows de tejo apuntando hacia el cielo para hacerlas caer sobre la caballería pesada que se aproxima a sus líneas.  Antes de nada, debo recordar que este tipo de flechas no están permitidas por la peligrosidad que entrañan sus puntas y deben usarse con puntas de tipo bala, aunque posiblemente para ser empleadas en la cacería de animales como jabalíes o ciervos es bastante posible que la legislación las acepte.


Aunque anteriormente ya había montado (y disparado) flechas de éste tipo, siempre había tenido que colocar las puntas de tipo bala ya que no disponía de otras, pero hace un par de meses tuve una grata sorpresa.  Estando a la espera de que pasaran un par de horas para subirme a un tren, pude ver a través de la luna de un escaparate de un comercio para turistas unas espadas y unos cascos que, como no podía ser de otra manera, atrajeron totalmente mi atención. Disponía de tiempo, así que me animé a entrar y pude ver que se trataba de réplicas de espadas antiguas, pero increíblemente fieles a los originales.  El dependiente debió verme muy interesado porque se acercó y me invitó a subir a la segunda planta, donde seguramente vería más cosas interesantes.  Aquello era el paraíso de los "freaks" del mundo antiguo y medieval.....armaduras, lanzas, espadas, hachas, yelmos...todo ello muy fiel como ya dije a los originales. Incluso armaduras de samurai completas de una belleza que quitaba el hipo.  Empecé a perder la noción del tiempo dejándome absorber por la contemplación de aquellos objetos que, a pesar de saber que se trataba de réplicas, difícilmente volvería a tener tan masivamente y tan a mano, y entonces, en un pequeño cuenco dentro de un mostrador, las vi.  Puntas de flecha de estilo medieval....¿estarían a la venta?
La persona que me había acompañado a dicha sección se sorprendió por mi interés en aquellas piezas un tanto arrinconadas y le dije que tiraba con arco y estaba interesado en adquirir algunas. Dicho y hecho. Seleccioné algunas, las pagué y al tren, al cual no tenía claro del todo que me dejasen subir con aquello. "Mira que si las tengo que dejar en la estación..." Pero hubo suerte y pude acceder con ellas.
Así pues, me puse manos a la obra. Conseguí los vástagos adecuados y plumas enteras para recortar el perfil apropiado, pero….faltaba algo. Las flechas pesadas que se usaban contra los jinetes revestidos de metal eran disparadas con arcos que desarrollaban un empuje brutal, de hecho, no resultaba extraño el uso de arcos de 120 libras. Esa fuerza tan intensa aplicada sobre el culatín tallado en madera hacía peligrar la integridad de la flecha, pudiendo llegar a partirse desde atrás hacia adelante con el consiguiente riesgo.  Para ello, los culatines eran reforzados con una lámina de hueso o cuerno preferentemente que era   colocado en el sentido de las vetas de la madera para que absorbiese el empuje y la madera no se rajase destrozando la flecha. Si quería que mis flechas tuviesen un aspecto auténtico, debía hacerlas así. Eso me planteaba el problema de la obtención del material, pero recordé que cada Navidad se montaba un mercado medieval cerca de donde vivo y que un artesano de estos materiales vende sus productos allí. Tras explicarle lo que andaba buscando, quedó en traerme unas láminas sobradas de cuerno planchado, las cuales yo me encargaría de acabar de recortar y acoplar a mis flechas.



A continuación, he colocado una serie de fotos (porque una imagen vale más que mil palabras) en las que se ve el proceso de fabricación.


Tras escoger un trozo adecuado de cuerno, se rebaja a base de lijado hasta lograr un pequeño rectángulo que pueda insertarse en la parte trasera de la flecha hasta un poco más hondo de donde llegará la futura ranura del culatín.

Ahora lijamos con una lija fina la parte del vástago en la cual vayamos a tallar el culatín hasta ver que aparecen claramente las lineas de la veta de la madera.

En éste dibujo muestro la orientación que debemos dar a la colocación de la lámina de cuerno respecto a la veta de la madera. De este modo la cuerda empujará todas las lineas duras de la madera además del refuerzo de cuerno. Hoy ésto no es necesario, pero antiguamente si y se llevaba a la práctica, de modo que si queremos un trabajo creible....
La línea roja muestra la orientación del primer corte, es decir, el que nos permite insertar la lámina de cuerno. La línea azul, será la segunda ranura, o sea, la que albergará la cuerda del arco.

 Entendido el gráfico precedente procedemos a hacer la ranura para el cuerno, empezando con un agujero que actuará de tope para después pasar a una pequeña dremel (aquí cada cual que se sirva de las herramientas que tenga a mano...) y realizar el corte que posteriormente será agrandado mediante una cuchilla, tal y como se ve debajo de éstas lineas.


Ahora deslizamos la tablilla de cuerno en la ranura y la pegamos. Recomiendo cianocrilato (superglue) que es inmejorable para pegar cuerno.


También podemos hacer nuestro propio pegamento tradicional rápidamente, mezclando al fuego en un vasito metálico de flan (andando..al chino de la esquina) resina de pino, cera virgen y un poco de carbon vegetal pulverizado.

La resina será el pegamento real, la cera restará fragilidad a la resina cristalizada, haciendola más maleable y el carbón será el aglutinante. Las proporciones son aproximadamente resina y cera al 50 % y el carbón recomiendo poner muy poco y además mezclarlo poco a poco, hasta ver que la mezcla se vuelve negra.   Hay que tener en cuenta que a más resina, más quebradizo es el pegamento obtenido, pero si nos pasamos con la cera no pegará bien...parece complicado, pero no lo es en absoluto.
Una vez el cuerno esté firmemente adherido pasamos a retirar el sobrante ( como vereis, yo me he pasado varios pueblos y he tenido que lijar bastante, aunque se hace rápido) y de ese modo debería quedarnos tal que así...
Es el momento de hacer la ranura que albergará la cuerda, que en este caso ha de hacerse de manera que corte madera y cuerno como indico en el dibujo anteriormente visto. Para ello, lo más adecuado es proveerse de una pequeña sierra y trabajar sin prisas ya que un mal corte en esta fase arruinaría todo el trabajo. Una vez hecha, es cosa de continuar el trabajo con una lija muy fina sobre todo por el interior de la ranura para que no quede ninguna arista que roce en la cuerda y la deteriore. Al igual que se hizo anteriormente, conviene agujerear con mucho cuidado el vastago en el punto que determinemos como final de la ranura, para que nos quede un mejor acabado y sea más fácil controlar la sierra al llegar a ese punto.
Tras ésta laboriosa parte, lo que queda es emplumar y poner las puntas, algo en lo que no me gustaria ser redundante por haberse explicado an algunas ocasiones.
Ir a "Cómo emplumar" 
Aconsejo plumas largas y recortarlas con un perfil triangular como muestro en las fotos, además de hacerles el atado al vástago con un hilo adecuado. Yo he gastado hilo de algodon de un color crudo, pero para gustos, colores.


Espero que este modesto tutorial os haya sido de interés. Hasta la próxima.

domingo, 29 de junio de 2014

De nuevo entre arboles


El folk pagano nos acompaña

Tensar un arco no es difícil. Lo difícil es adivinar la trayectoria de la flecha si no eres un excelente tirador. En el interior de un arquero se desata una especie de microcosmos aparentemente caótico formado por multitud de factores que afectan desde la pose hasta la liberación de la flecha, pasando por un abanico de sensaciones que surgen de su interior y que le asaltan desde el exterior desde antes de que cargue la flecha en la cuerda. Abres el arco, encaras y en ese momento recuerdas que tus supuestamente mecanizados movimientos afectan a tu pose, sobre todo si te encuentras sobre una roca que se mueve y tratando de no perder pié en una postura poco ortodoxa.
El tiro de bosque tiene estas incomodidades, los que lo hemos probado sabemos bien.
La cuerda presiona las yemas de tus dedos mientras tratas de dirigir el vuelo lo más certeramente posible hacia el jabalí, ciervo, cabra montés o cualquiera de la amplia variedad de animales simulados que te puedes encontrar. Es un momento de tensión, desconoces la distancia y cuesta dejar de lado el temor a destrozar la flecha contra una piedra y perderla entre la vegetación, algo que sucede con más frecuencia de la que desearíamos. Decides el momento de la suelta, relajas los dedos y la liberas en ese mágico momento en el que el tiempo parece ralentizarse tras escuchar el chasquido que produce tu arco. La flecha avanza buscando el acierto...a veces parece que están vivas, y únicamente el sonido seco que produce el impacto contra su objetivo es capaz de tranquilizarnos.

Una de mis poco frecuentes tiradas certeras, un corazón y un pulmon.
Hoy he podido experimentar de nuevo esas sensaciones en ochenta tiros en el recorrido de final de liga organizado por Arquers de Morvedre en el paraje de "Les Escales" en Sagunto. No ha sido mi mejor participación en uno de estos eventos, aunque creo que debido a las altas temperaturas y a lo duro del terreno ha sido la más agotadora. Creo que me he equivocado con el tipo de flecha, lo cual unido a mi nuevo arco que recibía hoy su bautismo de fuego no me han ayudado precisamente a hacer buenos tiros, pero ya habrá tiempo de corregir esos detalles. Lo mejor es reencontrarse con viejos conocidos, respirar profundo mientras disfrutas del bosque y fundirte en un entorno que si no fuese por estos acontecimientos ni siquiera pisarías. Y el silencio...cuando coincide que la patrulla que te precede y la que te sigue están en silencio mientras tiras, es algo grande.





Acabamos el segundo recorrido, estamos cansados. Se nos indica que recojamos el animal y las señalizaciones que se colocan en cada uno de ellos al acabar y acudamos al punto de reunión, donde descansaremos un poco mientras entregamos las puntuaciones, nos intentamos refrescar con algo de agua y fruta. Los arcos son desencordados y enfundados, las flechas vuelven a sus tubos tras haber perdido a alguna compañera por el camino, se retiran los protectores y empezamos a despedirnos de gente que vemos a menudo y de la que no vemos con tanta frecuencia.

Tras un corto viaje de regreso , dejo el equipo en el suelo de mi casa y me dispongo a asearme y relajarme. Tengo algunas flechas que reparar , pero eso lo dejo para más tarde
Y mientras tanto, el gato investiga mis botas sorprendido por olores que no conoce. El olor del bosque que ha tenido 6 horas para apoderarse de ellas.

domingo, 2 de marzo de 2014

Hacer el forro de una cuerda o "Serving"

Un poquito de musica  
 
Recientemente he tratado de explicar (espero que de una manera fácil de entender) el procedimiento para hacer una cuerda trenzada. En ésta explicación no incidí demasiado acerca del "serving" o forrado de la cuerda, dado que el material del que me sirvo para elaborar mis cuerdas es Dacrón de la marca Brownell y tiene la característica de una acusada elongación que se estabiliza, por experiencia propia, hacia los 150 o 200 tiros, alcanzando entonces su longitud definitiva ( que puede aumentar perfectamente entre una y dos pulgadas) siendo más que probable que tengamos que añadir vueltas a la misma para acortarla a la medida que necesitamos para nuestro arco. Esto hace que un forro que cuesta lo suyo de hacer pueda verse alterado y seguramente se afloje si está terminado por completo antes de que la cuerda acabe de estirar. Por eso, cuando acabo una cuerda soy partidario de hacer un pequeño forro temporal, lo justo para la zona del enfleche y cuando la cuerda ya no estire más, retirarlo y hacer el definitivo.
Lo puedes ver en los videos 5, 6 y 7 de este ENLACE . También podemos hacer cuerdas que apenas tienen estiramiento en materiales como Fast Flite y otros hilos de formulas que incluyen Dyneema y otros componentes. Estas bobinas de hilo son bastante más caras y antes de usar estos hilos hay que cerciorarse de que nuestro arco tenga los tips reforzados ya que el tirón de la suelta podría romperlos. Decir también que el Fast Flite produce un seco tirón que imprime más velocidad a la flecha...y por lo tanto, la hace flexar más. Todo va unido.

Y dicho esto, paso a explicar la función del forro y su realización.

El "serving" (forrado) es fundamental para proteger puntos clave de la cuerda que entran en contacto con partes del arco y/o con el antebrazo que sujeta el arco. Si la cuerda avanza y nos golpea en el protector se produce una fricción que acaba por deteriorarla y lo mismo ocurre en el punto de enfleche (nock point) el cual soporta cada vez el pinzamiento y desprendimiento brusco del culatín de la flecha, así como la presión de las anillas metálicas (nock stop) que suelen ponerse para marcar el punto de enfleche. En cuerdas para arcos de poleas y olímpicos, las gazas van forradas también, pero debido al particular modo de hacer una cuerda tradicional esta practica se torna prácticamente imposible, así que no se hace, volviéndose en este caso más importante la práctica de mantener bien enceradas las gazas para minimizar el desgaste.
Y ahora hablaremos del material que se debe usar para el forrado. Mi experiencia personal me lleva a hacerlos con materiales como el Diamond Back, un poco más caro que el más económico de algodón, pero de duración y fiabilidad sin punto de comparación. Los de algodón se deshilachan rápidamente y no parece buena idea estar continuamente haciendo forros nuevos para una misma cuerda. Además el Diamond Back se comercializa en diferentes grosores, con lo que podemos ajustar uno fino para cuerdas gruesas y viceversa para lograr un perfecto pinzamiento de los culatines en nuestra cuerda sin tener mayor importancia el número de hilos que la compongan.


En la foto (que es robada, todo hay que decirlo...) podemos ver como el forro, que va en una pieza del punto más alto de A hasta el punto más bajo de B, no es simétrico si tomamos como referencia en punto en el que enflechamos. Se trata de no forrar más de lo necesario para no cargar un peso innecesario a la cuerda. Parece una tontería, pero no lo es, ya que el peso innecesario hace más lento el avance de la cuerda y es por ello que lo que procede es dejar sobre el punto de enfleche un pequeño margen (A) para poder desplazar dicho punto hacia arriba si es necesario y un tramo mayor debajo del enfleche (B) para proteger la cuerda del posible golpeo contra el protector del brazo que sujeta el arco.
 Para hacer el forro podemos servirnos de un forrador o hacerlo a mano. Hay diferentes tipos de forradores en el mercado, seguramente los más frecuentes son estos:


Además de podernos servir de estos y otros muchos tipos de forradores de cuerda, también existe la opción de forrarlas a mano, algo bastante más tedioso, pero que nos permite controlar la presión que le damos al hilo de forrar sobre la cuerda, algo que también se puede regular desde un forrador de calidad, pero para gustos ...los colores.  Tampoco está mal ser capaz de hacerlo a mano.

Anteriormente hago referencia a los videos que colgue en la entrada que trata la manera de hacer cuerdas tradicionales, así que para no repetirme en exceso, y dado que en el mismo Youtube se pueden ver bastantes videos en los que alguien con un forrador da vueltas y vueltas y vueltas a la zona de la cuerda que debe forrar, me limitaré a lo que me parece más interesante visto y comprobado que poca gente sabe hacer, el inicio y el final del forro.Para ello, he colgado un par de videos cortos con el inicio y el final del forrado, pero haciendolo a un aescala mayor, en este caso con un cordón de bota sobre un vástago que simulará ser la cuerda, de ese modo se puede ver mejor.  Aquí pongo los enlaces:

Inicio del forrado

Finalización del forrado 

Por último, decir que en la excelente web de Arcobosque  que gestiona Josep Barceló, existe un apartado denominado "bricolage arquero, en el cual existe en el articulo correspondiente a forrado de cuerdas una serie de fotografías excelentes donde se vé con claridad el proceso que yo he tartado de explicar en los videos.       (http://www.arcobosque.com/brico05.htm)
Y ahora...a probar, que es fácil.

domingo, 23 de febrero de 2014

En el bosque de La Vall

Sube una colina, baja una montaña



Madrugón dominguero y una hora de viaje en dirección a la Vall de Uixó en Castellón, donde los amigos del club de tiro Arquers de la Vall ha preparado un bonito recorrido compuesto por 15 animales. Estaciono el vehículo en lo que parece una antigua cancha de baloncesto asfaltada y detengo el motor. Tenía ganas de llegar, necesito estirar las piernas y aunque tengo el bosque delante, decido hacerlo en cualquier otra dirección, un poco para reconocer el terreno que usan los deportistas de este club para entrenar, pero también un poco para no dejarme llevar por la magia verde de la naturaleza antes de tiempo. De momento mis pies pisan asfalto y hasta que se ordene que la patrulla de tiro de la que forma parte así continuaré. Pero no, antes de comenzar el recorrido, nuestros anfitriones tienen dispuesto un almuerzo al que acudimos cruzando un pequeño barranco que no parece que hoy, a pesar de las lluvias que se pronostican, vaya a llevar agua. Piedras, piedras y más piedras...esperemos no pisar en falso y lastimarnos un tobillo antes de comenzar el recorrido. Bastantes oportunidades nos ofrece ya el bosque para una siempre inoportuna lesión si no somos cuidadosos.

Tengo que reconocer que soy una "rara avis", "un bicho raro" en estos rituales gastronómicos en los cuales ves más de un exceso tras retirar de las brasas los productos cárnicos que todos esperan con ansia. Todos menos yo, que soy poco amante de este tipo de facilidades para el colesterol, pero bueno, dejemos disfrutar del tentempié a los participantes, que dentro de un ratito van a tener la posibilidad de quemar parte de ese exceso calórico caminando por el bosque. A veces dudo si se trata de clubs gastronómicos o deportivos, pero prefiero dejarlo en gente sana y sociable que no busca sino la satisfacción de saberse entre iguales que disfrutan enormemente de una misma afición.


Regresamos y por fin, empezamos a sacar los equipos de los vehículos. Arcos que se encuerdan, carcajs en los cuales se acomodan las flechas, protectores de brazos, guantes, provisión de agua...todo ocupa su lugar en las manos de cada participante, en ese ritual repetido tantas veces a la hora de prepararse para usar los arcos.
Desde que llegamos, no ha parado de caer una fina e impertinente llovizna que humedece a arquero y su equipo. El arquero se secará, esperemos que el equipo no se vea afectado por la humedad, aunque sabemos que las que más van a sufrir serán las plumas que rematan nuestras flechas plegandolas hacia el vástago y reduciendo su perfil estabilizador. Maldita sea, en mi último recorrido de bosque también llovió. Voy a pensar en ofrecerme a los gobiernos de países de climas secos para acabar con la sequía con mi sola presencia, tipo milagro o algo así.

Tras un breve calentamiento, se nos llama a formar las patrullas como determinan los listados y una por una se van internando en el bosque en busca del objetivo cuyo numero les ha sido asignado para comenzar. Yo estoy en la dos, así que de inicio, no voy a tener que caminar demasiado antes de empezar a hacer volar mis flechas.

Con mi buen amigo Jorge
Después de muchos meses, de nuevo un bosque, esta vez desconocido para mi, aunque adivino que va a ser un recorrido de los difíciles porque es una montaña y vamos a tener que hacer una subida trabajosa y una no menos complicada bajada. Siempre cansa, pero de eso va el deporte... y no nos engañemos, sabemos a lo que venimos.



El bosque.
Ese lugar mágico lleno de vida. Ese lugar en el que se respira tranquilidad y en el que tras cada árbol , hay otro árbol, y otro, y otro. Un manto verde que nos envuelve y consigue hacer que nuestros problemas cotidianos y el estrés de la ciudad sean apartados de un manotazo por una amalgama de sensaciones que tenemos demasiado aletargadas, herencia genética de nuestros más remotos antepasados y que nos hace sentir bien, que momentáneamente nos devuelve a esa parcela salvaje que cada cual guarda en un rinconcito de su cerebro.
Se da el aviso de inicio y las flechas vuelan entre gotas de lluvia buscando hacer blanco en las zonas vitales de la silueta y hacer muchos puntos, aunque hoy los puntos no nos acercarán a ningún trofeo. Hoy únicamente sumaremos puntos en una tablilla empapada para ser conscientes de nuestros aciertos y de nuestros fallos, por el gusto de apuntar. Hoy tan sólo vale el hecho de disfrutar disparando flechas en un bosque del que momentaneamente nos sentiremos parte y pasarlo bien.
Me gusta...cada vez más.




martes, 21 de enero de 2014

Emplumando flechas

Un poco de musica



Una más de las cosas que debemos aprender a hacer los que nos gusta montar nuestras propias flechas es emplumarlas, lo que técnicamente se conoce como "empenaje".
El emplumado es de suma importancia y depende del mismo, entre otros factores, evidentemente, el correcto vuelo de la flecha. Si hablamos de tiro olímpico, standar o arco compuesto lo normal es usar pequeñas plumas de un plástico más o menos flexible conocidas como "vanes" las cuales suelen presentar perfil parabólico o de escudo. También encontramos otro tipo que es el llamado "spin-wing", que consiste en que cada una de las plumas es una pequeña lámina de plástico semi rígido que se enrolla ligeramente sobre si mismo, haciendo que la flecha gire en vuelo sobre su eje y la vuelva más estable. Son usadas especialmente en modalidad de tiro olímpico.



Antes de empezar quiero compartir algunos conceptos acerca de la pluma natural que pueden zanjar algunas dudas incluso antes de que surjan en la mente de quien pueda leer este post, ya que pretendo centrarme en la parte de es te aspecto que personalmente más me atrae, que no es otra que realizar los emplumados con pluma natural, imprescindible para el tiro tradicional.


Ala izquierda....ala derecha.


Como se muestra en esta ilustración la pluma natural consta de un gran numero de barbas unidas entre si por pequeños ganchitos llamados bárbulas y esas mismas barbas unidas al ráquis o nervadura central de la pluma. Observareis que a cada parte del raquis hay una mayor o menor superficie de pluma.



Esto es porque pertenece a una de las alas del ave y la parte que tiene menor superficie es la parte delantera, digamos el borde de ataque de la pluma contra el aire, siendo la superficie mayor el plano sustentador y por su mayor superficie útil, será la parte que busquemos para elaborar nuestras plumas para flechas. Si se tratase de una pluma de la cola, observaríamos que resultan más rectas y simétricas. Aunque existen opiniones para todos los gustos, se suele aceptar la idea ( a pesar de no ser algo demasiado observado por desconocimiento ) que las personas diestras, es decir, que tiren con un arco con la ventana a la izquierda, emplumen sus flechas con plumas de ala derecha y que las personas zurdas, que usan arcos con ventana a la derecha emplumen con plumas procedentes de ala izquierda. Esto es así porque no son iguales, resultando unas el "reflejo" de las otras por la evidente simetría que presentan los miembros de los animales de los que proceden.


Al cortar por el raquis la pluma deberian verse así

Hay que tener presente que lo dicho pierde importancia a medida que reducimos el perfil de la pluma y su longitud, y lo contrario debido a la curvatura natural de las barbas de la pluma.
Así pues, nunca deberíamos mezclar en la misma flecha plumas procedentes de ambas alas, ya que su aerodinámica se verá alterada y su vuelan bien será por pura casualidad. En éste dibujo se puede observar que en caso de pluma natural, la parte que se pega al vástago tiene la parte del raquis de la pluma hacia un lado o hacia el otro, según sea para diestros (ala derecha-right wing) o para zurdos (ala izquierda-left wing).




Esto es muy importante sobre todo si emplumamos en helicoidal (algo que explicaré más adelante) ya que si usamos la pluma equivocada, ésta se verá forzada en dirección opuesta a su curvatura natural y quedará mal, cumpliendo muy deficientemente su función estabilizadora. No obstante, he de decir que desde que practico este deporte, todavía no ha caido en mis manos ni una sola pluma en formato comercial correspondiente a ala izquierda. ¿Casualidad... o tal vez sea tan solo para simplificar el asunto del suministro y venta de material? No sabría decir....


Las flechas "flu-flu"

Esta denominación tan peculiar engloba a las flechas dotadas de un emplumado deliberadamente excesivo, ya sea en numero de plumas, en tamaño o ambos, a fin de frenar el vuelo de la flecha poco después de ser disparada. Este tipo de flecha se ideó para la caza de aves en vuelo con la finalidad de que en caso de fallar el tiro la flecha perdiese fuerza y cayese a una distancia razonable para ser recuperada. Es frecuente verlas emplumadas con cuatro plumas a 90º unas de otras y con perfiles altos. Podría concluir por experiencia personal que tras rebasar los 20 o 25 metros, la flecha experimenta un frenazo que la hace caer rápidamente. ¿Cuando podemos decir que una flecha es "flu-flu"?, eso queda un poco a criterio de su montador, ya que lo excesivo del emplumado dependerá de los resultados deseados, sin tener en cuenta "escalones" de tamaños de emplumado.

Un ejemplo (poco usual por el numero de plumas) de un emplumado flu-flu


Y ahora la parte práctica....


Teniendo en cuenta que obtener plumas naturales adecuadas no está al alcance de todos, debido a las características de robustez que son necesarias (oca, pavo.....) me centraré en los formatos comerciales existentes. Se trata de plumas naturales cortadas en diferentes perfiles y longitudes. Las más habituales son las que detallo:


 



También se comercializan medias plumas de gran tamaño cortadas por el raquis para los inconformistas que desean cortar su propio perfil de pluma.




Como he mencionado, podemos ponernos inconformistas y querer montar nuestras flechas con unas plumas con otro perfil y, para ello, podemos adquirir plumas de gran tamaño ya preparadas y cortadas por el raquis las cuales además, son especialmente buenas a la hora de montar flechas con emplumados "flu-flu".
Estas plumas se comercializan en diseños rayados y en colores lisos, al igual que las de pequeño formato ya cortadas, con lo cual las posibilidades de crear flechas con diseños de lo más personal son casi infinitas.

Hay que tener en cuenta que la pluma es un estabilizador y también un freno para la flecha en vuelo, por lo tanto hay que procurar equilibrar potencias de tiro y tamaños de pluma, es decir, a mayor potencia es más asumible un emplumado grande. Como ejemplo valdría decir que para potencias de tiro entre 35 a 50 libras (las más habituales) son bastante correctas las plumas de 4 pulgadas, a razón de tres de ellas colocadas entre si a 120º, para lo que nos serviremos de una emplumadora comercial o artesanal. Hay bastantes ejemplos de éstas últimas y del ingenio de la gente en Youtube. De todas maneras, pondré una foto de una emplumadora clásica comercial, cuyo funcionamiento pretendo explicar mediante un video posterior.



De todas formas, yo soy de los que piensan que es importante ver el proceso en un vídeo al igual que hice con las cuerdas tradicionales, asi que para verlo, pica en el enlace.


Pica en este enlace para ver el video.