domingo, 27 de noviembre de 2011

LA FLECHA QUE ACABO CON UN REY

Notas de Sangre Real

Introducción histórica

En el año 407 de nuestra era, los últimos contingentes del ejercito romano abandonan para siempre las islas británicas, dejando a sus habitantes, los britanos romanizados a merced de invasores que no tardarían en hacer su aparición. Pueblos de origen germánico, como los anglos y los sajones, o pueblos de origen nórdico, como los noruegos y daneses no tardaron en llegar desde el continente para adueñarse de aquellas tierras. Además de ellos, desde el norte de la isla, los pictos, últimos pueblos célticos puros de la isla, conocedores de la debilidad de los britanos, también incursionaron para ampliar sus dominios.
Los romanos, desbordados, abandonan Britania.


Estas invasiones, ocasionaron una larga serie de batallas, alianzas y mezclas de pueblos que fueron conformando lentamente la llamada heptarquia, una serie de reinos de fuerzas y fronteras variables, siendo estos Mercia, Northumbria, Sussex, Essex, Anglia oriental, Gales del Sur y Wessex, acabando éste último por prevalecer sobre los demás, estableciendo una dinastía de reyes sajones la cual, a pesar de verse interrumpida brevemente, aunque por dos veces, por dinastías danesas, siempre se restauró. El último de sus reyes legítimos fue Eduardo "El Confesor", el cual a pesar de haber sido casado, vivió célibe por un antiguo voto de castidad y murió sin descendencia.
 Esta circunstancia desencadenó la disputa por el trono, reclamado por tres pretendientes: El duque Guillermo de Normandía, primo del difunto rey, que había recibido la promesa de heredar su reino; Harold, conde de Wessex y cuñado del rey y por último Tostig, hermano de Harold y Conde de Northumbria, que buscó ayuda en el rey de Dinamarca y Noruega, Harald Hardaada, el cual planificaba ganar el reino para si mismo tras apoyar a Tostig.

Harold se hizo coronar rey, como Harold II de Inglaterra, pero ahora debía afrontar dos invasiones más que seguras que vendrían por el Norte a manos de los nórdicos de Harald Hardraada que apoyaban la causa de su hermano Tostig y por el Sur la del Guillermo de Normandía. El poderoso ejército anglosajón se encaminó hacia el Norte a enfrentarse al ejercito vikingo como amenaza más inmediata, al cual derrotó en la batalla de Stamford Bridge el 25 de Septiembre de 1066, muriendo el propio rey Harald Hardraada en el combate al igual que el pretendiente Tostig.  Los pocos supervivientes del bando perdedor vieron como mal menor unirse a las huestes del rey Harold II, el cual se encaminó en una marcha forzada hacia el Sur, para hacer frente a la nueva amenaza que llegaba del continente, las tropas normandas de Guillermo.

Un Berserker vikingo defiende en solitario el puente de Stamford

Hastings, la batalla decisiva

La sucesión de acontecimientos relativos a los preparativos, batalla y resolución de la invasión y conquista normanda están plasmados en el famoso Tapiz de Bayeux , el cual está considerado como la obra textil más importante del mundo medieval. El Tapiz de la reina Matilde o de Bayeux narra la conquista de Inglaterra en 1066 por las tropas normandas del duque Guillermo "el bastardo", que se llamaría por esta hazaña Guillermo "el conquistador".


Las fuerzas normandas, algo menos de diez mil efectivos, acudían a tan arriesgada invasión debido en gran parte a que el Papa le dio carácter de cruzada a petición del Duque Guillermo. A pesar de que ambos ejércitos eran cristianos, en vida de Eduardo el confesor, el ahora regente Harold II había jurado lealtad al pretendiente Guillermo y la falta a ese juramento fue considerada una herejía que debía ser castigada.
Cruzaron el Canal de la Mancha en barcos cargados de provisiones, material de guerra, hombres y gran cantidad de caballos, y aunque muchas naves se perdieron por naufragios o desembarcos en zonas equivocadas, la mayoría arribaron a Pevensey el 28 de Septiembre.
Posteriormente, sus tropas se dirigieron al norte hasta Hastings, en el camino de Londres, donde decidió acampar. Se construyó entonces un fuerte de madera de gran tamaño como base para las tropas hecha con materiales portátiles traídos desde Normandía en piezas. Guillermo empezó inmediatamente a saquear todos los pueblos y aldeas cercanas en busca de información, alimentos, forraje y llamar la atención de su rival.
La noticia del desembarco normando llega a oídos de Harold el 1 de octubre cuando este celebraba su victoria sobre los noruegos, de inmediato volvió a toda velocidad al sur reclutando hombres en el camino. Hasta reunir probablemente cerca de 6.000 o 7.000 hombres, alcanzando Londres el día 11. A partir de ahí avanzó por el camino que unía Hastings con Londres, con el fin de bloquear la previsible marcha normanda sobre la capital del reino.
Arquero normando


Cuando el 14 de Octubre de 1066 los ejércitos se encontraron, el anglosajón estaba situado en lo alto de una colina, formando la "pared de escudos" típica que resultaba casi infranqueable para tropas enemigas.  Tras unas primeras andanadas de flechas lanzadas sobre las filas sajonas, la primera embestida de la infantería normanda fue rechazada, así como las sucesivas de caballería. Los sajones empezaban a creer en la victoria y, en su exceso de confianza, empezaron a abandonar sus apretadas formaciones para perseguir a contingentes enemigos que huían. El Duque Guillermo mandó a su caballería y los indisciplinados sajones fueron presa fácil.  Esta táctica se repitió en repetidas ocasiones, causando muchas bajas entre las fuerzas sajonas, que cada vez se veían forzadas a reagruparse para mantener cohesionada la defensa. Las andanadas de flechas lanzadas por arqueros y ballesteros normandos seguían ablandando las filas sajonas, abriendo brechas que eran aprovechadas por la caballería enemiga para hacer estragos.
Caballeria normanda atacando la pared de escudos de los anglosajones

El rey Harold se encontraba en pleno combate, rodeado de sus mejores tropas cuando el destino quiso que una flecha atravesase su cabeza entrando por un ojo, derribándole de su caballo y acabando con su vida. Aunque sus incondicionales murieron defendiendo su cadáver, la mayor parte del ejercito huyó, siendo perseguido implacablemente por la caballería normanda. El trono de Inglaterra era ahora normando y Guillermo, su nuevo dueño se portó como un caballero no aceptando el rescate de la madre de Harold que había ofrecido el peso del cuerpo de su hijo en oro. El cadáver fue entregado a su esposa, la reina Edith para que lo enterrase en tierra sagrada.

Y según cuenta las crónicas de la época, Guillermo fue coronado en Westminster entre grandes revueltas que fueron sofocadas con gran derramamiento de sangre y con  poblaciones enteras incendiadas, consumidas por las llamas que anticipaban su entrada en los infiernos.

domingo, 13 de noviembre de 2011

PERDERSE EN UN BOSQUE

Aunque la naturaleza tenga su propia música... 


"Cada árbol, cada brizna de hierba danzaban en la naturaleza, pero a los ojos del hombre vulgar estaban atados e inmóviles."
                             (Djalal -al-Din-Rumi, poeta persa del siglo XIII)


Cuando uno no tiene nada interesante sobre lo que escribir, mejor dejarlo estar y si no se tiene la cabeza centrada, más todavía.
Es por ello que ha pasado mas de un mes desde la ultima entrada de este blog, pero hoy merece la pena sentarse un ratito para dejar constancia y recuerdo de mi segundo recorrido de bosque. Hace tanto tiempo del primero, que me resulta muy difícil comparar resultados y sensaciones. Además sería injusto y equivocado. Fue hace unos tres años y aunque el día era mucho más agradable y soleado que el que hemos tenido hoy, no guardo un buen recuerdo. Mi falta de experiencia me hizo romper y perder muchas flechas, aunque la verdad es que no estaba tan bien montado como el de hoy, en la zona boscosa de Pina de Montalgrao.
Esperando el comienzo con Miguel
Aparte de encontrar a un buen número de amigos en la concentracion, he compartido patrulla con Santos, que ha hecho unos tiros estupendos, María José que ha ido de menos a más, y de Elena, una niña de doce años a la que no conocía, pero que apunta maneras de buena arquera. Yo por mi parte, discreto, aunque he quedado contento con mi puntuación y con el hecho de no perder más que una flecha.  Me falta rodaje en bosque, eso lo tengo claro, pero todo se andará. Aceptar tus limitaciones actuales es el primer paso para crecer y dejarlas atras poniendo el listón un poquito más alto. También he tenido la suerte de contar con la compañía de mi mujer Amparo, que se está iniciando en este vicio del tiro con arco y que progresa rápido, aunque hoy era demasiado pronto para participar activamente. Hoy un paseo y una toma de contacto como observadora. Creo que su participación como tiradora no tardará y que además lo hará bien.

Amparo y yo reponiendo fuerzas tras la primera ronda.


Santos y María José
Es bonito, que digo bonito, es una sensación increible eso de internarse en un bosque, lleno de vida a la vista y vida oculta, y seguir un recorrido que a veces tienes que intuir,  llegando a experimentar un alto grado de desorientación y no tener ni idea de donde estas en relación al punto de partida. Imagino que la experiencia moviéndose en este tipo de actividad también ayuda y todo se facilita en gran medida. Encontrar las piquetas coloreadas que marcan el punto de tiro y descubrir un animal de foam que espera ser acribillado una vez más por multitud de flechas, aunque en ocasiones sólo le dan un lametón y se van a la hojarasca, estudiar el tiro, si es hacia arriba, si es hacia abajo, si has de tirar entre dos troncos o si mejor lo haces rodilla a tierra, calcular mentalmente la distancia, esquivar las ramas bajas mientras te pinchas piernas y culo con la vegetación del bosque bajo, tensar, pararse un instante encarando el objetivo y liberar la flecha. Ver volar esa flecha puede llegar a ser indescriptible, un momento que, a riesgo de parecer cursi, tiene magia. Y después del vuelo, el "toc" del impacto, que te libera momentáneamente de la tensión provocada por el temor a reventarla contra un pedrusco o perderla irremisiblemente en la maleza.
concentracion...

A veces parece que la flecha, coleando en vuelo por una suelta defectuosa, va a tener ese triste fin, pero bueno, no sucede demasiado, y si sucede hay que aprender del fallo y memorizar qué es lo que hemos hecho mal, porque mirar el arco con cara de sorpresa cuando fallas no es más que una triste excusa. Falla el arquero, así que aprende, que tiros nulos hacemos todos y lo que te rondaré morena...

 La verdad es que el recorrido ha estado bien aunque cansado por los constantes desniveles del terreno. Mi actuación ha sido discreta, aunque he quedado satisfecho. Tiempo tendré de exigirme mejores resultados, hoy al menos era rara la flecha que se escapaba y casi todas mordían a su presa, lo cual no resultó así ni de lejos en mi anterior experiencia de bosque. Ciervos, lobos, osos, marmotas, cabras montesas, zorros...todos han sido las víctimas inertes de nuestros disparos, poniendo el contrapunto exótico un puñetero armadillo ubicado en una zona pedregosa que me ha costado una flecha, aunque en la segunda ronda me he cobrado cumplida venganza al volvermelo a tropezar, faltaría más.

Este ...¿ castor ? se me dió bien


 
En fin, que lo hemos pasado bien entre amigos, a pesar de que el tiempo se negaba a acompañarnos, de hecho, acabando el segundo recorrido parecía que empezaba a llover, pero ha dado tiempo a a acabar sin mojarse.

Flecha a corazon...pues foto
Una grata experiencia más que llevarse a la boca y otro Domingo al saco.
A ver si puede ser repetir esto con más frecuencia, que merece la pena el madrugón. Valoración positiva, si señor...

Nos despedimos de Pina de Montalgrao hasta la próxima.