domingo, 7 de octubre de 2012

FABRICANDO FLECHAS DE MADERA

Un poquito de Loreena McKennit


Desde que practico el tiro con arco he podido comprobar que encontrar la flecha que se aproxime a la perfección es una tarea casi imposible. Cada persona consultada tiene su propio criterio, así que entre unos y otros te llenan la cabeza de datos y detalles que en ocasiones son acertados y otras auténticos disparates. También hay quien te aconseja bien, pero sin poder o saber razonar ese dato, de manera que no lo entiendes (o no te convence) y lo almacenas junto a los despojos de explicaciones anteriores.



Tal vez esta circunstancia sea la que lleve a más de uno y a más de una a dedicarse a testar con su propio arco las flechas que otros compañeros se han arriesgado a probar, ya que con cierta frecuencia aparecen en el mercado tubos de características supuestamente novedosas.  Si funcionan bien, se piden las mismas y arreglado y que me las manden montaditas, por favor...  Seguramente esas personas no desconocen el modo de hacer sus propias flechas y que entienden la manera en que la física actúa sobre ellas en vuelo, pero se dejan llevar por la comodidad. Bueno, es otra forma de enfocar el tema, pero en mi caso no concibo que otros me hagan las flechas por que si es así, acabare por olvidarme de dos de los aspectos más importantes de esta afición, de cualquier afición: equivocarse para aprender y ser tan autosuficiente como sea posible.

Por lo general, esto se da principalmente en arquer@s que usan habitualmente flechas con vástagos de aluminio, carbono o combinación de ambos y no deja de ser una forma valida de llegar a conclusiones, aunque para mi gusto un poco incompleta.

A diferencia de los vástagos de madera, que son macizos, las flechas de aluminio y las de carbono son tubos huecos que se fabrican en diversos calibres y distintos  grosores de pared de tubo. La ventaja de estas flechas radica básicamente en su ligereza dando un buen rendimiento a la flecha, sobre todo en velocidad, aunque no debemos olvidar que están sometidas a las mismas leyes físicas que las de madera, sea esta de cedro, abeto blanco u otras como la caña de bambú que a pesar de ser una caña hueca, en estos calibres queda con una cámara de aire muy reducida.

A pesar de todo lo dicho, un servidor es de madera (mira, como pinocho) y para explicar el montaje de flechas me centrare en este material si el serrín de mi cabeza no me lo impide. Por supuesto aquí no voy a tratar de verdades absolutas, de hecho, con toda seguridad lo que apunte en esta entrada será discutible, pero es mi manera de elaborar flechas y tengo que decir que no me ha dado mal resultado.

El primer factor a tener en cuenta será el peso mínimo de la flecha acabada. Es muy importante ya que si la flecha es excesivamente ligera se corre el riesgo de que se produzca - en cierta medida - el efecto de suelta en vacío que podría dañar el arco. Y...¿cual es el peso mínimo que nos ofrezca seguridad? Al menos 6 grains por libra real de potencia. Para ello debemos tener en cuenta que una cosa es la potencia que el fabricante del arco nos marca para una apertura de 28 pulgadas y otra distinta es la obtenida a nuestra apertura, que puede ser sensiblemente menor, con lo cual obtendríamos aproximadamente 3 libras menos por pulgada de menos y viceversa. . Lo que procede es pesar el arco a nuestra apertura y averiguar esa potencia real para adquirir los vástagos con la flexibilidad (spine) mas adecuada.
Conocida dicha potencia la regla es sencilla. Imaginemos que usamos un arco al que sacamos 50 libras de potencia real.   50 # x 6 grains = 300 grains (aproximadamente 18 gramos).

Todo el peso que exceda esos 18 gramos puede estar de más, aunque en madera será difícil evitar un cierto "sobrepeso". Ese peso de más contribuye a que la flecha disparada caiga antes de lo deseable, aunque solo es notorio a distancias largas y además "vacía" de energía las palas del arco, dando un nivel de seguridad mayor y una mayor durabilidad del arco.

Si se tratase de tubos de aluminio o carbono podríamos cortar la medida deseada, la cual debe estar al menos 1,5 o 2 pulgadas por encima por el eje de pivotación del arco en la ventana (por seguridad) para evitar los peligros de una sobreapertura de los tirones en momentos de cansancio y colocar punta, culatin y emplumar, ya que cualquier posición en la que pongamos la flecha en la emplumadora será valida.

Pero tratamos con vástagos de madera y eso cambia las cosas.

Los potentes arcos medievales europeos desarrollaban un tremendo empuje sobre el culatin tallado en la misma madera y ello obligaba a buscar la forma de que no los partiese en dos metiéndose entre dos líneas de veta de la madera. Si miramos un vástago de madera en sección se aprecian unas rayas que suelen ser producto de la herramienta que lo ha cortado, pero eso no es la veta de la madera. Si lijamos esa parte con una lija fina aparecen unas líneas finas mas o menos paralelas entre si que son la veta de la madera. Pues bien, en su momento se buscaba que la cuerda empujase todas las líneas a la vez para evitar la fractura de la flecha en el disparo (ver dibujo). Además era frecuente que se reforzasen con una lámina de cuerno para mayor seguridad.





Hoy se simplifica el montaje de flechas indicando que se proceda de igual manera para buscar "la parte mas dura de la madera", tomando dos medidas como se detalla en el dibujo de arriba, con las vetas en vertical y girando 180 grados para tenerlas del revés, marcando la timonera en la parte de arriba en la medición que nos de mayor flexibilidad en el vástago.  Pero eso puede funcionar...o no, por que corremos el riesgo de que nuestras flechas queden excesivamente rígidas. Es un procedimiento que funciona, aunque se puede afinar más del modo que explico a continuación.
 




La mejor manera de determinar en que posición debemos emplumar debería ser el siguiente.
Teniendo en cuenta que las potencias de los arcos vienen dadas para una apertura de 28 pulgadas (aunque hay quien mantiene que en arcos de fabricación coreana es a 29") deberemos colgar el vástago sin cortar entre dos soportes distantes entre si esas 28 pulgadas ( podemos hacerlo entre dos alcayatas) y colgar en el centro un peso de 900 gramos (dos libras aproximadamente) aunque en el dibujo he puesto 880 gramos debido a que hasta la fecha era el peso que colocaba y que parecia aceptarse en mi entorno arquero.  Tras hacer infructuosas averiguaciones y observar como hay quien esa distancia entre soportes la reduce a 26 pulgadas (que es la utilizada por el fabricante de los vástagos al medir su spin) y que hay quien la aumenta a 29 he concluido que lo correcto deberia ser que esa separacion entre soportes sea la longitud real a la que vas a dejar el vastago, que puede ser tu apertura o tal vez algo mas, en mi caso 27 pulgadas y media que por seguridad aumento a 28 como se ve en el dibujo, con lo que el spin que marca el fabricante se puede ver alterado.  A partir de ahí, tomar medidas de flexibilidad rotando el vástago sobre su eje.  Lo ideal seria marcar el punto de timonera en la parte que quede mirando al techo donde todas las flechas flexen lo mismo, independientemente de la orientación de la veta, para lograr que cada flecha flexe en vuelo lo mas parecido a la anterior y logremos agrupar. En este caso, el culatin reparte uniformemente el empuje de la cuerda haciendo innecesario el concepto medieval anteriormente explicado. Es cierto que para ello necesitamos poder realizar estas medidas con un “spine tester” de los que se pueden ver en ciertos videos en Youtube, pero si no disponemos de esa posibilidad este no es un paso que nos deba obsesionar ya que los vástagos comerciales de una cierta calidad no tienen diferencias muy notables en flexibilidad variando la posición al rotarlo en la pesada. Pero, si queremos hilar fino....
   Una vez determinado el punto de colocación de la pluma de gallo o timonera en cada flecha cortamos a nuestra medida de apertura añadiendo, como he mencionado anteriormente, un par de pulgadas de más por seguridad, y colocamos el culatin en el extremo mas recto del vastago de manera que la ranura de inserción en la cuerda respete la posición de la timonera.
Ahora pasamos al peso de punta.   Al disparar una flecha, la punta tiende a quedarse en su posición de reposo por la inercia, que será mayor cuanto mas pesada sea y viceversa, factor que junto a emplumado y empuje de cuerda dará una flexibilidad algo diferente a la flecha que la determinada al espinarla entre dos soportes. A esto se le llama "spine dinámico". De esta manera solo nos resta experimentar con distintos pesos de punta hasta dar con la idónea. Podemos estimar que el peso idóneo de la punta seria igual a 1/3 del peso de la flecha sin punta. Si hay mucho peso, la flecha se vuelve mas flexible y vuela hacia el lado contrario al de la ventana del arco, es decir, se clavaran a la derecha del objetivo en arqueros diestros (que tienen la ventana a la parte izquierda) o a la izquierda en arqueros zurdos. Si por contrario, la flecha es rígida por un peso de punta escaso, la flecha volara y clavara hacia el lado contrario en cada uno de los anteriores casos. Hay que buscar la punta que nos permita agrupar las flechas en el centro del objetivo. (ver " SPIN Y PARADOJA ").

También es conveniente comprobar que el centro de equilibrio de la flecha esta adelantado respecto a su centro geométrico. Es el llamado F.O.C. (Front of center) y es una variable que expresa lo adelantado que esta el centro de equilibrio. Se busca con la formula que se detalla junto al grafico y es conveniente que no sea inferior a 6 en tiro a distancias cortas (aplicable a arco tradicional). En distancias de arcos de precisión (olímpico, por ejemplo) se requieren FOC mas altos, pudiendo llegar al 16 para que la flecha concentre su peso tan en la punta como sea posible.


Ahora es el momento de emplumar. Para tradicional, lo suyo es colocar pluma natural, la cual se encuentra en varios perfiles y tamaños. El perfil no es relevante mas que por gustos personales, pero la altura y longitud de la pluma si que influye en el vuelo. Emplumados grandes hacen que la flecha se frene antes y también son útiles para que una flecha con un FOC bajo aguante su trayectoria mas tiempo al frenar la cola y levantar la punta de la flecha.

Con estos datos, es cuestión de hacer pruebas para dar con la flecha mas adecuada. Cuesta un poco, pero los resultados merecen la pena.

jueves, 12 de abril de 2012

El arco triangular

Musica de fondo de Armand Amar 

Desde Egipto hasta China el carro de guerra fue un arma decisiva en los campos de batalla del mundo antiguo. Curiosamente, no sucedió así en Europa, aunque podríamos hacer la excepción del carro celta, pero en realidad se trataba más de un vehículo para desplazar a un guerrero notable al campo de batalla.
Desde los primeros carros sumerios tirados por onagros hasta los excelentes carros persas que el rey Darío III enfrentó a las tropas de Alejandro Magno en la batalla de Gaugamela, pasando por los veloces carros egipcios o los pesados usados por los últimos reyes asirios, podemos concluir que el arma de carros era imprescindible para cualquier ejército, hasta que las apretadas falanges macedónicas erizadas de sarisas (lanzas de mas de 5 metros) los frenaron en suelo persa.

Ramses en su carro de guerra.

El hecho de mencionar el carro de guerra no tiene más sentido en esta entrada que hacer notar que se trataba de una plataforma móvil excelente para hacer uso del arco contra el enemigo y así lo entendieron los egipcios haciendo buen uso de esta técnica de lucha a bordo de carros ligeros y veloces, auténticos "formula 1" de la época.



No obstante, en Egipto, a diferencia de sus vecinos asiáticos, se daba una característica diferenciadora que no era otra que el tipo de arco usado.
 Los egipcios usaban el arco tallado en una sola pieza de madera, de curvatura simple, de menores prestaciones que el compuesto utilizado por sus vecinos de más allá del desierto del Sinaí. Este arco es el diseño básico africano y seguramente fue llevado a Egipto por mercenarios nubios durante el periodo predinástico, manteniéndose en uso durante todo el llamado reino antiguo. Pero Egipto no estuvo siempre gobernado por dinastías locales, hacia el 1700 a. de C. una ola de invasores provenientes de Asia menor tomaron las riendas del país del Nilo durante un siglo y medio aproximadamente. Eran llamados los "gobernantes extranjeros" más conocidos por nosotros por su nombre en griego, Hicsos. Establecieron su propia dinastía y fueron los que introdujeron en el lugar el uso del caballo y el carro de guerra, además del tipo de arco compuesto que nos ocupa. Con su expulsión, comienza una era de esplendor conocida como "Nuevo reino".

La aparición del guerrero a caballo fue desplazando paulatinamente al carro de guerra, aunque no acabó con él en su totalidad, pero lo que no cambió fue el uso del arco compuesto que dada a la alta movilidad del arquero a caballo, vio incrementadas sus posibilidades.  En el imperio Asirio se empezó a hacer uso de la arquería montada de una manera un tanto peculiar, ya que se constituyó el binomio arquero-escudero, ambos a caballo, encargándose el segundo de cubrir al primero y a si mismo con su escudo de las flechas del enemigo.
El binomio de jinetes asirios.


 A pesar de ello, el infante arquero siguió siendo una pieza clave en la guerra para los asirios. Al igual que sucedía con los jinetes montados, en los bajorrelieves se ven grupos de tres hombres en los cuales uno es un portador de un gran escudo que les protege a los tres, en tanto que los otros dos pueden ser dos arqueros o un arquero y un soldado amado con una espada. Esta parece una configuración defensiva, pero seguramente era empleada principalmente ante los muros de las ciudades que asediaban.

¿Y...cómo eran estos arcos? Los que han llegado a nuestros días son pocos y están muy deteriorados debido a la alta capacidad de degradación característica de los materiales que se usan para construir un arco. No obstante podemos llegar a hacernos una idea bastante fiable, sobre todo gracias a ciertas pinturas y relieves egipcios y a los numerosos bajorrelieves asirios encontrados en Mesopotamia con abundantes representaciones de arqueros. Como de costumbre, se refuerzan en su cara interior con cuerno y en la exterior con tendones encolados.
Bajorrelieve de arquero asirio


 De todas maneras, es frecuente que los artistas se tomen ciertas licencias a la hora de presentarnos el tema de la arquería, cosa que incluso hoy en día sucede, y debemos fijarnos en los detalles coincidentes.  Si somos capaces de dejar a un lado los relieves que muestran numerosos arqueros en actitud de combate y nos centramos en los que aparece algún rey, tanto asirio como  egipcio, se aprecia que el arco tiene unas formas bastante coincidentes dando un perfil bastante triangular, algo poco usual a nuestros ojos.
Como buen compuesto, sin encordar adquiere la forma inversa.

Curiosamente, este tipo de arco es muy diferente del arco de tipo "escita", de la zona del mar negro, diseño que acabará por imponerse con el paso de los siglos, el cual, con ligeras modificaciones sobre todo en tamaño, será usado por los persas y sucesivos imperios en la zona, hasta acabar por evolucionar hacia el excelente arco turco, uno de los más eficientes diseños de cuantos han perdurado hasta nuestros días. Nuestro protagonista desapareció, aunque como se aprecia en la foto, hay quien se atreve a recuperar su diseño tan extendido en la antiguedad.

domingo, 25 de marzo de 2012

FISMELLE O DISTANCIA DE ENCORDADO

Musica relajadita, que el tema tiene miga...


Por segunda vez, me voy a animar a compartir en este blog los conocimientos más bien escasos que voy adquiriendo acerca de aspectos técnicos del tiro con arco. Esta vez me apetece hablar del FISMELLE o distancia de encordado, siendo esta distancia uno de los parámetros básicos para obtener un buen rendimiento de nuestro arco.

Esto no se logra con un fismelle equivocado

El FISMELLE o BRACE HEIGHT es la distancia que existe entre la cuerda y la parte interna de la empuñadura del arco, es decir, la que marcaría el eje de pivotación del mismo. También se le llama "distancia de encordado" y el ideal es el más corto posible con el que logremos buenas agrupaciones.
Cada arco es suministrado por el fabricante con unos datos y especificaciones entre los cuales debe estar el fismelle óptimo para ese arco en concreto, no obstante, hay quien desconfía de estos valores y prefiere buscar por si mismo el valor de fismelle adecuado a su arco. Por lo general el fismelle aceptado como cercano al ideal en longbows es de 7 pulgadas y en los recurvos de 8 pulgadas, aunque, dependiendo de la longitud y diseño del arco, se producen variaciones.

Fismelle corto y fismelle largo.

Evidentemente, la medida de fismelle depende de la longitud de la cuerda... Una cuerda demasiado corta provoca una separación excesiva entre cuerda y arco (fismelle largo) y una cuerda excesivamente larga acorta el fismelle, acercando la cuerda al arco más de lo debido.
Ambas posibilidades producen disparos defectuosos ya que en el fismelle largo la flecha se desprende de la cuerda prematuramente de la cuerda al tener esta un recorrido más corto que el previsto por el fabricante.  A la inversa, un fismelle corto hace que la flecha se desprenda de la cuerda más tarde de lo debido al hacer ésta un recorrido mayor del necesario, saliendo la flecha despedida en un punto en el que el culatín está demasiado cercano al cuerpo del arco.
En los arcos recurvados aparece en la cara interna de la punta de ambas palas una acanaladura que suele servir como referencia para conocer el fismelle aconsejado para ese arco. Para ello la cuerda debe reposar sobre esa acanaladura ocultándola en su totalidad, perdiendo el contacto con la pala en el punto donde la acanaladura termina. De todas maneras y aunque resulta bastante aceptable no deja de ser orientativo.
Los arqueros medievales tenían un método para determinar el fismelle correcto de sus longbows, el cual muestro en la imagen de abajo. La lógica de este sistema radica en que un arco largo deberá usarse con un fismelle mayor que un arco corto. Un arco largo será usado por un arquero de mayor envergadura física por lo tanto, con manos más grandes (al menos, así debería ser) por lo tanto cubrirá mejor la medida de fismelle necesaria para su arco. Lo mismo para un arquero bajito…manos mas pequeñas, arcos más cortos, fismelles más cortos.


Sistema seguido por los arqueros medievales.

Efectos de un fismelle erróneo

Equivocarse en el fismelle provoca efectos nocivos en el tiro, ya que el rendimiento óptimo del arco desaparece, fallando velocidad inicial, aceleración y  spin , que es como ya sabemos, la mayor o menor flexibilidad del vástago de la flecha.
Aquí observamos un fenómeno curioso. En principio, puede parecer que un fismelle corto, al estar mas tiempo la cuerda empujando la flecha obligaría a esta a flexar más, pero es justamente lo contrario y viceversa. Todo ello va en función del empuje inicial y no tanto en el tiempo durante el cual cuerda y flecha avanzan juntos. La explicación es más sencilla de lo que parece. Si la cuerda es corta, estando el arco en reposo las palas ya almacenan más energía de la prevista al estar algo dobladas y al soltar la flecha ésta recibe un empuje inicial excesivo, experimentando una velocidad inicial muy alta de salida, lo cual obliga al vástago a flexar demasiado debido a la inercia que se opone a su puesta en movimiento, que aumenta al aumentar también el empuje inicial.  A pesar de ello, la flecha pierde velocidad muy rápido. También observamos que la flecha sale del arco más limpiamente debido a que la cuerda avanza con menos oscilaciones.
Por otro lado, si el fismelle es corto a causa de una cuerda larga, las palas rebasan en su avance el punto idóneo sobre el que desarrollan su empuje y ese excesivo avance impide que la fuerza necesaria para el vuelo de la flecha sea desarrollada, confiriendo una mayor rigidez a la flecha. Esta exagerada aproximación de la cuerda al arco magnifica los posibles errores de la suelta.


En este gráfico se puede ver el efecto que provoca en la flecha un fismelle corto, el correcto y el largo.
La marca verde nos indica el lugar en el que la flecha se desprende de la cuerda y empieza a volar, marcando el punto rojo el fismelle correcto. Como se puede observar, en el ejemplo 2 ambos coinciden y por lo tanto la flecha empieza su vuelo en el punto preciso. No sucede lo mismo en 1 y 3. Como se puede apreciar en el dibujo 1, la flecha acompaña a la cuerda durante un trayecto mayor, hasta que ésta se frena, desalineandose totalmente. Lo contrario ocurre en el dibujo 3, en el que se puede ver como la flecha inicia su vuelo antes de llegar al punto correcto en rojo, desalineandose igualmente, aunque esta vez a la izquierda.



Un aplauso para ti si lo has pillado, que con esta explicación.....  hasta la próxima!!!

martes, 17 de enero de 2012

EL PUEBLO ESCITA

Ambientando la historia


     "Los escitas, al igual que los cimerios, los mannei, los medas y los uqukadi entre otros, son un pueblo de pastores cuyos desplazamientos dependen de la contínua búsqueda de nuevos puntos de pasto para sus bueyes, caballos y ovejas. Son magníficos jinetes y siempre luchan a caballo siendo sus armas preferidas la lanza y sobre todo el arco, en cuyo uso son sumamente hábiles. No llevan espadas, sólo una daga larga que cuelga de su cinto y, aunque prefieren retirarse ante un enemigo poderoso, en la batalla son valerosos hasta la locura, despreciando incluso la protección de una coraza. La mayor calamidad que puede caer sobre un hombre es ser hecho prisionero por ellos, porque su crueldad es notable."

                                           Extracto del libro "El asirio", de Nicholas Guild.

Los Escitas son la primera gran tribu de arqueros montados de las estepas en causar un profundo impacto en la imaginación occidental, siendo así que mucho tiempo después de haber desaparecido como pueblo y ser sustituidos por los Sármatas, su antigua zona de influencia continuó llamándose "Escitia".
Sus típicos ropajes de diseños en zig-zag, sus capuchas y su arma más habitual, el arco, les convierten en reconocibles bárbaros en muchas piezas de cerámica griegas.


En una época en la que en Europa se combatía a pié y cuerpo a cuerpo, un guerrero que lucha a lomos de un caballo manejando un arco a una distancia segura era un concepto novedoso. El arco escita era un arco pequeño de forma recurvada y muy potente, cómodo de usar a caballo y era guardado para su transporte en un contenedor especial llamado por los griegos "gorythos", en el que llevaban tambien las flechas y, frecuentemente,  una daga.
Guerrero escita con el "gorythos" a un costado

Evidencias arqueológicas y literarias emplazan a los escitas en la zona que hoy llamamos Ucrania. A diferencia de otras olas invasoras de nómadas de la estepa, su lengua no era de origen túrquico ni estaban emparentados con turcos o mongoles. Su aspecto era indoeuropeo y hablaban una lengua de origen iránio que les emparentaba con medos y persas.  Herodoto es el primer gran cronista de los escitas en el siglo V a. de C. y gracias a él conocemos algunas de sus costumbres como la de enterrar a los reyes con sus caballos sacrificados y la utilización de cráneos de enemigos muertos para beber.
Sus contactos con los imperios y reinos vecinos enriquecieron su forma de vida nómada que jamás abandonaron, habiéndonos dejado un amplio legado arqueológico, por ejemplo hallazgos como el peine de Solokha , la jarra de Kul Oba o las piezas de la tumba de Kostromskaya, como el ciervo de oro, las cuales he tenido la suerte de poder ver en una exposición temporal del museo del Hermitage montada en el arqueológico de Alicante. Sencillamente impresionantes.

El ciervo de Kostromskaya.

El pueblo escita dominó las estepas que conectaban Europa con Asia y durante siglos fueron temidos como enemigos y apreciados como aliados por los imperios vecinos, todo dependía de la ocasión o la campaña de conquista. Junto a los cimerios, hicieron su aparición en su zona de influencia para en el siglo VII a. de C., para poco después desplazarse hacia el Sur y destruir el reino de Urartu, hechos de los cuales tenemos noticia por los textos asirios, contra los que también combatieron sin poder derrotar dada la magnitud de las fuerzas asirias. El rey escita Partatua firmó la paz con Asiria al desposar a la hija del rey Esaharddon en el 670 a. de C.
Poco después, el rey escita Madyes conduce una expedición de conquista hasta las fronteras con Egipto y más tarde, aliados a los medos, acabarán por destruir el imperio asirio en el 612 a. de C.
La destrucción de Urartu

El tiempo de mirar hacia el Sur había pasado y ahora, ante el poderío de los persas de la dinastía aqueménida, descendientes de sus antíguos aliados medos, se verán obligados a repeler invasiones, como la del rey  Dario I en el 512 a. de C.
Una vez desaparecido el peligro que venía del Sur de sus tierras, atacaron Tracia en el 496 a. de C.,pero sus incursiones no eran de conquista sino más bien de rapiña.  En el 350 a. de C. comienza la expansión Sármata, un pueblo estrechamente emparentado con ellos, que poco a poco va ganandoles terreno empujandoles hacia occidente donde en el 339 a. de C. combatirán contra Macedonia con escaso éxito. Acosados por ambos lados, se van confinando en la peninsula de Crimea hacia el año 200 a. de C. y un siglo después su civilización desaparece por completo, habiendonos llegado su legado cultural de la única forma posible en un pueblo que no tiene ciudades: en las tumbas de sus reyes.




El modo de luchar de los escitas.




Hacia el año 512 a. de C. el rey persa Darío I invadió Europa con la intención de apoderarse de Grecia, pero antes de ello necesitaba asegurarse el control de Tracia para repeler los posibles ataque de los temibles escitas. De este modo, se internó en tierras escitas al mando de un poderoso ejército, sin contar con que los escitas tenían un modo muy particular de hacer la guerra. Retiradas estratégicas, aguas envenenadas, pastos quemados...
Tras varias semanas el rey persa envió un mensajero al rey Escita con el siguiente mensaje:

   "Extraño rey, ¿porqué razón huyes? Puedes enfrentarte a mi ejercito abiertamente si te consideras lo suficientemente poderoso y caso de no ser así debes traerme ofrendas de tierra y agua y someterte a mi."

El rey escita respondió:

 "Nunca he huido de nadie, tan sólo sigo viajando al igual que hacemos en tiempos de paz. Si no te hacemos frente es porque no tenemos granjas, cultivos o ciudades que defender. Pero si tanto deseas combatir, busca las tumbas de nuestros antepasados y entonces tendrás tu respuesta. Hasta entonces, todo seguirá igual."

En lugar de sumisión y ofrendas, el rey escita envió numerosas partidas de arqueros a caballo que aniquilaban a los contingentes persas encargados de buscar aprovisionamientos. Al final los invasores, agotados y desmoralizados, no tuvieron más remedio que abandonar aquellas tierras dejando allí numerosos caidos, para centrarse en la dificil pero más provechosa conquista de Grecia.

Reconstrucción del aspecto de un rey escita.

lunes, 16 de enero de 2012

SPIN Y PARADOJA


Aunque me prometí a mi mismo no tratar temás técnicos, no he podido resistirme a explicar lo que es el spin de una flecha y cómo afecta a su vuelo, lo que nos lleva a plantear la llamada "paradoja del arquero", muy oída, pero poco explicada.  Espero conectar bien ambos conceptos.



El Spin

Cuando hablamos del "spine" o "spin" de una flecha estamos haciendo referencia a la flexibilidad del astil o vástago de la flecha tras actuar sobre este vástago unas fuerzas de deformación muy determinadas. Este valor viene predeterminado por el fabricante, tanto si se trata de un vastago de alumino, carbono, combinación de estos o si se trata de madera. Cuando se trata de los primeros materiales mencionados la flexibilidad suele venir condicionada por el grosor del tubo y su calibre, pero cuando se trata de madera, al ser un material natural, la cosa puede complicarse interviniendo además del calibre o grosor del vástago, el tipo de madera y la orientación de la veta.
Así pues, se entiende que una flecha que flexe mucho se dice que tiene un spin alto y una muy rígida un spin bajo. Por ejemplo, si la flexibilidad de un vástago, colocandole un peso de 2 libras (900 gramos) en su centro, entre dos soportes distantes entre si 26 pulgadas alcanza las 0,5 pulgadas, se dice que tiene un spin 500, que abreviamos a spin 50. Este valor es el que tomamos como referencia más inmediata para adquirir los vástagos más adecuados para la potencia de nuestro arco y nuestra apertura, tanto en calibre como en flexibilidad y es el llamado SPIN ESTATICO.
Obviamente, la flecha debe ser terminada con un emplumado y un peso de punta adecuado, con lo cual este valor de spin seguramente quedará modificado en vuelo por el empuje de la cuerda, la manera de soltar, la inercia que experimenta la punta de la flecha y otros factores como un emplumado escaso o uno excesivo. Es el llamado SPIN DINAMICO y se aplica no al vástago, sino a la flecha acabada y en vuelo y, lógicamente, no es apreciable a simple vista, por lo tanto debemos hacer ciertas pruebas con diferentes pesos de punta, calibres y tamaños de pluma hasta dar con la flecha adecuada. Es evidente que si compramos vastagos ya pesados en grains y con tolerancias muy bajas en cuanto a peso y a spin, la labor se simplifica y obtenemos mejores resultados que si realizamos una compra de vastagos a granel de un supuesto mismo spin estático.

En esta tabla se puede apreciar como a mayor potencia, menor spin o flexibilidad ha de tener el vastago y viceversa. Esta tabla sustituye a una anterior que estaba equivocada.



La paradoja del arquero

Cada actividad humana acaba por dar lugar al nacimiento de términos y expresiones propios y en cuanto al tiro con arco, simpre me ha llamado la atención la llamada "paradoja del arquero".
Una paradoja queda definida como "una idea extraña o irracional que se opone al sentido común y a la opinión general", o simplificando, una situación contradictoria.
No es una expresión que se oiga demasiado en los campos de tiro y bastantes aficionados la desconocen o son incapaces de describirla.
 Este término fué acuñado en los años 30 por un célebre estudioso de la arquería como fué el norteamericano Robert P. Elmer, el cual tuvo la idea de usar una cámara SLOW-MOTION para poder ver con claridad como se comporta la flecha al abandonar el arco. Para simplificar, trataré de explicar este efecto aplicado al arquero diestro dado que es mi caso. Para arqueros zurdos, tan sólo cambia la lateralidad de todo lo que se explique a continuación.
La paradoja en sí aparece cuando descubrimos que para acertar en el centro de una diana la flecha con el arco tensado queda apuntando ligeramente a la izquierda de la diana, produciendose un desalineamiento en correspondencia con su punto de enfleche en la cuerda, la cual sí que debe estar centrada respecto a palas y cuerpo del arco.



En este dibujo podemos ver como en el caso 1 la flecha es rigida, es decir, un spin bajo para la potencia del arco, lo cual hace que la flecha tienda a clavarse a la izquierda, ya que el efecto "paradoja" queda casi anulado. La número 2 sería la que usa el spin correcto y por último, la número 3 una flecha de spin alto o flexible en exceso con la consecuente magnificación del efecto paradoja y su vuelo hacia la derecha.


Los modernos arcos tradicionales tienen cuerpos más gruesos pero con una ventana lateral que sirve para atenuar esta desviación, además de servir de reposaflechas, pero la desviación no desaparece totalmente. De esta manera, ¿cómo es posible que la flecha alcance el centro de la diana? La respuesta está en el Spin.
Arcos de potencias bajas requieren flechas de spin alto, ya que tiene menor capacidad de flexar la flecha con su empuje. Consecuentemente, necesitamos flechas de spin bajo para arcos potentes, para obtener la flexión adecuada. En cualquier caso, no hay que tomar a la ligera el uso de una flecha de spin alto y poco peso para un arco potente ya que la potencia imprimida a la flecha la doblaría tanto que podría llegar a romperse con el consiguiente peligro para el tirador y cuantos le rodean.
De este modo, una flecha con un spin bajo (rígida) no flexará apenas y en su avance lo hará hacia el punto hacia el que se encara la flecha, o sea, hacia la izquierda del blanco, mientras que una flecha excesivamente flexible lo hará de forma inversa, con un excesivo coleo lateral en vuelo, tendiendo a clavarse a la derecha del objetivo.
Podemos añadir que una flecha con un spin equivocado no saldrá limpiamente del arco, actuando sobre ella una serie de fuerzas incontrolables que dan como resultado un vuelo errático y en ciertos casos, peligroso.
En el siguiente video se puede ver claramente lo expuesto y a cámara lenta, llegando a ser sorprendente la deformación que adquieren las flechas.

miércoles, 4 de enero de 2012

Tirando sin arco...

Como de costumbre, fondo musical. 

"Quien enseña, aprende a la vez".  
                 Séneca

Cuando los que disfrutamos del tiro con arco estamos practicando nuestro deporte podemos llegar a pensar que esta idea tan antigua y útil para propulsar un proyectil contra un objetivo es la única o al menos la mejor y posiblemente, dejando de lado las modernas armas de fuego, el arco sea el método más eficiente para impulsar una flecha, pero a veces te encuentras con que existieron otros sistemas bastante más extraños y menos extendidos para el mismo fin...y ninguno de ellos usa el arco.
En una de mis entradas, concretamente la del 17 de Octubre del 2010,  trataba el tema del propulsor de azagayas o "Atl.-atl", seguramente la más antigua de las invenciones del ser humano que aprovecha las leyes de la física para dar una fuerza extra a un lanzamiento.  Parece aceptarse que el propulsor de azagayas fué el "padre" del arco, no obstante, la imaginación del ser humano engendró otros sistemas para alcanzar el mismo fin.

Enlace a la entrada del Atl-Atl

El mundo helenístico

Por un lado tenemos el amentum, que no es más que una pequeña correa que se enrolla en el vástago de una jabalina y de la cual se tira con los dedos índice y anular mientras se sujeta el vástago con la mano. El impulso proporcionado por la extensión que forma la correa añadido al movimiento giratorio en vuelo que se imprime a la jabalina da como resultado un alcance mucho mayor, muy útil si se lanzan muchas a la vez, a pesar de la esperada pérdida de precisión. También encontramos la variante de esta técnica en el "dardo suizo", que puede practicarse con el mismo sistema pero con un proyectil de menor envergadura, como por ejemplo, una simple flecha. Seguramente no es útil más que para la caza de pequeños animales.
Forma de agarre para el lanzamiento
Propulsión tirando con los dedos

Forma de usar el Kestros
Por otro lado, encontramos el Kestros,  cuyo diseño se puede ver aquí. Se trata de una idea más elaborada, que aplica el sistema de la honda típica de lanzar piedras (tan usada en la antiguedad) al lanzamiento de pequeños dardos muy compactos, más parecidos al virote de una ballesta, a gran velocidad.  Dado que parece haber estado en uso muy poco tiempo y que por su naturaleza es prácticamente imposible que ninguno sobreviviese al paso de lo siglos, para su reconstrucción nos basamos en los escritos de los historiadores Polibio (griego) y Livio (romano). Parece haber sido ideado hacia el año 168 a.de C. y fué usado por parte de las tropas macedonias en la Tercera Guerra Macedónica, que enfrentó a griegos contra romanos, la cual finalizó con la batalla de Pydna, en la cual las tropas romanas demostraron que su forma de combatir disponiendose en versátiles unidades llamadas "manipulos" había superado a la tradicional falange macedónica que tantas victorias había dado a Grecia.

 He encontrado en YouTube un video muy ilustrativo del poder del Kestros.
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El mundo romano

Por fin, me gustaría hablar de la plumbata o martiobarbulus, un proyectil que se lanzaba directamente con la mano y que fue usado ampliamente por los ejércitos romanos durante la época final del imperio.

A pesar de que en aquel tiempo los romanos tenían aprendida la lección acerca del uso de la arquería, dotaban a sus tropas de infantería con un tipo de dardo muy compacto y contrapesado con plomo a modo del "pilum" de sus predecesores el cual se lanzaba en masa a modo de "lluvia de flechas" sobre el enemigo, siguiendo un sistema de lanzamiento muy parecido al que se podría ver en un soldado actual que lanzase una granada, balanceando el cuerpo lateralmente.   Este dardo empezó a ser usado en el siglo III d.C. y siguió en uso hasta el siglo V d.C por los legionarios romanos.
Hay evidencias escritas que indican que este arma era colocada para su rápido uso en un lateral interior del escudo del infante, pero se cree que esto sucedía solo en el momento de su uso efectivo, ya que cuesta creer que un grupo de 5 plumbatas no desequilibre con su peso el ya de por si pesado escudo, así que posiblemente serían transportadas en un carcaj o pequeño contenedor hasta el momento del combate.
Recientes reconstrucciones y uso de este arma tan peculiar han determinado que con unas dimensiones de unos 45 cm. de larga y un grosor de vástago de algo más de un cm. el alcance medio de un lanzamiento estaba en unos 60 metros, una amenaza muy a tener en cuenta por un enemigo que se aproxima.

En la  ilustración se representa una escena de la batalla de Adrianópolis,librada el 9 de Agosto de 378 d.C.que enfrentó a romanos contra godos, los cuales trataron de introducirse en tierras romanas a la fuerza huyendo del avance de los hunos de Atila. La batalla fué catastrófica para los romanos y los godos lograron sus propósitos.  El legionario de la izquierda está a punto de hacer uso de una de sus plumbatas.