domingo, 27 de noviembre de 2011

LA FLECHA QUE ACABO CON UN REY

Notas de Sangre Real

Introducción histórica

En el año 407 de nuestra era, los últimos contingentes del ejercito romano abandonan para siempre las islas británicas, dejando a sus habitantes, los britanos romanizados a merced de invasores que no tardarían en hacer su aparición. Pueblos de origen germánico, como los anglos y los sajones, o pueblos de origen nórdico, como los noruegos y daneses no tardaron en llegar desde el continente para adueñarse de aquellas tierras. Además de ellos, desde el norte de la isla, los pictos, últimos pueblos célticos puros de la isla, conocedores de la debilidad de los britanos, también incursionaron para ampliar sus dominios.
Los romanos, desbordados, abandonan Britania.


Estas invasiones, ocasionaron una larga serie de batallas, alianzas y mezclas de pueblos que fueron conformando lentamente la llamada heptarquia, una serie de reinos de fuerzas y fronteras variables, siendo estos Mercia, Northumbria, Sussex, Essex, Anglia oriental, Gales del Sur y Wessex, acabando éste último por prevalecer sobre los demás, estableciendo una dinastía de reyes sajones la cual, a pesar de verse interrumpida brevemente, aunque por dos veces, por dinastías danesas, siempre se restauró. El último de sus reyes legítimos fue Eduardo "El Confesor", el cual a pesar de haber sido casado, vivió célibe por un antiguo voto de castidad y murió sin descendencia.
 Esta circunstancia desencadenó la disputa por el trono, reclamado por tres pretendientes: El duque Guillermo de Normandía, primo del difunto rey, que había recibido la promesa de heredar su reino; Harold, conde de Wessex y cuñado del rey y por último Tostig, hermano de Harold y Conde de Northumbria, que buscó ayuda en el rey de Dinamarca y Noruega, Harald Hardaada, el cual planificaba ganar el reino para si mismo tras apoyar a Tostig.

Harold se hizo coronar rey, como Harold II de Inglaterra, pero ahora debía afrontar dos invasiones más que seguras que vendrían por el Norte a manos de los nórdicos de Harald Hardraada que apoyaban la causa de su hermano Tostig y por el Sur la del Guillermo de Normandía. El poderoso ejército anglosajón se encaminó hacia el Norte a enfrentarse al ejercito vikingo como amenaza más inmediata, al cual derrotó en la batalla de Stamford Bridge el 25 de Septiembre de 1066, muriendo el propio rey Harald Hardraada en el combate al igual que el pretendiente Tostig.  Los pocos supervivientes del bando perdedor vieron como mal menor unirse a las huestes del rey Harold II, el cual se encaminó en una marcha forzada hacia el Sur, para hacer frente a la nueva amenaza que llegaba del continente, las tropas normandas de Guillermo.

Un Berserker vikingo defiende en solitario el puente de Stamford

Hastings, la batalla decisiva

La sucesión de acontecimientos relativos a los preparativos, batalla y resolución de la invasión y conquista normanda están plasmados en el famoso Tapiz de Bayeux , el cual está considerado como la obra textil más importante del mundo medieval. El Tapiz de la reina Matilde o de Bayeux narra la conquista de Inglaterra en 1066 por las tropas normandas del duque Guillermo "el bastardo", que se llamaría por esta hazaña Guillermo "el conquistador".


Las fuerzas normandas, algo menos de diez mil efectivos, acudían a tan arriesgada invasión debido en gran parte a que el Papa le dio carácter de cruzada a petición del Duque Guillermo. A pesar de que ambos ejércitos eran cristianos, en vida de Eduardo el confesor, el ahora regente Harold II había jurado lealtad al pretendiente Guillermo y la falta a ese juramento fue considerada una herejía que debía ser castigada.
Cruzaron el Canal de la Mancha en barcos cargados de provisiones, material de guerra, hombres y gran cantidad de caballos, y aunque muchas naves se perdieron por naufragios o desembarcos en zonas equivocadas, la mayoría arribaron a Pevensey el 28 de Septiembre.
Posteriormente, sus tropas se dirigieron al norte hasta Hastings, en el camino de Londres, donde decidió acampar. Se construyó entonces un fuerte de madera de gran tamaño como base para las tropas hecha con materiales portátiles traídos desde Normandía en piezas. Guillermo empezó inmediatamente a saquear todos los pueblos y aldeas cercanas en busca de información, alimentos, forraje y llamar la atención de su rival.
La noticia del desembarco normando llega a oídos de Harold el 1 de octubre cuando este celebraba su victoria sobre los noruegos, de inmediato volvió a toda velocidad al sur reclutando hombres en el camino. Hasta reunir probablemente cerca de 6.000 o 7.000 hombres, alcanzando Londres el día 11. A partir de ahí avanzó por el camino que unía Hastings con Londres, con el fin de bloquear la previsible marcha normanda sobre la capital del reino.
Arquero normando


Cuando el 14 de Octubre de 1066 los ejércitos se encontraron, el anglosajón estaba situado en lo alto de una colina, formando la "pared de escudos" típica que resultaba casi infranqueable para tropas enemigas.  Tras unas primeras andanadas de flechas lanzadas sobre las filas sajonas, la primera embestida de la infantería normanda fue rechazada, así como las sucesivas de caballería. Los sajones empezaban a creer en la victoria y, en su exceso de confianza, empezaron a abandonar sus apretadas formaciones para perseguir a contingentes enemigos que huían. El Duque Guillermo mandó a su caballería y los indisciplinados sajones fueron presa fácil.  Esta táctica se repitió en repetidas ocasiones, causando muchas bajas entre las fuerzas sajonas, que cada vez se veían forzadas a reagruparse para mantener cohesionada la defensa. Las andanadas de flechas lanzadas por arqueros y ballesteros normandos seguían ablandando las filas sajonas, abriendo brechas que eran aprovechadas por la caballería enemiga para hacer estragos.
Caballeria normanda atacando la pared de escudos de los anglosajones

El rey Harold se encontraba en pleno combate, rodeado de sus mejores tropas cuando el destino quiso que una flecha atravesase su cabeza entrando por un ojo, derribándole de su caballo y acabando con su vida. Aunque sus incondicionales murieron defendiendo su cadáver, la mayor parte del ejercito huyó, siendo perseguido implacablemente por la caballería normanda. El trono de Inglaterra era ahora normando y Guillermo, su nuevo dueño se portó como un caballero no aceptando el rescate de la madre de Harold que había ofrecido el peso del cuerpo de su hijo en oro. El cadáver fue entregado a su esposa, la reina Edith para que lo enterrase en tierra sagrada.

Y según cuenta las crónicas de la época, Guillermo fue coronado en Westminster entre grandes revueltas que fueron sofocadas con gran derramamiento de sangre y con  poblaciones enteras incendiadas, consumidas por las llamas que anticipaban su entrada en los infiernos.

domingo, 13 de noviembre de 2011

PERDERSE EN UN BOSQUE

Aunque la naturaleza tenga su propia música... 


"Cada árbol, cada brizna de hierba danzaban en la naturaleza, pero a los ojos del hombre vulgar estaban atados e inmóviles."
                             (Djalal -al-Din-Rumi, poeta persa del siglo XIII)


Cuando uno no tiene nada interesante sobre lo que escribir, mejor dejarlo estar y si no se tiene la cabeza centrada, más todavía.
Es por ello que ha pasado mas de un mes desde la ultima entrada de este blog, pero hoy merece la pena sentarse un ratito para dejar constancia y recuerdo de mi segundo recorrido de bosque. Hace tanto tiempo del primero, que me resulta muy difícil comparar resultados y sensaciones. Además sería injusto y equivocado. Fue hace unos tres años y aunque el día era mucho más agradable y soleado que el que hemos tenido hoy, no guardo un buen recuerdo. Mi falta de experiencia me hizo romper y perder muchas flechas, aunque la verdad es que no estaba tan bien montado como el de hoy, en la zona boscosa de Pina de Montalgrao.
Esperando el comienzo con Miguel
Aparte de encontrar a un buen número de amigos en la concentracion, he compartido patrulla con Santos, que ha hecho unos tiros estupendos, María José que ha ido de menos a más, y de Elena, una niña de doce años a la que no conocía, pero que apunta maneras de buena arquera. Yo por mi parte, discreto, aunque he quedado contento con mi puntuación y con el hecho de no perder más que una flecha.  Me falta rodaje en bosque, eso lo tengo claro, pero todo se andará. Aceptar tus limitaciones actuales es el primer paso para crecer y dejarlas atras poniendo el listón un poquito más alto. También he tenido la suerte de contar con la compañía de mi mujer Amparo, que se está iniciando en este vicio del tiro con arco y que progresa rápido, aunque hoy era demasiado pronto para participar activamente. Hoy un paseo y una toma de contacto como observadora. Creo que su participación como tiradora no tardará y que además lo hará bien.

Amparo y yo reponiendo fuerzas tras la primera ronda.


Santos y María José
Es bonito, que digo bonito, es una sensación increible eso de internarse en un bosque, lleno de vida a la vista y vida oculta, y seguir un recorrido que a veces tienes que intuir,  llegando a experimentar un alto grado de desorientación y no tener ni idea de donde estas en relación al punto de partida. Imagino que la experiencia moviéndose en este tipo de actividad también ayuda y todo se facilita en gran medida. Encontrar las piquetas coloreadas que marcan el punto de tiro y descubrir un animal de foam que espera ser acribillado una vez más por multitud de flechas, aunque en ocasiones sólo le dan un lametón y se van a la hojarasca, estudiar el tiro, si es hacia arriba, si es hacia abajo, si has de tirar entre dos troncos o si mejor lo haces rodilla a tierra, calcular mentalmente la distancia, esquivar las ramas bajas mientras te pinchas piernas y culo con la vegetación del bosque bajo, tensar, pararse un instante encarando el objetivo y liberar la flecha. Ver volar esa flecha puede llegar a ser indescriptible, un momento que, a riesgo de parecer cursi, tiene magia. Y después del vuelo, el "toc" del impacto, que te libera momentáneamente de la tensión provocada por el temor a reventarla contra un pedrusco o perderla irremisiblemente en la maleza.
concentracion...

A veces parece que la flecha, coleando en vuelo por una suelta defectuosa, va a tener ese triste fin, pero bueno, no sucede demasiado, y si sucede hay que aprender del fallo y memorizar qué es lo que hemos hecho mal, porque mirar el arco con cara de sorpresa cuando fallas no es más que una triste excusa. Falla el arquero, así que aprende, que tiros nulos hacemos todos y lo que te rondaré morena...

 La verdad es que el recorrido ha estado bien aunque cansado por los constantes desniveles del terreno. Mi actuación ha sido discreta, aunque he quedado satisfecho. Tiempo tendré de exigirme mejores resultados, hoy al menos era rara la flecha que se escapaba y casi todas mordían a su presa, lo cual no resultó así ni de lejos en mi anterior experiencia de bosque. Ciervos, lobos, osos, marmotas, cabras montesas, zorros...todos han sido las víctimas inertes de nuestros disparos, poniendo el contrapunto exótico un puñetero armadillo ubicado en una zona pedregosa que me ha costado una flecha, aunque en la segunda ronda me he cobrado cumplida venganza al volvermelo a tropezar, faltaría más.

Este ...¿ castor ? se me dió bien


 
En fin, que lo hemos pasado bien entre amigos, a pesar de que el tiempo se negaba a acompañarnos, de hecho, acabando el segundo recorrido parecía que empezaba a llover, pero ha dado tiempo a a acabar sin mojarse.

Flecha a corazon...pues foto
Una grata experiencia más que llevarse a la boca y otro Domingo al saco.
A ver si puede ser repetir esto con más frecuencia, que merece la pena el madrugón. Valoración positiva, si señor...

Nos despedimos de Pina de Montalgrao hasta la próxima.

lunes, 22 de agosto de 2011

LA APERTURA MONGOL

Cuando nos iniciamos en el mundo del tiro con arco, lo más habitual y aconsejable es realizar unos cursillos de aprendizaje en un club federado, el cual nos pone bajo la tutela de una persona capacitada para enseñarnos la técnica de tiro y las normas de seguridad.
Entre otras cosas, la parte práctica suele iniciarse con el agarre "apache", es decir, agarrando la cuerda colocando los dedos por debajo del punto de enfleche y acercando el culatin al ojo con el que apuntamos. Poco después, pasamos al agarre "mediterráneo", que como ya sabemos, consiste en colocar el dedo índice sobre el punto de enfleche y los dedos corazón y anular bajo dicho punto. Dependiendo de la modalidad o forma de tiro escogida, se aprende uno u otro, a pesar de ser el mediterráneo el más habitual.  Algunos monitores nos mencionan de pasada el "thumb-draw" (apertura de pulgar) o "tiro mongol". Básicamente consiste en tirar de la cuerda amarrándola solamente con el pulgar por debajo del punto de enfleche y rodeando el pulgar por el lado opuesto con nuestro dedo índice, a modo de refuerzo. En el pulgar es necesario colocarse un anillo especial de tiro para no lastimarse. Esta forma de tirar requiere que la flecha salga del arco por el lado de la mano que tira de la cuerda, justo al contrario que en el agarre mediterráneo, en el cual, un arco de diestro tiene la ventana a la izquierda, debido a que sólo así la flecha flexará en vuelo como es debido, dado que la cuerda tomará en su avance la curva opuesta a la que describe en el tiro mediterráneo, en el cual la cuerda tiende a golpear el brazo de arco. En el tiro de pulgar, la cuerda describe una curva hacia afuera del arco en su avance, razón por la cual en este tipo de tiro no suelen verse protectores de brazo.
Recordemos, el agarre de la izquierda es el mongol.


En el A podemos ver el avance de la cuerda con la suelta mediterranea, mientras que en el B se aprecia la dirección de la cuerda en la suelta asiática de pulgar.
Esta forma de tirar es eminentemente asiática y como todo lo que funciona, tiene un porqué.  Si observamos que en ese continente la arquería a caballo era muy valorada, se impuso la utilización de arcos pequeños y manejables, a la vez que potentes. Parte de esa potencia debe obtenerse de una gran apertura, lo cual unido al pequeño tamaño del arco hace que la cuerda con el arco tensado forme un ángulo muy pequeño en el que insertar flecha y dedos, con el riesgo de pinzamiento de la flecha y un mal disparo.


Por otro lado resulta que al tirar a caballo, la resistencia que genera el aire contra el avance de la flecha la haría caer de su posición correcta con demasiada frecuencia. Sólo tenemos que probar a disparar un día de viento, si sopla en la dirección adecuada.....
Hay quien sostiene que esta forma de tirar la inventaron los chinos y que los mongoles y demás pueblos que estuvieron en contacto con ellos lo adoptaron por su eficiencia.
Es una hipótesis nada descabellada, si pensamos que los habitantes de Japón llegaron en la antiguedad desde el continente y ellos no necesitan tirar de la cuerda con este sistema dada la longitud de los arcos Yumi japoneses y aun así, sigue siendo el agarre utilizado.
Lo que si resulta cierto, es que es una forma de tirar más complicada de aprender que el agarre mediterráneo, aunque también hay quien la juzga como más eficiente al intervenir menos dedos en la suelta.   Como dato, diré que he hecho alguna prueba y ha sido desastrosa...y eso que la hice con un arco chino ( construido por un compañero de club ) y un anillo de cuerno para proteger el pulgar, así que...sin excusas.

El arquero mongol en combate

Hoy, la musica ambiental, va mejor aquí. 



Aunque me parece innecesario empezar ahora a contar un rollo enciclopédico acerca de los mongoles y su forma de vida, sí que me gustaría decir que tras ser unidas las diferentes tribus mongolas bajo el mando de su carismático líder Gengis Khan, cuyo nombre verdadero era Temujin, se empezó a gestar un gran imperio que aglutinó en un principio a las más importantes étnias de la estepa.

Tártaros, keraitos, naimanes, tangutos, merkits, kirguises, túvanos, buriatos y otros pueblos se unificaron bajo un mismo soberano y emprendieron la conquista de tierras en todas direcciones, logrando subyugar la práctica totalidad de Asia y llegando a invadir tierras islámicas y el mismo Este de Europa. Sorprendentemente, cuando uno de sus gobernantes fallecía, la campaña de conquista se colapsaba y en ocasiones el ejército regresaba a su punto de partida. Esa fue la razón por la cual los mongoles se dieron media vuelta cuando tenían a los principados rusos casi derrotados y habían llegado incluso a derrotar a los caballeros polacos y alemanes en Liegnitz, en Silesia, batalla que juzgaron necesaria para proteger su flanco de posibles amenazas en su avance hacia Hungría. El desmembramiento en pequeños reinos del gran imperio de Temujin fue el que salvó a Europa de nuevas invasiones.

El soldado mongol era en esencia un pastor y cazador nómada capaz de vivir a lomos de su caballo. Estos caballos eran muy pequeños pero extraordinariamente resistentes y cada guerrero se hacía acompañar de más de uno en sus avances. La táctica era mandar grupos de exploración en todas direcciones, así que era muy difícil pillar desprevenido a un contingente de guerreros mongoles. El arco mongol, ya lo conocemos. Se trata del típico arco compuesto de madera reforzada con tendón y cuerno y unas palancas o "siyahs" en sus extremos para dar más potencia al conjunto.


Esta figura que representa a Gengis Khan fué un regalo de mi chica, que fué fácil de montar, pero me volví medio loco para pintarlo decentemente.

Sus ejércitos estaban fuertemente estructurados y la unidad de combate de menor tamaño era el arban, formada por diez hombres bajo el mando de un oficial llamado bagatur. Diez arbanes, conformaban un jagún de 100 hombres.  Diez jagúnes formaban un mingham de 1.000 hombres y diez de estos mingham formaban la más grande de las unidades, el Tumen, de 10.000 hombres.  Cada ejército u "ordu" (horda) estaba formado de entre dos y cinco Tumen.  Su máxima era " Avanzad divididos, atacad juntos", así que el avance en territorio enemigo se realizaba en varias columnas que se mantenían en contacto mediante mensajeros a caballo.

Algunas cosas en Mongolia no han cambiado tanto.

Una vez enfrentados al enemigo,  actuaban como si se tratase de una cacería. Era la táctica del Tulughma, que consistía en formar varios jaguns de caballería pesada fuertemente armada, separados entre si frente al enemigo. Al sonar los tambores Naccara que portaban a lomos de camellos, entre ellos y desde atrás, les rebasaba un gran contingente de arqueros ligeros que avanzando hacia ambos lados de la formación enemiga hacían llover sobre ellos una multitud de flechas que les diezmaban y desorganizaban enormemente, mientras eran rodeados. La presa estaba en el centro y confundida, era el momento de cargar con la caballería pesada. Las órdenes se daban mediante banderas blancas y negras y si era de noche, mediante señales con antorchas.
Oficial mongol con un tambor Naccara para transmitir ordenes.

Cada arquero portaba en sus aljabas unas 30 flechas ligeras para usar a larga distancia, y otras 30 de puntas pesadas y emplumados mayores para disparar a cortas distancias, aunque estas últimas no solían usarse si no era desde posiciones defensivas, cosa que no era frecuente en estos casos. Se dio el caso de que a pesar de su destreza como arqueros a caballo, frente a los elefantes birmanos se vieron obligados a luchar a pié, ya que los caballos se volvían incontrolables por el terror que les causaban los elefantes.

Y así lo dejo, con el recuerdo de unos nómadas que llegaron crear un imperio con una extensión mayor que el que formó Alejandro Magno, y que como todos los grandes imperios, vio su ocaso cuando las luchas por el poder sucesorio lo hicieron ingobernable y acabó dividiéndose.

sábado, 20 de agosto de 2011

SAETAS ASIRIAS, LEONES PERSAS

Activando música 

Cuando decidí compartir en este blog algunos de los conocimientos que tenía acerca de la arquería de los antiguos asirios no sabía si dedicarlo exclusivamente al tema de la caza de leones o incluir algunos aspectos acerca de la forma de usar el arco en la guerra que tenían estos habitantes del actual Irak,  los cuales sembraron el terror entre los reinos vecinos siguiendo unas pautas de crueldad extrema, incluso para los cánones de la época. Para no repetirse, seguramente lo mejor será tocar ambos temas, ya que la caza no deja de ser una especie de entrenamiento para la guerra.


Son contados los conflictos armados en los que un gobernante participa activamente en la lucha, tal vez por aquello de no descabezar a la serpiente, tal vez por tener una visión más general de los combates o tal vez por instinto de supervivencia.  De este modo, la mejor manera de usar las armas, era la práctica de la caza.

Como es mi costumbre, trataré de acompañar el texto con imágenes ilustrativas, que como ya se sabe, "una imagen vale más que......    ".

Bajorrelieves Asirios

Hace unos años tuve la suerte de poder visitar el British Museum de Londres. Es un lugar que te deja con la boca abierta nada más entrar. Si te gusta la historia, las sensaciones que se experimentan sala tras sala son difíciles de describir. Esculturas egipcias, la Piedra de Rosetta, toros alados de Mesopotamia, parafernalia de gladiadores, cráteras griegas decoradas...lo dicho,  pasar de sala en sala es sentir el peso de la historia. Vikingos, samuráis, celtas, chinos, persas y mil más cobran vida de nuevo en aquellos objetos que se ofrecen a nuestros ojos y que nos transportan a tiempos pasados de guerras, conquistas, tecnologías y culturas que ahora parecen quedar muy lejos en el tiempo.

Tengo cara de flipao, pero es que no era para menos

Todo el museo es impresionante, pero si una sala me lo pareció en especial, ésta fue la dedicada a los bajorrelieves asirios. Creo que podría haber estado horas contemplando, por no decir estudiando, aquella maravilla cargada de pequeños detalles realmente asombrosos.

Me gustaron especialmente las dedicadas a la caza de leones practicada por los reyes desde su carro armado con un arco. Los relieves muestran como los animales, una subespecie de león que hoy está amenazada de extinción eran liberados de jaulas para ser perseguidos y abatidos por el rey desde su carro, manejado por un auriga que le acompañaba.
Vosotros cubridme las espaldas...

Además se suele ver un par de lanceros en la parte trasera del carro que velarían por la seguridad del gaznate real si la cosa se ponía fea.  Asimismo, soldados a caballo acompañaban a su soberano para garantizar que nada se torciese. Con fieras, toda precaución era poca, aunque las fieras no fuesen siempre los leones.
León asiático

Como dato, diré que este tipo de león era el llamado león asiático (panthera leo pérsica) de un tamaño ligeramente inferior al león subsahariano que todos tenemos en mente y que, al igual que éste, presentaba una melena en los machos, aunque bastante menos poblada la cual dejaba ver las orejas del animal y que pasaba de un tono claro cerca de la cara del animal, a un tono muy oscuro a medida que avanzaba por el cuello hacia el lomo. Estos leones se encuentran sometidos a un serio programa de reproducción en cautividad en la India, donde han logrado doblar su número hasta unos cuatrocientos ejemplares. Repartidos en zoos del resto del mundo parece haber aproximadamente un millar de ejemplares más.

El arco asirio y su uso en la guerra

El arco asirio era similar en su concepción al egipcio, un arco que encordado y sin tensar daba un perfil bastante triangular. Se trataba de arcos compuestos, (ya conocemos el tema, madera, tendón, cuerno....) que se recurvaron ligeramente en sus extremos como parece deducirse de las representaciones gráficas que nos han llegado, aunque ya sabemos que las licencias que se toman los artistas no siempre son muy reales.

Era usado tanto por infantería como por caballería y aunque los relieves nos muestran jinetes disparando a galope, esto parece poco habitual, ya que al no existir el estribo todavía, la puntería a galope dejaría mucho que desear. En sus inicios, el ejército asirio era prácticamente una fuerza de infantería que paulatinamente fue introduciendo la caballería. Hasta consolidarse como parte de un ejército, lo normal es que un caballo sólo pudiese ser costeado por un guerrero con posibilidades económicas, de modo que se hacían acompañar de un sirviente también montado que además de brindar una protección adicional les servía para mantener calmado al caballo mientras su señor hacía puntería. Las flechas siempre han sido caras y no es cosa de desperdiciarlas en tiros con escasas posibilidades de alcanzar su objetivo.


Más adelante, al crecer el imperio e incrementarse el tamaño de su ejército, sí que parece haberse generalizado el uso del arquero a caballo, sin necesidad de sirviente y aparentemente costeadas por el estado, cosa que se observa durante el reinado de Sargón II, del 721 al 705 a. de C.

También es interesante mencionar que algo similar se dio en el uso del carro de guerra. Durante el siglo IX a. de C. eran pocos los personajes que se podían permitir acudir a la guerra sobre un carro ligero tirado por caballos, desde el cual se usaba principalmente el arco, manteniendo las distancias con el enemigo.
Carro del siglo IX a. de C.

Doscientos años más tarde, en la cima del poder asirio, encontramos los grandes carros tirados por cuatro caballos, tripulados por cuatro soldados. Uno conducía el carro, uno disparaba flechas y los dos restantes protegían al grupo con sus escudos. El empuje de semejantes carros era prácticamente imparable.
Carro pesado de finales del  siglo VII a. de C.
Como curiosidad, he encontrado este dibujo que parece sugerir alguna forma de protector de brazo elaborado con cordajes sujetos al antebrazo y a la mano. Posiblñemente se trate únicamente de un utensilio más decorativo o ceremonial que práctico.

Al final, los crueles asirios fueron desbordados por una alianza de Medos y Babilonios, los cuales acabaron con su imperio de tres siglos de terror para imponer el suyo propio.


domingo, 10 de julio de 2011

INUIT

Ambientando con musica

La alta capacidad de adaptación del ser humano se debe sin duda a su inteligencia, claramente superior al resto de componentes del reino animal. Que muchos no acepten que únicamente somos primates muy exitosos no cambia la verdad, y es que trazar una línea separatoria entre la última especie de simio y la primera de humano en el complejo arbol de nuestra línea evolutiva  resulta tan dificil como absurdo.

El hecho es uno e innegable, y es que somos el mejor ejemplo de adaptabilidad al medio que se puede encontrar, dado que dichas adaptaciónes se realizan en un tiempo record, sin necesidad de cambios físicos significativos, ya que nos apoyamos en el intelecto propio de nuestra especie. Por muchas generaciones que nos cueste acomodarnos a un nuevo medio, siempre se tratará de un record, especialmente si nos paramos a analizar los tiempos que necesitan otras especies para adaptarse.

 Y...¿ a qué narices viene este rollo?.  Fácil de entender. Las condiciónes climaticas adversas agudizan siempre el ingenio y empujan al ser humano a seguir adelante, y eso precisamente es lo sucedido con el pueblo Inuit, a los que habitualmente conocemos como Esquimales.  Cualquier aspecto de la vida de una étnia que debe desenvolverse en un mundo de hielo se torna extremadamente complicado y el desarrollo tecnológico se vé afectado en la misma manera.
Mi afición por la arquería me lleva a curiosear acerca del tema a lo largo de la historia y los distintos pueblos que hicieron uso de ella y recientemente pude añadir a mi corta base de datos el modo en que los Inuit se las ingeniaron para hacer uso del arco en un entorno que no se lo iba a poner facil en absoluto.
Los esquimales (palabra de origen Algonquino que parece significar despectivamente "comedores de carne cruda" ) pasaron al continente americano desde Siberia en tiempos remotos, colonizando Alaska, las islas Aleutianas y otras zonas,  y fueron extendiendose progresivamente hacia el Este, hasta Groenlandia.
El primitivo Inuit raramente disponía de madera, así que lo más frecuente era aprovechar la que las corrientes marinas hacían llegar hasta su zona de influencia. De hecho, su combustible más habitual era la grasa de foca y, como he mencionado antes, era frecuente consumir la carne y el pescado crudos debido a la dificultad para hacer fuego. También podemos añadir que si consumían materia vegetal, solía obtenerse de los estomagos de los caribús que abatían. Si, suena asqueroso, pero la supervivencia, es la supervivencia.

 En cuanto a la construcción de arcos se refiere, la madera era frecuentemente reemplazada por costillas de animal o por listones tallados de asta de caribú. Evidentemente las prestaciónes de estos materiales dejaban mucho que desear. Y aquí es donde encontramos el "quid" de la cuestión. El nativo Inuit era conocedor de las propiedades del tendón animal,  básicamente la capacidad de almacenar energía bajo tensión,  pero ya sabemos que lo habitual debía ser el pegado de este material debidamente tratado a la cara  externa del arco. Eso no era factible en condiciónes extremas de frio. La elaboración del pegamento adecuado era imposible por frio, por humedad y por falta del combustible necesario para calentar los productos de origen animal el tiempo necesario para convertirlos en el engrudo que ya conocemos.
La solución fué sencilla en su concepto, pero dificil en su materialización. Un entramado de cordeles elaborados en tendón, atado  a la cara externa del arco en una sucesión de "entretejidos" más o menos complicados, los cuales convertían un pobre material de soporte en un arco lo suficientemente eficiente como para cazar.
Sistema de encordado exterior (reconstruccion).

Algunos diseños resultan extraños y no parece estar clara la razón de esas formas, ya que no parecen especialmente eficientes a la hora del disparo.
Los inuit también desarrollaron una amplia variedad de flechas, al igual que sus parientes del Sur, en especial en lo referente a las puntas, que se solían elaborar a partir de huesos o incluso de colmillos de morsa. Algunas de estas puntas son piezas muy elaboradas, manteniendo el diseño de "harpón".

El arco raramente se usaba para capturar animales acuáticos, aunque existen puntas que parecen sugerir que no era una práctica descartada por completo.Por último, vale la pena hacer referencia a un modo muy particular de emplumar las flechas (cuando se emplumaban), el cual consistía en colocar dos plumas enteras en paralelo la una con la otra a ambos lados del vástago como se puede ver en la siguiente foto.
Emplumado paralelo.
Evidentemente, en estas líneas sólo puedo compartir algunos aspectos muy generales de una forma diferente de construir y usar un arco, pero me conformo con haber despertado un poco la curiosidad de quien pueda leer la presente entrada.
"¿T´a gutao,colega ? Hata la prósima."

domingo, 26 de junio de 2011

MUCHAS FLECHAS, MUCHO CALOR

Un poquito de música... 

 Hoy por fin hemos podido estrenar la media docena de animales que nos veníamos currando y la verdad es que parece que han gustado, y es que ya se sabe, la experiencia es un grado, depuramos la técnica y ahora nos salen algo mejor . Seguimos con la idea de hacer más, aunque no se yo...vamos escasos de material y para las dimensiones del campo y siendo tirada en línea, tal vez sean demasiados. De momento creo que saldremos ganando si reparamos los existentes ( un nuevo desafío para los manitas) que algunos, sobre todo los volumétricos están ya para el arrastre.  Para lo caros que cuestan, mira que son malos... Debe ser cosa de la obsolescencia programada, el término de moda.  Rompelos pronto y compra más, así es.

Todo por los suelos, todo  por los suelos...como si no costasen....
Una vez plantados, que pequeños se ven.
Y una vez en pié toda la fauna, nos disponemos a  montar el equipo y a intentar tirar bien para hacer muchos puntitos. Mientras tanto, los rezagados, que suelen ser los que le tienen mucho apego a las sabanas, van incorporándose al grupo. Bueeeeno, los esperaremos un poquito, que aquí hay diversión para todos, que esto es algo informal y para pasarlo bien desintoxicandose de tanta diana.

Montando a la sombrita. Pronto empezaremos a pasar calor.
Personas, personitas y personajes, todos con un arco en las manos.
Y aquí tenemos a Santos y Abelard, conocidos por todos como "Zipi y Zape". Será por que no tienen una idea buena. La última ocurrencia ha sido hacerse camisetas rosa con sus "apelativos", para que no quede la menor duda de que van a divertirse. Dejan el poleas por un rato y cogen arco tradicional y, bueno, a veces aciertan y todo. Igual no son tan malos. Eso si, son los que mejor se lo pasan montando el lío.

No son reales, se escaparon de un tebeo, pero ellos no lo saben.
Pepe Franco, Jorge Villamón y un servidor, tres arcos distintos pero una misma pasión. Acertar.
Y aquí estoy yo intentando acertarle al oso a 35 metros.
Sorpresa, sorpresa. Por una vez lo he hecho bien. Me ha faltado un pelo para el pleno. Requería foto. La sangría del almuerzo puede haber tenido algo que ver en que en la segunda ronda subiese casi 20 puntos. Uno, que es raro...
 Por lo demás, bastante gente se ha agobiado por el calor que ha apretado de valiente y ha decidido no acabar la tirada, que dada la cantidad de objetivos prometía estirarse más de lo soportable en estas condiciones de temperatura. Alguno se ha acercado a darse un chapuzón en el mar y ha salido rapidito diciendo que había medusas. Por lo demás, una tirada como otras, divertida y concurrida, pero hasta que las temperaturas no nos den un poquito de tregua, el sol del mediodía es criminal. Habrá que acudir más temprano, cuando el Lorenzo todavía no brilla con tanta fuerza.

Hasta la próxima.

domingo, 12 de junio de 2011

LA ARQUERIA SARRACENA

Me siento musicalmente moruno

INTRODUCCION

A pesar de sus innegables ventajas tácticas y al igual que sucedió en Europa en épocas tempranas del medioevo, en el mundo musulmán también el uso del arco quedaba relegado a un segundo plano en la guerra. Podríamos establecer cierto paralelismo entre ambas culturas en el modo en que si los arqueros ingleses con sus arcos largos de tejo revolucionaron el modo de guerrear en Europa, en el mundo islámico era igualmente usada por soldados de infantería. Fueron los pueblos de origen túrquico, procedentes de Asia Central, los que tras islamizarse y ganar preponderancia sobre sus antiguos dominadores árabes introdujeron a gran escala el uso del arquero montado en Oriente Medio.
Como no quiero que este blog se convierta en un simple tablón sobre el que poner con chinchetas temas de arquería, aprovecharé de nuevo mi gusto por la historia para situar muy brevemente en el entorno de la época a todo aquel que se tome la molestia de leer esta entrada.
Arquero musulman de la época de Mahoma
EL ESCENARIO PROPICIO
La muerte de Mahoma desencadeno, como suele suceder cuando muere un gran líder, una serie de disputas por su sucesión. Ello dio como fruto una serie de escisiones dentro del mundo musulmán apareciendo con fuerza los llamados Shiítas cuyo centro espiritual y neurálgico se desplazó desde el norte de África a Egipto, controlado por la dinastía Fatimita desde mediados del siglo X. ( Los fatimíes fueron una dinastía musulmana que reclamaba el califato para los sucesores de Mahoma a través de la descendencia de Fátima, la hija del Profeta). La dinastía Ummayad (Omeyas en lo sucesivo), la cual había gobernado en el período pre-islámico y que forzó a Mahoma a exiliarse a Medina en el año 622, acabó por imponerse, siendo ésta con el tiempo acusada de falta de espíritu religioso, alcoholismo y corrupción administrativa.  Los Omeyas eran Sunnitas (algunos la consideran la rama más ortodoxa del islam) pero acabaron siendo derrocados en el año 750 por la dinastía Abasí, un clan rival  que decía ser descendiente del profeta, aunque también Sunita. Los Omeyas quedaron confinados a la Península Ibérica, la cual fue su último reducto.
Dentro de cada una de las dos grandes ramificaciones del islam aparecieron sectas minoritarias que eran vistas con recelo por todos los demás, que les acusaban directamente de herejía y que sería largo y complicado de desarrollar.

LOS SALJUKS

Los Saljuks en sus tierras de origen.
El hecho es que el mundo musulmán estaba fragmentado y por lo tanto debilitado. Es entonces cuando, a mediados del siglo XI entran en escena los Saljuks, tribus turcomanas islamizadas procedentes de zonas próximas de Asia Central, parte de las cuales ya habían servido como esclavos o como soldados a los sultanes sunitas que les precedieron los cuales vieron con buenos ojos la irrupción de unos nuevos protectores ante los Shiítas, las cuales van adueñándose del las zonas de influencia islámicas, llegando incluso a ampliar en gran medida sus fronteras. Bajo el liderato de su jefe, Togrul Beg, se adueñaron de Irán e Irak.
Estos nuevos actores entran en escena infringiendo derrotas al vecino imperio Bizantino, cuyo máximo exponente fue la batalla de Manzikert, en el año 1071. Liderados por Alp Arslan, capturaron a uno de los co-emperadores bizantinos , Romanos IV Diógenes. Tras esta batalla, el imperio Bizantino perdió para siempre Armenia y la mayor parte de Anatolia. Asimismo ganaron Siria y Palestina. El Islam retomaba sus agresivas fuerzas y La Europa cristiana se sintió amenazada, tanto la controlada por la Iglesia ortodoxa como la latina, amenaza que desencadenó las cruzadas, aunque la excusa dada por la cristiandad siempre fue liberar Tierra Santa del dominio musulmán.
Alp Arslan derrotando a los bizantinos en Manzikert

LOS ARQUEROS ISLÁMICOS

Pocos ejercicios de unidad involucraban al arco. El entrenamiento arquero era un asunto un tanto individual. La tradición de la arquería montada en oriente medio se basaba, como casi en cualquier entorno cultural, en andanadas de flechas, lanzadas en este caso a galope, más que en puesto de tiro estático, como hacían los arqueros ingleses.
El potente arco turcomano
Agarres tradicionales
En el siglo X el entrenamiento se llevaba a cabo disparando contra animales disecados rellenos de paja montados sobre pequeñas plataformas con ruedas que se lanzaban por una pendiente o eran arrastradas por un jinete. A pesar de que se valoraba más la cadencia de tiro que la destreza, se esperaba que un arquero bien entrenado alcanzase un blanco de aproximadamente un metro de ancho a una distancia de 75 metros. Se entrenaba también el disparo hacia atrás y el cambio de elevación, hacia abajo y hacia arriba. Los jinetes soltaban las riendas para manejar el arco, pero éstas quedaban sujetas al anillo del pulgar para ser recuperadas de inmediato.  El capítulo acerca de la arquería que escribió Al-Tartusi, autor del siglo XII que escribió para Saladino, aconseja a los arqueros musulmanes que luchaban contra los cruzados:
"Cuando disparéis contra un caballero cubierto por su armadura, hacedlo contra su caballo para hacerle caer. Si disparáis a un jinete parado, apuntad a la silla, de ese modo, si el tiro es alto acertareis al jinete y si es bajo, heriréis al caballo. Si está de espaldas, apuntad entre sus hombros. Si carga contra ti, retén el tiro hasta que sea seguro el acierto, de lo contrario te herirá con su espada. Nunca dispares ciegamente."

El manual también aconseja que si un arquero a caballo tiene una espada, debe dejarla colgada de la mano de cuerda mientras usa el arco. Si tiene una lanza, debe dejarla sujeta bajo el muslo, a fin de tener el arma preparada para su pronto uso.  Se hacía hincapié en mantener al enemigo a la izquierda, seguramente porque habría mayoría de arqueros diestros.
Los arqueros profesionales recibían entrenamiento a pié, a caballo, sentados, arrodillados o agachados. Aprendían a disparar desde lo alto de una muralla o desde bajo de una línea formada por escudos con sus arcos compuestos, pequeños pero potentes.
Al contrario que otras culturas, los sarracenos practicaban varios tipos de agarre de cuerda para tirar, desde la mediterranea hasta la de pulgar, pasando por una variedad de sistemas de origen persa, siendo frecuente el uso de protectores de cuero para los dedos y anillos de pulgar .