domingo, 3 de octubre de 2010

¿Que porqué tiro con arco?

"Mira que eres rarito", "Cupido", "Robin Hood", y otras cosas que te llaman. Lo cierto es que no se si sabría explicar claramente lo que se siente al disparar una flecha y hacerlo bien. Imagino que son sensaciones que se llevan dentro y un día pruebas y todo sale, y te descarga, y te enseña, y te equilibra y te ayuda a mejorar . Mi amigo y compañero de tiro Rafa me dijo una vez "..cuando has hecho un buen tiro, lo sabes nada más soltar la cuerda, es una sensación especial, es como si tu volases detrás de ella." Que razón tenía. Es gratificante sobre todo cuando cada disparo te sale de dentro, más del corazón que de la cabeza, suena raro, pero cualquier arquero lo entenderá sin lugar a dudas. Creo que para mi resulta más que un deporte una forma de superación personal. Nunca he encontrado satisfacción alguna en hacer mejor puntuación que otros,  y eso debe ser porque mi objetivo es vencerme a mi mismo. Superarse, esa es la clave. En una fase muy delicada de mi vida el tiro con arco me aportó equilibrio y eso se refleja en el trato con los demás y se agradece. De todas maneras, el espíritu competitivo de unos contra otros existe, y también es sano. Cada cual , con sus motivaciones.  Además, como he hecho bastantes amigos, soy más rico que antes. ¿Alguien da más?

Yo mismo tirando


                                ORIGENES DE LA ARQUERIA


Si pidiésemos a alguien que hiciese una descripción o un dibujo de un cazador de la prehistoria, lo más probable es que nos presentasen a un cavernícola blandiendo una porra de madera o, en el mejor de los casos, una tosca lanza.  ¿Cuantas personas caerían en la cuenta de representarlo armado de un arco? Desde luego, muy pocas. Posiblemente, ello sea debido a una tendencia general a relacionar el arco con el mundo medieval, encarnado principalmente en la figura del mítico Robin Hood o, a lo sumo, en los indios americanos, pero esta concepción no deja de ser una distorsión ocasionada en gran medida por el cine.
Realmente, el tiro con arco tiene algo de cautivador, algo que a estas alturas de desarrollo tecnológico es capaz de fascinarnos.  Tal vez sea culpa de nuestra memoria genética, que ha sido capaz de guardar a lo largo de incontables generaciones los beneficios y ventajas reportados por una práctica que se remonta, según se dice, a más de 50.000 años. Una idea tan sencilla y tan compleja a la vez, capaz de proporcionar a su usuario un poder ofensivo a distancia, minimizando los riesgos al enfrentarse a un enemigo humano o a un animal, fuese éste peligroso o tan solo  veloz y escurridizo.
Realmente, tan sólo podemos imaginar la forma en que este arma fue ideada. ¿Es un producto de la mente de un individuo, o tal vez de varios?
Tal vez la secuencia fue la que sigue.  El cazador primitivo comienza usando como arma un palo afilado a modo de rudimentaria lanza para clavarlo en su presa, pero es una práctica peligrosa, así que se decide a lanzarla desde lejos, obteniendo algún resultado con una minimización de los riesgos inherentes a la aproximación a la pieza.
Cuando nuestros ancestros cazaban con lanzas, debían exponerse en mayor medida al contacto con la presa, lo cual frecuentemente acababa con algún cazador herido o incluso muerto. Además, incluso con animales no peligrosos, el movimiento de aproximación y la brusca secuencia de movimientos para lanzar el proyectil alertaba a la pieza al revelar la posición del cazador.
Pronto se percata de que cazadores con los brazos más largos pueden lanzar más lejos ese palo afilado, y que tienen un mayor éxito en la caza.
Así que se trata de imprimir una mayor potencia al proyectil. Si el brazo es corto, alarguémoslo.   De esta manera, nace el propulsor, el cual servía para dar mayor potencia y velocidad a la lanza, la cuál se empezó a dotar  de plumas que estabilizasen un poco su vuelo, asemejándose desde ese momento a una gran flecha.
El hecho de que la fuerza de empuje se aplicase en la base de la lanza posibilitó que con menos fuerza, la lanza volase mejor y mas lejos.

Propulsor de azagayas, tambien llamado Atl-atl   

La base estaba establecida. No obstante, seguíamos teniendo el problema de la sobre exposicion a la presa, con los peligros que ello comporta.  A alguien se le ocurrió al ver como una rama doblada retornaba a su posición anterior, aprovechar esa energía para imprimir esa fuerza a la base del proyectil. Ahí pudo nacer el arco
Lo que si parece deducirse, es que se trató de un útil dedicado en origen a la caza. Pensemos que los grupos humanos, en esencia, cazadores y recolectores de frutos silvestres, estaban condenados a nomadear tras las manadas de herbívoros en sus migraciones estacionales. Dado que el nómada era portador en esencia de lo necesario para su subsistencia, los encuentros entre los grupos humanos, reducidos en número, resultarían más beneficiosos si eran pacíficos, ya que poco debía tener el grupo hipotéticamente rival que pudiesen codiciar. Seguramente, se producirían con mayor frecuencia actos de colaboración en las batidas de caza y también intercambios de enseres, cruces entre ellos que evitarían la endogamia y desde luego, aprendizaje cruzado de tecnología.
De este modo,  esta nueva herramienta pudo expandirse y ser usada profusamente, abriéndose así un mundo de mejoras técnicas en cuanto a construcción y utilización, que nacían de la mente de sus usuarios.
Ahora el ser humano disponía de una herramienta de caza casi perfecta, potente y sigilosa.   Este éxito dio lugar al desarrollo incesante de técnicas de elaboración más sofisticadas cada vez, en consonancia con unas leyes físicas que les eran desconocidas


HISTORIA
Un arte tan antiguo, debe poseer lógicamente una extensa historia.   Si era bueno para matar animales, también  iba a resultar muy útil para la guerra.  La agricultura obliga a los seres humanos a abandonar el estilo de vida nómada, lo cual les brinda una mayor prosperidad y como es lógico, diferencias notables en cuanto al concepto de riqueza.  Se alcanza un momento en el que las confrontaciones son más frecuentes que los actos de colaboración entre humanos, y el arco resultó un arma de gran eficacia.   Aunque la información es escasa, es fácil llegar a la conclusión de que en todo el mundo debió ser usado por las civilizaciones más primitivas, aunque realmente, donde se explotaron en profundidad  sus virtudes fue en la zona que abarca desde oriente medio hasta el lejano Japón, es decir, la totalidad del continente asiático.    
También en el continente americano el arco y la flecha fueron instrumentos indispensables para las poblaciónes humanas que se extendieron a lo largo y ancho del mismo. Se han identificado una sorprendente variedad de modelos, que varían mucho de los modelos de los inuit , los conocidos esquimales, hasta los largos arcos y flechas de los pueblos amazónicos, pasando por los avanzados arcos de las étnias de las praderas del Norte, todos ellos elaborados aprovechando los materiales que el medio les brindaba y usando técnicas y métodos de fabricación sorprendentemente parecidos a los observados en el resto del mundo, a pesar del aislamiento geográfico.

 Curiosamente, la arquería en el continente Europeo perdió fuerza en el ámbito militar si observamos la forma de combatir de las culturas clásicas.  Griegos y macedonios basaban sus victorias en sus apretadas falanges de lanceros, casi impenetrables. Estas formaciones eran auténticas apisonadoras mientras se mantuviesen cohesionadas.    Los romanos, por otro lado, crearon el concepto de la legión, dividida en unidades más pequeñas, mucho más móviles e independientes que la falange griega  sometida a una férrea disciplina

                  Legionarios romanos conteniendo un ataque de los galos


    Si  estudiamos ahora la forma de combatir de sus enemigos del Norte, es decir, celtas y germanos, nos encontramos la particularidad de la exaltación del valor personal, la idea del héroe invencible y extremadamente valeroso que suscitaba la admiración de sus compañeros de armas. Los celtas acudían a la lucha armados con una espada y un gran escudo oval, y curiosamente, en muchas ocasiones semidesnudos o totalmente desnudos, dando a entender así que no temían a las heridas. Tan sólo se permitían garabatear su cuerpo con un tinte azulado a modo de ritual guerrero.  Después de esto, la carga desorganizada y salvaje contra el muro de los escudos de roma.   Sorprendentemente, fueron los celtas los que inventaron la cota de malla, tan profusamente usada en siglos venideros, así como bellísimos cascos. De hecho, los romanos adoptaron estas protecciones corporales, adaptándolas a sus gustos y preferencias. El famoso casco del legionario imperial no es más que una variante evolucionada de un modelo celta.
Por otro lado, los pueblos germanos, tan enemigos de los celtas como de los romanos, los cuales daban , como ya se ha mencionado anteriormente un gran valor al desafío personal, al combate entre campeones, mientras ambos ejércitos observaban el resultado de estas luchas, antes de lanzarse las dos masas humanas una contra otra dispuestas a hacerse pedazos.
La arquería estaba en horas bajas en Europa.
El discurrir del tiempo, encaró a las legiones romanas  con los imperios de Asia Menor, y aprendieron cuan eficaz puede ser una formación de caballería armada de arcos, diezmando a sus legionarios sin apenas sufrir bajas.   Los arqueros a caballo del imperio Parto, un pueblo de origen iranio, dieron verdaderos dolores de cabeza a los magister millitum romanos. Velocidad, eficacia y huida....fingida. Tras cada pasada, y sin dar tiempo a que se recompusieran las filas del enemigo, los arqueros volvían, con los carcajs llenos de nuevas flechas a rematar su trabajo. La victoria de los partos en Carrhae sobre los romanos en el año 53 después de C. confirma este punto.
Jinetes partos hostigando a las legiones romanas

Seguramente impresionados por el sistema, los romanos incorporaron pronto filas de arqueros a sus ejércitos. Estos provenían en esencia de las provincias conquistadas de oriente medio, especialmente de Siria.
Si en Europa el arco se vio relegado a casi un plano de abandono, no sucedió lo mismo, ni de lejos, en la zona que abarca de Norte de África (pensemos en Egipto) hasta el Japón. Los ejércitos de estos pueblos supieron aprovechar las ventajas que este arma proporcionaba y se convirtieron en maestros de su desarrollo y de su uso.  A pesar de ello, las luchas no solían basarse en un eterno intercambio de saetas, pero no es menos cierto que una lluvia de estas era capaz de producir bastantes bajas entre el enemigo y desorganizar sus líneas en los momentos previos a la embestida frontal por la caballería pesada, encontrando esta una mayor debilidad en las primeras líneas enemigas.
En Egipto, Asiria, Hatti, Elam, y cualquiera de los imperios de la antiguedad se practicaba profusamente la arquería desde el carro de combate, los verdaderos carros de combate tirados por caballos.  La visión de una formacion de carros avanzando hacia el enemigo disparando flechas debia ser aterradora para las estáticas primeras filas de un ejercito.

En estos imperios se desarrollaron técnicas para la elaboración de arcos compuestos por varios materiales, como por ejemplo madera,
cuerno, tendones de animales, resinas naturales y colas fabricadas a base de cocer  restos de pescado hasta lograr una masa gelatinosa  para aprovechar las cualidades de cada uno de estos materiales y hacerlos trabajar juntos, obteniendo de esta manera un resultado óptimo.   Seguramente, la máxima expresión de la arquería montada la tenemos en los pueblos de las estepas. Hunos, Scitas, Partos, Mongóles, Sármatas, y otros no tan conocidos que supieron combinar perfectamente la movilidad que les otorgaba el caballo con el uso del arco, desarrollando técnicas para disparar sin dejar de cabalgar. La suelta se producía cuando las cuatro patas del caballo estaban en el aire en plena carrera. En cualquier caso, no es hasta el siglo VII de nuestra era que se documenta el uso de estribos, gracias a los cuales el arquero-jinete podía afianzarse mejor sobre el caballo y mejorar su puntería.
También tenemos el ejemplo de una pequeña nación llamada Corea que era frecuentemente invadida por enemigos de entidad considerable y que supo dar la talla enfrentando a sus enemigos con su fantástica arquería a caballo. Como ya sabemos actualmente, la tradición arquera en éste país de Asia se ha mantenido a lo largo de los siglos y es seguramente el deporte más valorado allí, lo cual demuestran continuamente en las competiciones internacionales.
Por otra parte, un poco más hacia oriente, llegamos hasta Japón, donde la arquería tiene profunda raigambre en la sociedad y es muy practicada siempre en combinación con gran ceremonia, y meditación. Los famosos samurais eran por lo general, expertos en el tiro con arco y tal vez, y en contra de la creencia popular, valoraron tanto o más el tiro con arco que la lucha con espada. Los japoneses desarrollaron un arco asimétrico de bambú,  de grandes dimensiones.   De la mano de arco hasta el tip inferior del arco hay mucha menos distancia que desde la mano hasta el tip superior. Este extraño diseño viene dado por su manera de entender la técnica de disparo a caballo. Tan sólo redujeron la "pala" inferior, equilibrando la potencia desigual  con otras técnicas de construcción.  Como se ha mencionado, actualmente es un deporte muy practicado en aquel país, más en su versión a pié (kyudo) que en la modalidad a caballo (yabusame) por razones obvias.
Practicando el "Yabusame"


LA ARQUERIA EN EUROPA
Los pueblos germanos fueron de los primeros europeos en verse invadidos por las hordas de arqueros montados de los Hsiung-nu (hunos) y ello pudo ayudar a implantar semejante arma entre ellos.   Tal vez, y tras muchos siglos, fueron estas tribus germanas las que expandieron la utilización de la arquería por Europa, la cual iba a verse pronto invadida en su totalidad por ellas.   
El periodo comprendido entre la caída del imperio romano de Occidente y la Edad Media, aproximadamente unos cinco siglos, se denomina "Edad Oscura", ya que es un periodo comparativamente poco documentado por los historiadores de la época, y en este lapso temporal, la arquería no tuvo tampoco un papel digno de mención en nuestro continente.
Herederos de las invasiones de los hunos, fueron los Ávaros, tribus nómadas orientales que se internaron en Europa al igual que habían hecho los hombres de Atila un siglo antes. Fueron sobornados por Justiniano I, emperador de Bizancio, para no arrasar su imperio y se internaron en Europa central, siendo rechazados por los Francos y estableciéndose finalmente en las llanuras de Pannonia (Hungría) tras expulsar de ellas a otras tribus germanas. En el 810 acabaron por ser destruidos por Carlomagno y las tribus Búlgaras. Su lugar fue ocupado por una nueva oleada de invasores, los famosos magiares. Los magiares eran tribus de origen fino-ugriano (entendamos norte de Rusia) y eslavas que eran excelentes arqueros a caballo. Al igual que los Ávaros, fueron rechazados y se establecieron en la actual Hungría. Derrotados en la batalla de Lechfeld en el año 955 por Otto I , un rey germano sajón, fueron asimilados por el cristianismo y son los antepasados de los actuales húngaros, que han sabido mantenerse fieles a la tradición de la arquería montada, siendo éste un deporte muy valorado y practicado en la Hungría de hoy.
 Tal vez los principales valedores del uso del arco, además de los magiares, fueron los pueblos nórdicos, los famosos vikingos, que supieron aprovechar sus ventajas en el combate, tal vez entre barcos, ya que hubo un periodo en el que las guerras "civiles" entre pueblos escandinavos eran muy frecuentes, a pesar de que se les conoce más por sus incursiones de rapiña.  Siendo estos pueblos expertos navegantes, hay que entender que más de una batalla y más de una incursión dio por librarse entre naves que podían ser desarboladas incendiando sus velas. O se remaba o se combatía.....
   Y ya que mencionamos a los vikingos, recordemos que mientras los de la actual Noruega pusieron sus miras en Irlanda y noroeste de la britania, asi como el Atlántico, establecieron colonias desde Islandia hasta Groenlandia y llegaron hasta en la lejana Vinland (América del Norte)- lo siento por Cristóbal Colón-  y los de origen sueco , llamados "varegos" se movían hacia los principados que conformarían la actual Rusia con más intenciones comerciales que guerreras,  los pobladores de la actual Dinamarca se dedicaron básicamente a rapiñar poblaciones, especialmente en el sureste las islas británicas y norte de Francia.   No era frecuente que los vikingos daneses estableciesen colonias, así que seguramente no debieron influir mucho en la forma de combatir local, tal vez en tácticas, pero no en uso de arqueros.  No obstante, otros pueblos nórdicos establecieron colonias en la actual Normandía francesa, y  desde allí, el duque Guillermo "El conquistador" invadió el Sur de Inglaterra con pretensiones a la corona, derrotando en la batalla de Hastings en el año 1066 al rey Harold. Esta debió de ser la más fuerte introducción del arco en Inglaterra, de hecho, los arqueros normandos tuvieron un papel muy importante en Hastings frente a la llamada "pared de escudos" de los  infantes anglo-sajones, al punto que su mismo rey fue mortalmente herido por una flecha normanda, precipitando así el fin de la batalla.
De este modo, la arquería quedaba plenamente implantada en las islas y conoció un auge espectacular, dado su anterior abandono.
Unos siglos más tarde, en la Guerra de los Cien Años, los orgullosos caballeros de la nobleza francesa experimentarían varias derrotas a manos de los arqueros ingleses, armados de sus arcos largos de madera de tejo, los llamados "longbow" , se dice que de más de cien libras de potencia, los cuales a 300 metros hacían caer sobre el enemigo que galopaba hacia ellos una lluvia de saetas.   Los franceses eran derribados casi sin saber quien les estaba matando. Esto ocurrió en Crecy (1346), Poitiers (1356) y Agincourt (1415), batallas de infausto recuerdo para las armas de Francia.

Longbow

   También en las cruzadas la arquería europea hizo su aparición, especialmente en los asedios, aunque esta vez, encontraron magníficos rivales en los expertos arqueros  turcos , de origen eminentemente estepario. Tan efectivos resultaron estos, que los propios cruzados los incorporaron como mercenarios en gran número entre sus filas, refiriéndose a ellos como "turcopoles".
   La posterior aparición de las armas de fuego fue acabando progresivamente con el uso del arco, como de costumbre, en Europa, ya que los pueblos orientales nunca dejaron de lado esta disciplina. De hecho, en el Siglo de Oro español, las galeras de nuestro cristiano imperio todavía se enfrentaron a navíos Otomanos en los que se combinaba el fuego de arcabucería con las saetas de los arcos de los jenízaros.

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