viernes, 15 de abril de 2011

LA FLECHA LAKOTA

Siempre lo recomiendo con música


Si la reputación del arco nativo americano siempre fue mala, la de sus flechas no fue mejor, dándose siempre por sentado que estaban elaboradas con malas técnicas y con materiales de baja calidad. Obviamente, una gran extensión como América del Norte, no confundir con los Estados Unidos, estaba poblada por étnias muy diferentes y ello da como resultado que arcos y flechas difieran significativamente de una zona geográfica a otra, observándose una amplia variedad en ambos casos, dependiendo de las costumbres que imponían los materiales disponibles.

Todo lo que sube baja. Bonita imprudencia tribal colectiva.

El cine no ha contribuido para nada a lavar esa imagen tan mala como falsa. Es típica y tópica la escena en la que una flecha se clava repentinamente en una carreta. Alguien la extrae, sorprendentemente de un pequeño tirón, hecho que hace reír a cualquier arquero actual (todos hemos clavado alguna flecha en la madera de algún parapeto y sabemos lo que cuestan de sacar) y tras examinarla con cara de entendido sentencia: "Comanche". Lo mismo hubiese dado que dijese sioux, apache o esquimal. La falta de rigor histórico en estos aspectos "menores" de las películas es habitual en el mundo del cine. Los amantes del cine bélico lo sabemos muy bien
.
Equipo de arquero de las praderas
Además, las flechas más comunes estaban dotadas de puntas de hueso o de piedra tallada, materiales que difícilmente hubiesen resistido el impacto contra la madera y, en consecuencia, no se hubiesen clavado. Cosas de la industria del celuloide.
Las flechas indias no eran de mala calidad, aunque si tenemos la oportunidad de contemplar algún ejemplar original en algún museo, veremos que están bastante deterioradas por lo general, sobre todo nada rectas, ya que debían ser rectificadas frecuentemente a base de calor y ciertas maniobras al tener la tendencia a recobrar su forma original. Tengamos en cuenta que el vástago recto que los arqueros compramos procede de la mecanización de una pieza de madera en un torno, de lo contrario, los tendríamos que conseguir de ramas que nunca estarían rectas del todo.

Llegados a este punto, un tanto generalista y seguramente válido para cualquier étnia nativa americana, me gustaría centrarme en una de ellas por ser una de las más conocidas, los Lakota, más conocidos como Sioux. Se trató de un grupo nativo poderoso, que influyó notablemente en otros grupos vecinos como los cheyenne, arapaho, kiowa, comanche, crow, assiniboine, pies negros, nez percé y otros.

Los Sioux tenían la creencia de que ninguna flecha volaría recta sin practicarle una serie de surcos longitudinales que representaban el poder del relámpago. Esta creencia era compartida por algunos grupos tribales apaches los cuales también grababan de este modo sus flechas de madera, aunque era menos frecuente, ya que les resultaban más accesibles las cañas que la madera para elaborar flechas.
La realidad es que los pueblos de las llanuras americanas llegaron a hacer flechas realmente buenas, incluso con puntas de hierro, material que obtenían de los blancos mediante el comercio o simplemente robándolo, con emplumados de perfil bajo pero largo, con plumas procedentes de águilas y buitres, que eran más abundantes en su zona que los pavos salvajes. El emplumado se realizaba entre dos y tres centímetros de distancia del culatín, el cual no era más que una ranura hecha a cuchillo y reforzada con tendón de búfalo o ciervo. Asimismo, el borde de ataque del emplumado era envuelto con tendón para evitar accidentes en la mano de arco, dado que la ventana, como se sabe, es un invento reciente. Las plumas eran cortadas cuidadosamente a cuchillo (la llegada de las tijeras fue un acontecimiento para los indios) y el cañón de la pluma era trabajosamente rebajado con el mismo cuchillo. Posteriormente eran pegadas al vástago y atadas con tendón con la típica espiral del emplumado, con el tendón humedecido en pegamento aguado. Lo normal era emplumar con tres plumas en recto, aunque no era raro encontrar flechas con dos plumas.
Por lo general, las flechas destinadas a la caza no se emplumaban como las destinadas a la guerra. Se buscaba hacerlo para que la flecha en el caso de la caza llegase a la presa con la punta en vertical y resultase más factible que evitase las costillas. Por la misma razón, las destinadas a la guerra buscaban el vuelo horizontal de la punta, debido a nuestro bipedismo y la posición en la que quedan las costillas humanas. A pesar de estas precauciones, no siempre el vuelo de la flecha era satisfactorio...como nos pasa a los arqueros actuales. Las puntas se colocaban en una ranura del vástago, pegadas con una mezcla de resina y ceniza y reforzadas con tendón, preferentemente de cérvido, encolado.
Guerrero lakota. La forma del corte de la parte superior de sus plumas
parece indicar que fué herido varias veces (pluma partida) y que arrancó una cabellera.
Entre los sioux era frecuente personalizar las flechas pintándolas, arañándolas de una manera determinada o incluso mordiéndolas para dejar la imprenta de la dentadura de su propietario. Los colores preferidos eran el negro, el azul y el rojo. En el caso de la guerra era importante poder determinar qué guerrero había acabado con la vida de un enemigo y en el caso de la caza, aunque la carne era compartida por el clan, el prestigio de ser un buen cazador no debía dejarse de lado, y el "cresting" de la flecha era la prueba. Al acabar un proyectil, se le salpicaba de sangre de búfalo a modo de ritual, el animal sagrado de los indios de las praderas, su medio de vida real.

También merece la pena mencionar que no parece haber más que pequeñas evidencias de usos muy ocasionales de flechas envenenadas, por lo cual se puede descartar casi por completo dicha práctica.
Por último, decir que, para los niños, era costumbre fabricar flechas con puntas bulbosas para golpear y matar aves y mamíferos de pequeño tamaño. Estas flechas no siempre se emplumaban y tampoco eran marcadas con la hendidura del relámpago.

4 comentarios:

  1. super love photo my frind indian heaurt

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  2. Su blog está súper, felicidades y gracias por compartir sus conocimientos, le escribo desde México y como soy de México D.F. Me puse a investigar las flechas tipo mexica o azteca, así como de las demás tribus americanas, estas están echas de cañaveral de rio, carrizo u otate, del náhuatl otlatl, así mismo comencé a realizar flechas de madera de jaras o azomite, o azoyatl, o azumiate…. Como se les dice por acá en lengua náhuatl. Puede ver fotos de ellas en mi página de Facebook: TesoroDeMoteczuma…..Ahhh!!! Mi arco es muy primitivo, es un arco compuesto de varas de jarrillas, tipo supervivencia, pues mi objetivo personal es aprender a hacer las cosas en campo como hacían mis antepasados (Aunque yo sea mestizo)..Pues….Cómo lo hacían los antiguos americanos…
    Gracias y Saludos…Ing. Darío Silva Roldán.
    www.tesorodemoteczuma.blogspot.mx
    www.novelamexica.blogspot.mx
    www.galeriasinarte.blogspot.mx

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    1. Gracias Dario, miraré en tu facebook a ver que cosas interesantes aprendo.
      Recuerdo un libro de la editorial Osprey en el que se mostraban unas láminas a color en las que se mostraban guerreros tlaxcaltecas con arcos y un sacerdote de cholula manejando un propulsor atl-atl con dardos de pequeño tamaño, un refinamiento entre estas gentes por lo que parece.
      El titulo es "Aztec, mixtec and zapotec armies" número 239 de la serie "Men at arms" de la editorial Osprey.

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    2. Espero me disculpe por la tardanza, hasta el día de hoy, encontré su respuesta, en su increíble blog...Agradezco la atención prestada de su parte...Estoy en contacto.
      Posdata: Si pudiera avisarme por el correo de mi blog o facebook, cuando requiera entrar en contacto con su servidor, se lo agradeceré mucho, para evitarle estas molestias. Y fue coincidencia, me encontraba buscando fotos de flechas tradicionales en el google, cuando me tope con su articulo, y encontré con mucha sorpresa y agrado su respuesta.

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