viernes, 26 de noviembre de 2010

LA LEGION PERDIDA

¿Algo de musica de fondo? 


LA BATALLA DE CARRAE

LEGIONARIO ROMANO DE FINALES DE LA REPUBLICA
Tras la temprana muerte de Alejandro Magno, sus generales se repartieron su extenso imperio.
Casandro se quedó con Macedonia, Ptolomeo con Egipto (la futura reina Cleopatra pertenecía a la dinastía Ptolemaica), Lisímaco con Tracia (actual Bulgaria), Antígono con Anatolia y por último, Seléuco con Irán. 
Una de las zonas bajo dominio seléucida en su zona norte era la habitada por una serie de tribus nómadas de origen escita. En el año 238 a. de C. se sublevaron contra sus dominadores, ya debilitados por enfrentamientos con los otros reinos vecinos, deponiéndolos en el siglo II de nuestra era, formando de este modo un gran imperio. Tanto fue así, que acabó por enfrentarse a la creciente expansión de la dominación romana en Asia Menor. En aquel tiempo, Roma era todavía una república.
Los cónsules romanos más ambiciosos ansiaban obtener glorias militares que incrementasen su fortuna y su prestigio. Uno de ellos fue  Marco Licinio Craso
 (114 - 53 a. de C.)  famoso por ser el represor de la revuelta de esclavos en Roma, liderada por el gladiador Espartaco.  Tras este hecho, fue destinado a Siria, lugar en el que su ambición por obtener nuevas posesiones para Roma y de emular las glorias militares de Julio Cesar en las Galias, se lanzó a la conquista de Partia acompañado por siete legiones, aproximadamente 30.000 legionarios a pié y unos 4.500 soldados de caballería, muchos de estos de origen galo.
"Craso error" es una expresión que nacería tras esta desafortunada expedición de las tropas romanas.
        
A esta fuerza tan poderosa, se enfrentó el rey Parto enviando  a un general llamado Surena (aunque no está claro si era su nombre o más bien un título nobiliario o tal vez una graduación militar), que al mando de una fuerza muy inferior en número, formada por 7.000 arqueros a caballo, 1.000 catafractos (caballería fuertemente acorazada, tanto jinete como animal) y unos 1.000 camelleros que conducían los suministros se aventuraron a contener al invasor.   La estrategia del general parto consistió en permitir a los romanos internarse sin problemas en su territorio, cosa que hicieron siguiendo una ruta muy directa hacia el corazón de ese imperio, alejándose en exceso de sus líneas de suministro, que rápidamente fueron cortadas por aquellos que defendían su patria.  Desde ese momento, empezaron los devastadores ataques de los arqueros montados, que en fulminantes ataques, hacían caer miles de flechas sobre los romanos, matando a gran cantidad de ellos e incapacitando seriamente a muchos más. Si la caballería romana salía en su persecución, eran irremisiblemente atraídos a trampas en las que se veían rodeados por los catafractos que les contenían. Los arqueros hacían el resto.
El ejército romano ya estaba a la defensiva. No estaban entrenados para combatir contra enemigos huidizos y en escaramuzas de desgaste.
Al final, Craso se vió forzado a negociar la rendición personalmente, pero en cuanto lo hizo, el general parto ordenó su ejecución y la de sus oficiales.
Los ataques sobre el  descabezado ejército romano siguieron, y a pesar de luchar con desesperación, en las marismas cercanas a la población de Carrae, unos 10.000 supervivientes fueron capturados. No hubo piedad para los heridos.
Plutarco y Plinio hacen mención a que esos supervivientes fueron obligados a servir como soldados para sus captores en zonas alejadas, pero se creía que esto era sólo una leyenda.

Catafracto, arquero y portaestandarte partos.


LA LEYENDA TOMA FORMA

Ha caído en mis manos un libro titulado "ROMA EN GUERRA" del historiador José Antonio Lago, editorial Almena. Se trata de una recomendable joya en la que se detalla todo lo referente a técnicas de combate, evolución de armamento, campañas y mil asuntos más de gran interés concernientes al ejército romano. En este libro, el autor nos cuenta lo siguiente:

"En el año 2.000 la universidad de Lanzhou, en China, publicó los resultados de los análisis de ADN llevados a cabo entre la población de Zheilazhai, un poblado situado entre el desierto del Gobi y la provincia de Gansu.Tales resultados confirmaron la teoría que en 1.955 el investigador norteamericano Homer H. Dubs había enunciado sobre el paradero de aquellos legionarios.
  Según los análisis de ADN, el 46 % de los habitantes de Zhelaizai son descendientes de romanos. La sorprendente noticia, apoyada por la arqueología y la filología demostraba científicamente que un grupo de romanos había llegado a aquellas remotas tierras, situadas a unos 7.000 km. de Roma, datandose sobre la segunda mitad del siglo I. a. de C.     El poblado al que fueron enviados, o que construyeron, se denominó “Li-Jien”…(¿Legión?)
Una parte de los prisioneros romanos de Carrae obtuvo la gracia de escapar de la esclavitud o la muerte si aceptaba servir en el ejército parto.  Evidentemente, los partos enviaron a los romanos muy lejos de  la frontera occidental para prevenir cualquier intento de fuga, y los antiguos legionarios fueron enviados a Turkmenistán para combatir a los antecesoresde los hunos, lo que hicieron con su habitual maestría.
En el año 36 a.de C. las crónicas chinas de la dinastía Han, describen la toma del reducto de los hunos, la actual Tashkent, en Uzbekistán, por parte del ejército chino. En los textos se menciona con todo lujo de detalles a un grupo de extraños soldados que levantaban sorprendentes campamentos fortificados de forma rectangular y combatían con un sistema táctico muy complejo y organizado que causó la admiración de los oficiales chinos.

Unos 1.000 romanos sobrevivieron a los combates y los chinos, impresionados por su manera de combatir, les concedieron una relativa libertad, haciendoles establecerse en una remota zona del desierto de Gobi. La aldea en la que se instalaron, tomó el nombre de Legión, cuya forma china era Li-Jien, tal y como se halla documentado en las crónicas chinas a partir del año 5 de nuestra era. Por eso, los chinos denominaron a Roma Li-Jien cuando los embajadores de Marco Aurelio llegaron para estalecer relaciones comerciales con China en el 166 de nuestra era  sin saber que muchos años antes, Roma ya había estado presente en esas tierras."

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