domingo, 2 de enero de 2011

EL SOLENARION

Algo para escuchar mientras lees. 

UNA PEQUEÑA INTRODUCCION 


Imperio bizantino es el término historiográfico utilizado desde el siglo XVIII para referirse al Imperio romano de Oriente en la Edad Media. La capital de este Imperio cristiano se encontraba en Constantinopla(actual Estambul), de cuyo nombre antiguo, Bizancio, fue creado el término Imperio bizantino por la erudición ilustrada de los siglos XVII y XVIII.
En tanto que es la continuación de la parte oriental del Imperio romano, su transformación en una entidad cultural diferente de Occidente puede verse como un proceso que se inició cuando el Emperador Constantino I el grande trasladó la capital a la antigua Bizancio (que entonces rebautizó como Nueva Roma, y más tarde se denominaría Constantinopla); continuó con la escisión definitiva del Imperio romano en dos partes tras la muerte de Teodosio, en 395, y la posterior desaparición, en 476, del Imperio Romano de Occidente; y alcanzó su culminación durante el siglo VII, bajo el emperador Heraclio I, con cuyas reformas (sobre todo, la reorganización del ejército y la adopción del griego como lengua oficial), el Imperio adquirió un carácter marcadamente diferente al del viejo Imperio romano.
Algunos académicos, como Theodor Mommsen, afirman que hasta Heraclio existió el Imperio romano de Oriente y después de este emperador hubo el Imperio Bizantino, que duró hasta 1453. En efecto, Heraclio abandonó el antiguo título imperial de «Augusto» y poco después fue llamado basileus (palabra griega que significa 'rey' o 'emperador'), título que los gobernantes bizantinos llevarían hasta el final del Imperio. También reemplazó el latín por el griego como lengua administrativa en 620 y, después de su reinado, el Imperio bizantino tuvo un marcado carácter helénico.
A lo largo de su dilatada historia, el Imperio bizantino sufrió numerosos reveses y pérdidas de territorio, pese a lo cual continuó siendo una importante potencia militar y económica en Europa, Oriente Próximo y el Mediterráneo oriental durante la mayor parte de la Edad Media. Tras una última recuperación de su pasado poder durante la época de la dinastía Comneno, en el siglo XII, el Imperio comenzó una prolongada decadencia que culminó con la toma de Constantinopla y la conquista del resto de los territorios bajo dominio bizantino por los turcos, en el siglo XV.
Durante su milenio de existencia, el Imperio fue un bastión del cristianismo, y protegió a Europa Occidental del avance del Islam. Fue uno de los principales centros comerciales del mundo, estableciendo una moneda de oro estable que circuló por toda el área mediterránea. Influyó de modo determinante en las leyes, los sistemas políticos y las costumbres de gran parte de Europa y de Oriente Medio, y gracias a él se conservaron y transmitieron muchas de las obras literarias y científicas del mundo clásico y de otras culturas.
Caballeria e infante pesados bizantinos

EL SOLENARION

Los tratados militares bizantinos son difíciles de interpretar por gente poco experta, especialmente en lo relativo a la terminología, que suele ser muy específica y poco clara. El término SOLENARION ha sido una de esas palabras que ha llevado a confusión, siendo relacionada insistentemente con la ballesta, cuando realmente se trataba de una guía para disparar flechas extremadamente cortas con un arco normal.
La primera mención que encontramos acerca del Solenarión está reflejada en el "Strategikon de Mauricio", escrito hacia finales del siglo VI. En este manual se recomienda que la infantería ligera lleve escudos pequeños y un arco con un carcaj con entre 30 y 40 flechas. Asímismo, llevarán un Solenarión de madera y un carcaj con dardos cortos, a los que por su tamaño llamaban "muiais"  (ratones).
El uso de estas guías también se dió en otros lugares. Turcos y árabes lo usaron y le llamaban "majra", y era prácticamente igual al bizantino. Asímismo, era conocido y usado en lugares tan lejanos como Corea.
Pero, ¿qué sentido tenía usar estos dardos tan cortos con un arco normal? Pensemos que se trata de una práctica de riesgo al alcance de usuarios expertos, ya que existe un peligro real de que el dardo impacte en el antebrazo, muñeca o mano de arco del tirador si el tiro es defectuoso...
Colocando el dardo en la guía


 Existen varios factores que recomendaban su uso. En el tiempo en que aparece este dispositivo, se generaliza el concepto de "Catafracto" (caballería fuertemente acorazada, tanto jinete como animal) y el uso de flechas convencionales es casi inutil contra ellos. La física hace que estos dardos abandonen el arco con una mayor velocidad inicial y que su vuelo, al ser cortos, sea más recto y estable por ser menos flexibles. El impacto debía ser tremendo. Además, el coste de producción de dichos dardos debió de ser menor.

Por otro lado,  en un combate las flechas que llegan al enemigo pueden ser reutilizadas contra el que préviamente las mandó, no sucediendo así con estos dardos, a no ser que se disponga de una guía al efecto. A continuación, pongo un vídeo de youtube en el que se puede ver su uso.. Yo por mi parte me abstendré de construirme uno a pesar de su sencillez. No tengo ningúnas ganas de lastimarme.

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