domingo, 27 de marzo de 2011

FLECHAS, VIENTO Y REENCUENTROS

La vida tiene banda sonora

Esta mañana se ha celebrado la tirada 3D que Arc Valencia organiza cada mes.
No hemos empezado demasiado bien. Seguramente por el cambio de hora más de uno (y más de una) se ha dormido, hemos tardado más de la cuenta en sacar del cuartito almacén los sufridos animales de foam y su distribución por el campo a lo largo de la línea de tiro ha sido caótica. Creo que estábamos todos más dormidos de lo que parecía. Para colmo, más de un bicho se ha quedado en el maletero y el hecho de que no nos hayamos dado cuenta demuestra nuestro nivel de agilipollamiento dominguero.   Será porque tampoco ha habido la afluencia de otros días y con los que hemos plantado sobraban.   Para colmo, poco después de empezar la primera ronda, se ha empezado a levantar una brisa marina que ha acabado en un molesto viento lateral que a medida que avanzaba la mañana, se ha hecho con el control absoluto de unas flechas que no volaban nada bien. El tiro estaba gafado antes de soltar la cuerda, lo veías en algunas caras,  lo cual nos lleva a que el aspecto mental ciertamente es importante antes de la suelta, tanto como la puntería. Ha habido gente que se ha marchado antes de comenzar la segunda ronda, en la cual, y para variar, los que nos hemos quedado hemos hecho puntuaciones sensiblemente más bajas. El almuerzo es letal entre ambas partes de la tirada, pero a ver quién se lo salta...

Pedasssso de estilo...


No obstante, la mañana ha tenido un componente especial, y es que ha habido un reencuentro. Por fin ha decidido unirse al club Pepe Franco la persona que guió mis pasos en esto del tiro con arco tradicional, dejándome tirar con su antiguo longbow de 34 libras con el cual descubrí que mi lugar estaba entre los "cazapatos" y no entre los, muy respetables por cierto, recurvos olímpicos, modalidad que cada vez me decía menos y que había dejado de disfrutar. Siempre que alguien ajeno a este deporte me pregunta las diferencias acabo sentenciando con una cursilería de cuya veracidad estoy convencido. En el olímpico tiras con precisión, con método, con la cabeza, pero en el tradicional, el tiro sale del corazón, sobre todo si, como yo, practicas el tiro instintivo. Mis mejores tiros, que no son demasiados, siempre han salido así, sin apuntar, levantando y abriendo el arco sin perderle la vista al objetivo, concentrándose en él y casi olvidándote de lo que tus manos hacen, dejando que el cerebro coordine los movimientos sin preguntar a la vista por el camino, sin presiones, sin permiso.

Vaya par de pistolas para un manco.


Pues bien, ha sido sin duda lo mejor de la mañana arquera, recuperar a un viejo conocido al que he visto algo descentrado al principio, pero que, para variar ha tardado poco en hacer unos disparos de ejecución impecable. Mete las flechas casi donde quiere y es que el que tiene facultades las tiene y punto. Como los notarios, doy fe.
Bienvenido a este club.

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