lunes, 24 de enero de 2011

DRAGONES DE ANDAR POR CASA

Las leyendas, mejor con banda sonora


Todos tenemos recuerdos muy marcados de nuestra infancia. Uno de los míos fue el descubrimiento del "Dragón del Patriarca".
Recuerdo que mi padre me habló de semejante bicho y me llevó a verlo. Supongo que yo no tenía muy claro que era lo que iba a ver, pero no todos los días te llevan a ver un dragón, así que aquello prometía. Cuéntale tu ahora a un crío que lo llevas a ver un dragón, a ver donde te manda....
Dicho y hecho, entramos en el atrio del Colegio del Patriarca y le pregunté a mi padre dónde estaba el dragón prometido.
El Dragón del Patriarca
- "Ahí lo tienes"- me dijo señalando la pared que quedaba a mi izquierda. Me giré y allí estaba, como si hubiese trepado por la pared para amenazar a los visitantes, encarado hacia mí. En mi casa aún les da la risa cuando sale el tema a relucir, y no es para menos porque menudo susto me llevé.
Por supuesto, de dragón nada, eso sí, un pedazo de cocodrilo, disecado hace siglos, cuyo tamaño tras tantos años, sugiere que sus dimensiones en vida debieron ser de impresión. Como para verlo, pero de lejos.
Su historia la cuenta Vicente Blasco Ibáñez en uno de sus "Cuentos Valencianos" y resumiendo (aunque os voy a poner un enlace) se trata de un tiempo en el que la ciudad de Valencia estaba, como tantas, amurallada, una terrible bestia apareció en los alrededores, dando caza a cuantos parroquianos se ponían a su alcance al salir de la ciudad para las labores del campo en especial.  Los cultivos se abandonaron por miedo a ser devorados y el hambre hizo su aparición. Los gobernantes ofrecieron el oro y el moro a quien le diera muerte, pero los fracasos se sucedían hasta que un condenado a muerte se brindó a quitar la vida a la bestia si la suya era respetada después.
Tras un tiempo encerrado, elaboró una armadura de espejos, con la que deslumbró al animal pudiendo aproximarse lo suficiente como para matarlo. (Esto es un resumen y lo demás son tonterías). Casi que lo mejor es leerse el original, que está muy bien y es cortito.   Por cierto, el "matadragones" de la foto....soy yo.

 Cuentos Valencianos: "El dragón del Patriarca" 

El tema es que siempre me ha sorprendido comprobar la gran cantidad de gente que nunca había oído hablar del, para mí, famoso cocodrilo. No obstante, y para mi decepción, no se trata de unos hechos originales en absoluto. Parece ser que en tiempos de superstición e incultura, estoy refiriéndome al medioevo y al renacimiento, se establecieron nuevas rutas guerreras, comerciales y del tipo que fuese, que facilitaron la importación de ciertas "mascotas" exóticas (que casualidad...igual que hoy), las cuales, al alcanzar ciertas dimensiones eran liberadas. Solución, al río!  (¿Os suena esta canción?). La conclusión de esta historia es que en más de un río y lago aparecieron saurios que se despachaban a gusto con personas y ganado. La curiosidad me ha llevado a buscar algunos, y resulta que en España tenemos más de uno.

El primer cocodrilo sobre el que se tiene noticia en Europa es tan antiguo que hasta su piel ha desaparecido. Actualmente sólo una escultura antiquísima de madera está colgada en su lugar. El animal original parece haber sido un regalo del Sultan de Egipto en 1260 al rey Alfonso X, como un primer intento de establecer relaciones diplomáticas, enviando de igual manera una jirafa viva y colmillos de elefante, entre otras curiosidades y exotismos.  Cuando el animal murió su piel fue colgada sobre una de las puertas de la catedral de Sevilla, que hoy es conocida como "la puerta del lagarto".

El lagarto de la Malena
También tenemos al "lagarto de la Malena" (barrio de la Magdalena) en Jaén, cuyas primeras referencias escritas datan del año 1628. La historia hace referencia a un dragón que habitaba cerca de un manantial y que acababa con la vida de cuanto animal o persona se acercaba a por agua. Hay varios finales para la historia, pero el que parece tener más aceptación popular es el que dice que un preso lo atrajo hasta sí cebándolo con pan y que el último bocado fue un saquito de pólvora que estalló en el interior del animal causándole la muerte.  De hecho, en la ciudad de Jaén es muy común la expresión "reventar como el lagarto de la Malena"  como maldición o simple advertencia a los glotones. Se cree que un carpintero regresó de las Américas con un caimán que liberó al crecer demasiado, aunque también hay quien dice que lo único que trajo fue la piel, que dio lugar a múltiples embustes. Las leyendas son así.

El lagarto de Calzadilla
Por otro lado encontramos al "lagarto de Calzadilla", localidad cercana a Cáceres, cuya piel ha sobrevivido, se dice que unos 400 años, en la Ermita del Cristo , en muy malas condiciones. Su estatua en la plaza mayor atestigua cuan devastador resultó para el ganado hasta que un pastor acabó con él. Desafortunadamente no sabemos de que manera, pero el extraño artilugio que sostiene en su mano la figura que lo representa sugiere algún método ingenioso.

También en Mallorca encontramos este tipo de sucesos, aunque bastante más tarde, hacia finales del siglo XVIII. La bestia vivía en los callejones estrechos de Palma y salía de noche a por sus víctimas "niños que dormían en sus cunas" se decía.   Se cuenta que un capitan llamado Bartomeu Coc lo mató y se lo ofreció como prueba de valor a su amada. Así, el monstruo recibió el nombre de "drac de Na Coca" (El dragón de la señora Coc). Sus descendientes lo exhibían disecado cada 31 de Diciembre, aunque a principios del siglo XX fué donado al Museo Diocesano, donde se puede ver actualmente.

Es posible que en nuestro país se hayan dado más casos por nuestra conexión con las Américas y la proximidad a África, además de un clíma más templado que permitiría la subsistencia de saurios. No obstante hay otros ejemplos, como el dragón de Sainkt-Gallén, que se dice que apareció en un lago suizo y que fué traido por un peregrino de Tierra Santa en el siglo XV o el XVI y que hoy se encuentra muy bien conservado en el Museo de Historia Natural de Sainkt-Gallén.  También tenemos al "Dragón de Budyne", traido vivo desde Egipto por el hidalgo Jan Zajic de Hazmburk en el año 1522 para custodiar el foso de su castillo en dicha localidad de la República Checa. También se conserva disecado y a la vista en dicho lugar.

El dragón de Brno, colgado del techo del pasadizo de la torre del reloj.

Por fín, otro bastante curioso y de corte más parecido al de Valencia. El dragón de Brno, también en la República Checa, del cual se cuenta que llegó a la ciudad nadando por el río Svratka y aterrorizó a la población devorando todo lo que se ponía a su alcance. Una vez más, todo atrevido que intentaba darle muerte fracasaba, hasta que un viajero logró hacer tragar al animal una bolsa con cal viva introducida en un  trozo de carne de buey, que al reaccionar le causó la muerte. El cadaver fué recuperado , restaurado y colgado bajo la torre del reloj de la ciudad. También se dice que llegó disecado como un regalo de un Sultán al Marqués de Brno, al menos eso es lo que reza en la placa que el consejo de la ciudad mandó colocar en la pared de la torre en el año 1749. De todas maneras, parece que a falta de más datos, hay pruebas de que el cocodrilo se restauró y limpió de parásitos entre 1578 y 1579, lo cual indica que llegó mucho antes...seguramente vivo.

Mi conclusión es que nos pasamos la vida buscando monstruos a los que combatir, y aunque el aspecto de esos monstruos sea el de nuestras pesadillas, mejor intentar vencer primero a los monstruos que llevamos dentro, no sean éstos los que nos hagan ver a los de fuera más fieros de lo que son.

 Hasta otra, y no me maten saurios.

1 comentario:

  1. Muy interesante, lo del lagarto de Jaén ya lo conocía, mi padre dice mucho la frase que comentas, esa de "reventar como el lagarto de Jaén"...

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