jueves, 23 de diciembre de 2010

LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA, LA AUTENTICA CRUZADA

"Abrevaré mis caballos en el Tíber..."
                     Califa Al-Nasir, Príncipe de los Creyentes y Espada de Alá.


Ambientación musical

Como ya sabéis, me encanta la historia, especialmente la que nos retrotrae al mundo medieval, es por eso que a veces me gusta comentar algún hecho histórico que me parece relevante o tan sólo curioso. Lógicamente, siempre lo hago de pasada, ya que la facilidad para acceder en profundidad con un simple golpe de ratón a cualquier información o tema que yo pueda sugerir desde este blog es tan grande, que hace absurdo que vaya más lejos. Lo cierto es que en un momento histórico en el que vemos tantas ansias de separatismo y desunión, me apetece hablar de un hecho histórico ejemplar que vino a demostrar una vez más que la unión hace la fuerza, al liberar a los reinos cristianos de la Península Ibérica de la época de una amenaza proveniente del norte de África, materializada en el fanatismo religioso islámico de una tribu que ganó rápidamente preponderancia en tierras norteafricanas: Los Muwahidun, a los cuales, por deformación fonética nosotros conocemos como "Almohades".  En tanto que los caballeros europeos defendían las zonas conquistadas en Tierra Santa en una teórica defensa de la Fe y de los Santos Lugares, en el otro extremo del Mar Mediterráneo, los reinos cristianos de la futura España plantaban cara al fanatismo de los nuevos invasores, dispuestos éstos a apoderarse de Europa tras conquistar e islamizar de nuevo las tierras de Al-Andalus al completo.

Noble almohade, guardia y peón andalusí
En el año 1195, el ejército de la poderosa Castilla es derrotado en la batalla de Alarcos, y el rey Castellano Alfonso VIII escapa milagrosamente con unos pocos seguidores. El poder almohade crecía rápidamente, tras subyugar a sus compañeros de fe andalusíes, musulmanes como ellos, y someterlos a una tiranía y un desprecio excepcionales.
El rey castellano vio claro que con los almohades dominando la España musulmana, la convivencia iba a ser imposible. Se trataba de expulsarlos o ser sus esclavos, así que buscó el apoyo de los otros reinos cristianos.  Su primo y amigo Pedro II de Aragón, padre del futuro rey Don Jaime I, conquistador de Valencia, se unió a la causa en la medida que los limitados recursos de los que su reino disponía en aquel momento le permitieron.
Vista la gravedad de los acontecimientos, el rey de Castilla, logró que el Papa Inocencio III proclamase la guerra contra el invasor  como "Santa Cruzada", lo cual propició que centenares de caballeros europeos se uniesen a las tropas castellano-aragonesas, liderados por el Arzobispo de Narbona, el cual, convenció al rey Sancho VII de Navarra para que se uniese a la empresa. Los otros dos reinos cristianos restantes, es decir, Portugal y León, decidieron no participar en aquella guerra, aunque sí que lo hicieron caballeros de ambos reinos a título personal, salvando así a sus naciones de la deshonra que sus reyes hacían recaer sobre ellas.
La ciudad de Toledo fue el punto de reunión de los efectivos cristianos, ciudad en la que la convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos era algo incomprensible e intolerable para los cruzados "ultramontanos", como eran llamados los de más allá de los Pirineos, los cuales se dieron el capricho de arrasar la judería de la ciudad sin ser reprendidos por el rey Alfonso, temeroso de que le abandonasen. A pesar de la indulgencia del rey, esto acabó por suceder, ya que les impidió pasar a cuchillo a los defensores de la fortaleza de Calatrava, que se habían rendido a cambio de sus vidas, cosa que habían hecho en Malagón previamente, masacrando a todo sus habitantes. Esto encolerizó a los ultramontanos, los cuales regresaron a sus países de origen, quedándose tan solo poco más de un centenar al mando del Arzobispo de Narbona.
La guerra contra los musulmanes quedaba pues, casi exclusivamente en manos hispanas.
Mientras los cruzados avanzaban hacia el Sur, las huestes de Al-Nasir avanzaban desde Sevilla en dirección a Jaén, con la esperanza de sorprender en una zona montañosa a los cristianos y acabar con ellos a placer, pero los reyes cristianos no cayeron en la trampa.  Tras distintos movimientos estratégicos , escaramuzas y provocaciones, los ejércitos se vieron frente a frente en las Navas de Tolosa, unos 26.000 cristianos enfrentados a unos 50.000 musulmanes, venidos de muchos puntos del mundo árabe, y en gran medida, soldados experimentados. Al final, el día 16 de Julio de 1212, se produjo el choque.



En una primera carga, la caballería cristiana pone en fuga a la infantería andalusí, la tropa menos preparada y "prescindible" para sus amos almohades. No obstante, muchos caballeros son descabalgados y muertos, pero viendo el cariz que tomaban las cosas y sin demasiadas ganas de hacerse matar en favor de unos gobernantes que les trataban peor que los propios cristianos, abandonaron el campo de batalla.
Llega un momento en que las mejores tropas musulmanas, ponen en serios aprietos a los cristianos, haciéndoles retroceder. Cuando todo parece perdido, se produce un hecho que ha pasado a la historia como "la carga de los tres reyes".  Conocedores del destino de sus reinos y de sus vidas si esta batalla se perdía, los tres reyes encabezaron una carga semi-suicida que infundió ánimos a sus tropas, cogiendo a los almohades, que ya creían oler la victoria, totalmente desprevenidos.
Tanto fue así, que el pequeño contingente aportado por el rey de Navarra irrumpió en la zona llamada "el palenque de Al-Nasir", una zona fortificada y defendida por la guardia negra de Al-Nasir, provenientes de Senegal y fanáticos convencidos que se encadenaban al suelo para morir combatiendo. Los navarros rompieron las cadenas que unían grandes cestos de mimbre llenos de tierra y piedras a modo de barricada y acabaron con aquellos guerreros juramentados que defendían la tienda de su califa.  Desde entonces, el escudo de Navarra muestra con orgullo unas cadenas, las que no pudieron frenarlos.
Mientras tanto, el "valeroso" príncipe de los creyentes huía del campo de batalla con unos cuantos incondicionales, logrando exiliarse al norte de África, donde moriría un año mas tarde rodeado de lujo y excesos.
Lo que siguió, solo se puede calificar de carnicería. Tras un breve "Te Deum" para agradecer a Dios la victoria, los cristianos pasaron horas dando caza a todo fugitivo musulmán, masacrándolos sin piedad allá donde se les encontrase. Nunca más el poder almohade sería una amenaza.


Las rencillas entre reinos cristianos continuaron, pero las conquistas hacia el Sur continuaron, sin que los musulmanes fuesen capaces ya de hacer otra cosa que ver reducido gradualmente su dominio peninsular.

domingo, 12 de diciembre de 2010

TIRADA EN EL SALER.....A LOS BICHOS

Musica para una buena mañana arquera

Esta de hoy ha sido la primera tirada con animales en la que participo en el campo de El Saler. No tenía muy claro el procedimiento, pero al final ha sido de lo más divertido y creo que no lo he hecho tan mal como pensaba, aunque tampoco ha sido para tirar cohetes. Bueno, al menos la mayoría de las flechas han puntuado y nulos he hecho los justitos. Eso es mi, ya es mucho decir.

Mi compañero de patrulla Esteban y yo, solo pensabamos en el almuerzo.


Tras la primera ronda de 15 animales, entre los cuales estaban los aportados por mí al club, hemos pasado al almuerzo de rigor, tan necesitados como estabamos de reponer fuerzas. Estas son las pruebas del delito:



Visto así, parece algún tipo de ritual extraño.
"Jack  Sparrow" nos miraba con hambre. Es uno más.

Mientras tanto, el equipo nos espera

Y tras reponer fuerzas, la segunda ronda.

Victoria! El león no es la única fiera que ronda por aquí.
A mí tampoco se me ha escapado el gatazo.
 En resumen, ha sido una buena mañana, divertida y satisfactoria en cuanto a resultados. Es una pasada escuchar el golpe de tu flecha contra el animal "de mentiras" y un alivio saber que no vas a tener que darte un buen paseo para buscar la flecha que pasa de largo.Me veo haciendo más animales de restos de foam, que los que tenemos están un poco deteriorados. Igual el chupacabras, o si me pongo, un Tyranosaurio, para no fallar ni de coña.

Hasta otra!

martes, 7 de diciembre de 2010

La arquería en la cultura micénica

Acompañamiento musical de lo más épico...


MICENAS

La civilización micénica comprendió un periodo de algo más de 500 años desde los inicios del siglo XVI a. de C. hasta su declive en el siglo XII a. de C. Es la perteneciente a una época mítica, muy anterior a la Grecia clásica, un tiempo que nos ha legado a sus héroes legendarios, Aquiles, Menelao, Agamenón, Hector, Ajax y el mismísimo Ulíses. El tiempo que vió como Troya era destruida.
Durante este lapso de tiempo, esta cultura evolucionó desde el rol de admirador de la más avanzada civilización minoica radicada en la cercana Creta hasta convertirse en la cultura cuyo poder e influencia acabaron por dominar Grecia y la zona del mar Egeo.
El término "Micénicos" no es una designación reconocida por los autores clásicos.  Para los griegos, sus antepasados eran llamados Aqueos, Daneos o Argivos.
Éstos eran términos que les transportaban a través de la poesía épica y numerosas leyendas. Además, este período permaneció inmerso en la leyenda hasta finales del siglo XIX de nuestra era, cuando Heinrich Schliemann, en busca del tesoro y otras pruebas físicas de la guerra troyana narrada por Homero, comenzó a excavar en el lugar de Micenas en el cual el mismo Homero situaba el trono del rey Agamenón.

La arquería micénica

Del periodo micénico se conocen tres tipos de arco: el simple "self-bow", fabricado de una simple pieza de madera; el reforzado con tendón encolado a la madera, el cual era menos propenso a las roturas y añadía una potencia extra; y el compuesto, construido laminando capas de madera, tendón en la cara exterior y cuerno en la interior, muy potente y eficiente.
Carro de guerra micénico
El fabricado en una pieza de madera es la forma más simple y antigua. La más temprana evidencia física de arcos de estas características data de finales del Paleolítico superior de hace unos 12.000 años en Europa y , posiblemente de antigüedad muy similar en la zona levantina del Mediterráneo, lo cual nos lleva a afirmar que se trata de la misma forma de arco usado por los pueblos del Egeo.  Para lograr que un arco de estas características sea eficiente, es preferible que sea largo y ello conlleva una merma en la maniobrabilidad a lomos de caballo o , como empezó a darse con cierta frecuencia, luchando desde un carro de guerra.   La experiencia obtenida por los egipcios, hititas y otros pueblos de su contexto acerca de la arquería "móvil", pudieron ser aprovechados por los micénicos adoptando de ese modo arcos compuestos, que permitían alta eficiencia a pesar de su pequeño tamaño. Resulta obvio, que este tipo de arcos novedosos resultarían caros y sólo necesarios para una élite guerrera capaz de afrontar el coste económico de caballos y carros. De esa manera, las clases guerreras más bajas, seguirían usando arcos del tipo "primitivo". Todo ello resulta evidente en dibujos presentes en restos arqueológicos, en los cuales se adivina el tipo de arco utilizado según la forma que adquiere al mostrarse abierto.

En cuanto a las flechas, existe una amplia variedad de formas de puntas halladas en excavaciones en la antigua ciudad de Micenas.
El uso de puntas de bronce se extendió con rapidez, no obstante, las puntas talladas en piedra, especialmente en obsidiana, siguieron en uso más de 200 años
ya que eran presumiblemente más asequibles.
Desafortunadamente, las puntas de flecha no son válidas en si mismas para elaborar una cronología más o menos exacta en base a su forma o materiales, cosa que es más fácil de hacer si se tratase de restos cerámicos.  La evidencia histórica y etnográfica nos muestra que era usual que los arqueros llevasen en sus aljabas flechas armadas con puntas pesadas para atravesar las primitivas armaduras a corta distancia y también flechas con puntas más ligeras para hacerlas "llover" sobre sus enemigos a larga distancia. Asimismo, se aprecia claramente la coexistencia de puntas de bronce y de piedra tallada, lo cual complica más todavía la datación. La única forma de clasificarlas con ciertas garantías de éxito es hacerlo basándose en la estratigrafía, es decir al nivel de profundidad al que son halladas en una excavación, resultando, no obstante, incompleto.
Se da la circunstancia de la similitud ente puntas de flecha de un cierto tamaño y puntas de venablos o jabalinas.

Se han observado tres sistemas de fijación de las puntas a los vástagos de madera: mediante una hendidura en el vástago en la que insertar la punta, mediante una espiga del mismo material de la punta que se clavaría en la madera del vástago y por último un enmangue tubular, que se hizo posible al mejorar las técnicas metalúrgicas.  Las dos primeras formas eran las más fáciles de obtener, cortándose de una simple placa de bronce y resultando las más empleadas por razones evidentes.   Es curioso observar como a pesar de que las clases guerreras elitistas eran las que podían disponer de puntas de flecha del tercer tipo, no eran reacios a emplear puntas más simples, incluso de piedra tallada, cosa que se aprecia claramente por los hallazgos de los enterramientos de estos personajes descubiertos hasta la fecha.

lunes, 6 de diciembre de 2010

DESPUES DE MUCHOS AÑOS

Música maestro, y que sea alegre.

Entradas como esta quisiera poner muchas, porque a pesar de que el año que se acaba ha sido complicado, voy a tener la suerte de haber recuperado el contacto con algunos amigos de la niñez y de la adolescencia que pensaba que no volvería a ver.  Tal vez ocasionalmente a alguno y a otros jamás. El destino ha querido que nos volvamos a encontrar, no todos nos conocemos de lo mismo, pero todos tenemos una relación estudiantil o laboral (ambas pasadas) que nos une de algún modo. No voy a enrrollarme. Nos hemos juntado en un bar, hemos tomado algo y hemos hablado de tiempos pasados, que es lo que se hace cuando, en algún caso, hacía 28 años que no nos veíamos. Ha estado bien y ha sido agradable, como era de esperar. Hablamos del colegio, de gente que conocimos, de lios montados, de los revolcones que la vida nos ha ido dando y de cosas así, pero la conclusión ha sido prácticamente una, "joder, como pasa el tiempo.."  Trataremos de repetirlo, pero buscando a más gente que hubiese disfrutado del encuentro, que los hay.  Más gordos, más calvos, más arrugados....pero los mismos mendas, el mismo caracter de base con el añadido de la experiencia que te añaden los años, que no es mala cosa.

Acompañado de "SuperJuanito",  Jose Vicente y  Cesar.