domingo, 11 de septiembre de 2011

Y el tiempo pasa.

En compañía de Bryan Adams

Como pasa el tiempo...

Dentro de nada hará un año que decidí crear este blog, el cual, empezó a ver la luz en Octubre, pero que empezó a gestarse en Septiembre del pasado año. Cuantas sensaciones se experimentan en un año, buenas y también malas. Particularmente, tengo pendiente lograr que me dejen una huella más profunda las buenas que las malas, aunque creo que voy por buen camino.



Un año puede dar para mucho, y más en los tiempos acelerados que vivimos. Se solucionan problemas y se plantean nuevos. Preocupaciones, alegrías, miedos, risas, enfados, ilusiones, ganancias y pérdidas. Se puede mirar hacia atrás y ver si has cumplido las expectativas que tu gente esperaba de ti, así como las propias, si has sido constructivo o destructivo, si has aprendido y enseñado a la vez, si ganado o perdido amigos, si has aceptado sus defectos al entender que ellos aguantan los tuyos, si has sido apoyo u obstáculo, si has provocado más risas que enfados, si eres mejor o eres peor. Y sobre todo, ver si has sido capaz de imitar las actitudes de buenas personas a la vez que agradeces haber logrado no imitar las de las malas. Y es que a fecha de hoy, dicen que una ardilla podría cruzar España de punta a punta saltando de gilipollas en gilipollas. No podría estar más de acuerdo.

En este año que se cumplirá en estos días, he tenido tiempo de recuperar amigos y de ganar unos cuantos más, así como de perder a uno de los mejores que he tenido por culpa de una enfermedad que fue apagando su vida poco a poco. He podido aprender cosas de unos y compartir algunos de mis conocimientos con otros, lo que yo llamo un "intercambio de flechas", y eso siempre enriquece a las personas. Incluso he aprendido a hacer cuerdas tradicionales, cosa que me apetecía enormemente y al fin he logrado. También, y gracias a mi hijo Álvaro, he descubierto el "wasabi", un picante japonés elaborado a partir de una planta del mismo nombre que debe ser lo más parecido al napalm. Para mi que tiene el estomago forrado de kriptonita.

Hace ahora un año que me propuse enfrentarme a mi ciber-torpeza natural e iniciar un blog en el que, a pesar de no tener demasiado clara la naturaleza del relleno del pavo, supuse que me serviría de válvula de escape de vez en cuando. Suele ser más fácil escribir acerca de algo que contarlo de viva voz. Las frases pronunciadas ya no se pueden borrar ni corregir y es muy posible que no le interesen a la persona a la que le estás hablando. Lo que tenía claro es que no quería hablar de cosas negativas ni malos rollos, de eso tenemos a diario varios capazos. Prefiero hablar sobre inquietudes, reflexiones, cosas que me sorprenden y también, como no, todo lo relacionado con el tiro con arco que tanto me gusta y que tanto me ha dado, acompañándome en la recuperación de un equilibrio que durante un tiempo creí perdido por esos revolcones que la vida nos pega de vez en cuando.
El arco ha sido un buen terapeuta y un buen maestro, aunque yo haya sido un alumno regular.

Con la absurda idea de guardarme los textos para mi y posiblemente en el afán de tener una pequeña recopilación de información presentada con un poquito de estilo, comencé a aporrear el teclado para escribir acerca de cosas que llevaba dentro, con una cierta dosis de verguenza, tan estúpida como inevitable en mi. "Mira que si alguien lo lee..." Me propuse superarla y lo hice. Todos tenemos inquietudes y pensamientos que es bueno compartir, aunque sea con uno mismo. Recuerdos y reflexiones empezaron a mezclarse con temas históricos que me parecían interesantes, algunos enlazados con el tiro con arco. Lo cierto es que, para mi sorpresa, el modesto goteo de visitas empezó. Familia, amigos, compañer@s de trabajo (...esto de la @ es un gran invento, ¿verdad?) y gente desconocida que, seguramente por pura casualidad acabaron entrando por alguna de las puertas que un blog va dejando abiertas. La red es un puñetero mundo. También un buen maestro del tiro con arco y otras cosas, Josep Barceló, de Arcobosque ha tenido, a resultas de una consulta que le hice, la amabilidad de poner un enlace a mi blog en su excelente Web, inesperada sorpresa que considero un honor y le agradezco profundamente. No sé si mi blog lo merece, pero gracias Josep. Tu "Diario de Robin" resulta inspirador.

Desde entonces, he procurado tocar temas más históricos que técnicos acerca del tiro con arco, intentando que resulten amenos, y poderlos compartir con todo aquel que tenga a bien tomarse la molestia de leerlos. Obviamente, nunca profundizo demasiado, pero si que me gusta dejar ese pequeño trasfondo cultural con la esperanza de despertar algún interés en quien acceda a los textos que voy añadiendo.

Gracias a todos los que en algún momento habéis entrado a curiosear mis textos. Gracias a mis compañeros de club de tiro y a mi familia por animarme a continuarlos. Ojala pueda mejorar este blog y hacerlo entretenido en sucesivas entradas. Es mi deseo.

Haced volar vuestras flechas, rectas, con decisión y disfrutad de su vuelo, aunque nunca hayáis tenido, ni vayáis a tener, un arco en las manos.

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