domingo, 13 de noviembre de 2011

PERDERSE EN UN BOSQUE

Aunque la naturaleza tenga su propia música... 


"Cada árbol, cada brizna de hierba danzaban en la naturaleza, pero a los ojos del hombre vulgar estaban atados e inmóviles."
                             (Djalal -al-Din-Rumi, poeta persa del siglo XIII)


Cuando uno no tiene nada interesante sobre lo que escribir, mejor dejarlo estar y si no se tiene la cabeza centrada, más todavía.
Es por ello que ha pasado mas de un mes desde la ultima entrada de este blog, pero hoy merece la pena sentarse un ratito para dejar constancia y recuerdo de mi segundo recorrido de bosque. Hace tanto tiempo del primero, que me resulta muy difícil comparar resultados y sensaciones. Además sería injusto y equivocado. Fue hace unos tres años y aunque el día era mucho más agradable y soleado que el que hemos tenido hoy, no guardo un buen recuerdo. Mi falta de experiencia me hizo romper y perder muchas flechas, aunque la verdad es que no estaba tan bien montado como el de hoy, en la zona boscosa de Pina de Montalgrao.
Esperando el comienzo con Miguel
Aparte de encontrar a un buen número de amigos en la concentracion, he compartido patrulla con Santos, que ha hecho unos tiros estupendos, María José que ha ido de menos a más, y de Elena, una niña de doce años a la que no conocía, pero que apunta maneras de buena arquera. Yo por mi parte, discreto, aunque he quedado contento con mi puntuación y con el hecho de no perder más que una flecha.  Me falta rodaje en bosque, eso lo tengo claro, pero todo se andará. Aceptar tus limitaciones actuales es el primer paso para crecer y dejarlas atras poniendo el listón un poquito más alto. También he tenido la suerte de contar con la compañía de mi mujer Amparo, que se está iniciando en este vicio del tiro con arco y que progresa rápido, aunque hoy era demasiado pronto para participar activamente. Hoy un paseo y una toma de contacto como observadora. Creo que su participación como tiradora no tardará y que además lo hará bien.

Amparo y yo reponiendo fuerzas tras la primera ronda.


Santos y María José
Es bonito, que digo bonito, es una sensación increible eso de internarse en un bosque, lleno de vida a la vista y vida oculta, y seguir un recorrido que a veces tienes que intuir,  llegando a experimentar un alto grado de desorientación y no tener ni idea de donde estas en relación al punto de partida. Imagino que la experiencia moviéndose en este tipo de actividad también ayuda y todo se facilita en gran medida. Encontrar las piquetas coloreadas que marcan el punto de tiro y descubrir un animal de foam que espera ser acribillado una vez más por multitud de flechas, aunque en ocasiones sólo le dan un lametón y se van a la hojarasca, estudiar el tiro, si es hacia arriba, si es hacia abajo, si has de tirar entre dos troncos o si mejor lo haces rodilla a tierra, calcular mentalmente la distancia, esquivar las ramas bajas mientras te pinchas piernas y culo con la vegetación del bosque bajo, tensar, pararse un instante encarando el objetivo y liberar la flecha. Ver volar esa flecha puede llegar a ser indescriptible, un momento que, a riesgo de parecer cursi, tiene magia. Y después del vuelo, el "toc" del impacto, que te libera momentáneamente de la tensión provocada por el temor a reventarla contra un pedrusco o perderla irremisiblemente en la maleza.
concentracion...

A veces parece que la flecha, coleando en vuelo por una suelta defectuosa, va a tener ese triste fin, pero bueno, no sucede demasiado, y si sucede hay que aprender del fallo y memorizar qué es lo que hemos hecho mal, porque mirar el arco con cara de sorpresa cuando fallas no es más que una triste excusa. Falla el arquero, así que aprende, que tiros nulos hacemos todos y lo que te rondaré morena...

 La verdad es que el recorrido ha estado bien aunque cansado por los constantes desniveles del terreno. Mi actuación ha sido discreta, aunque he quedado satisfecho. Tiempo tendré de exigirme mejores resultados, hoy al menos era rara la flecha que se escapaba y casi todas mordían a su presa, lo cual no resultó así ni de lejos en mi anterior experiencia de bosque. Ciervos, lobos, osos, marmotas, cabras montesas, zorros...todos han sido las víctimas inertes de nuestros disparos, poniendo el contrapunto exótico un puñetero armadillo ubicado en una zona pedregosa que me ha costado una flecha, aunque en la segunda ronda me he cobrado cumplida venganza al volvermelo a tropezar, faltaría más.

Este ...¿ castor ? se me dió bien


 
En fin, que lo hemos pasado bien entre amigos, a pesar de que el tiempo se negaba a acompañarnos, de hecho, acabando el segundo recorrido parecía que empezaba a llover, pero ha dado tiempo a a acabar sin mojarse.

Flecha a corazon...pues foto
Una grata experiencia más que llevarse a la boca y otro Domingo al saco.
A ver si puede ser repetir esto con más frecuencia, que merece la pena el madrugón. Valoración positiva, si señor...

Nos despedimos de Pina de Montalgrao hasta la próxima.

1 comentario:

  1. Hola Jaime, lei tu entrada sobre los arcos de los indios norteamericanos...y quisiera preguntarte donde se podría adquirir un arco corto paracido a los que usaban los indios de las prederas...Un saludo.

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