miércoles, 4 de enero de 2012

Tirando sin arco...

Como de costumbre, fondo musical. 

"Quien enseña, aprende a la vez".  
                 Séneca

Cuando los que disfrutamos del tiro con arco estamos practicando nuestro deporte podemos llegar a pensar que esta idea tan antigua y útil para propulsar un proyectil contra un objetivo es la única o al menos la mejor y posiblemente, dejando de lado las modernas armas de fuego, el arco sea el método más eficiente para impulsar una flecha, pero a veces te encuentras con que existieron otros sistemas bastante más extraños y menos extendidos para el mismo fin...y ninguno de ellos usa el arco.
En una de mis entradas, concretamente la del 17 de Octubre del 2010,  trataba el tema del propulsor de azagayas o "Atl.-atl", seguramente la más antigua de las invenciones del ser humano que aprovecha las leyes de la física para dar una fuerza extra a un lanzamiento.  Parece aceptarse que el propulsor de azagayas fué el "padre" del arco, no obstante, la imaginación del ser humano engendró otros sistemas para alcanzar el mismo fin.

Enlace a la entrada del Atl-Atl

El mundo helenístico

Por un lado tenemos el amentum, que no es más que una pequeña correa que se enrolla en el vástago de una jabalina y de la cual se tira con los dedos índice y anular mientras se sujeta el vástago con la mano. El impulso proporcionado por la extensión que forma la correa añadido al movimiento giratorio en vuelo que se imprime a la jabalina da como resultado un alcance mucho mayor, muy útil si se lanzan muchas a la vez, a pesar de la esperada pérdida de precisión. También encontramos la variante de esta técnica en el "dardo suizo", que puede practicarse con el mismo sistema pero con un proyectil de menor envergadura, como por ejemplo, una simple flecha. Seguramente no es útil más que para la caza de pequeños animales.
Forma de agarre para el lanzamiento
Propulsión tirando con los dedos

Forma de usar el Kestros
Por otro lado, encontramos el Kestros,  cuyo diseño se puede ver aquí. Se trata de una idea más elaborada, que aplica el sistema de la honda típica de lanzar piedras (tan usada en la antiguedad) al lanzamiento de pequeños dardos muy compactos, más parecidos al virote de una ballesta, a gran velocidad.  Dado que parece haber estado en uso muy poco tiempo y que por su naturaleza es prácticamente imposible que ninguno sobreviviese al paso de lo siglos, para su reconstrucción nos basamos en los escritos de los historiadores Polibio (griego) y Livio (romano). Parece haber sido ideado hacia el año 168 a.de C. y fué usado por parte de las tropas macedonias en la Tercera Guerra Macedónica, que enfrentó a griegos contra romanos, la cual finalizó con la batalla de Pydna, en la cual las tropas romanas demostraron que su forma de combatir disponiendose en versátiles unidades llamadas "manipulos" había superado a la tradicional falange macedónica que tantas victorias había dado a Grecia.

 He encontrado en YouTube un video muy ilustrativo del poder del Kestros.
Haz click aquí


El mundo romano

Por fin, me gustaría hablar de la plumbata o martiobarbulus, un proyectil que se lanzaba directamente con la mano y que fue usado ampliamente por los ejércitos romanos durante la época final del imperio.

A pesar de que en aquel tiempo los romanos tenían aprendida la lección acerca del uso de la arquería, dotaban a sus tropas de infantería con un tipo de dardo muy compacto y contrapesado con plomo a modo del "pilum" de sus predecesores el cual se lanzaba en masa a modo de "lluvia de flechas" sobre el enemigo, siguiendo un sistema de lanzamiento muy parecido al que se podría ver en un soldado actual que lanzase una granada, balanceando el cuerpo lateralmente.   Este dardo empezó a ser usado en el siglo III d.C. y siguió en uso hasta el siglo V d.C por los legionarios romanos.
Hay evidencias escritas que indican que este arma era colocada para su rápido uso en un lateral interior del escudo del infante, pero se cree que esto sucedía solo en el momento de su uso efectivo, ya que cuesta creer que un grupo de 5 plumbatas no desequilibre con su peso el ya de por si pesado escudo, así que posiblemente serían transportadas en un carcaj o pequeño contenedor hasta el momento del combate.
Recientes reconstrucciones y uso de este arma tan peculiar han determinado que con unas dimensiones de unos 45 cm. de larga y un grosor de vástago de algo más de un cm. el alcance medio de un lanzamiento estaba en unos 60 metros, una amenaza muy a tener en cuenta por un enemigo que se aproxima.

En la  ilustración se representa una escena de la batalla de Adrianópolis,librada el 9 de Agosto de 378 d.C.que enfrentó a romanos contra godos, los cuales trataron de introducirse en tierras romanas a la fuerza huyendo del avance de los hunos de Atila. La batalla fué catastrófica para los romanos y los godos lograron sus propósitos.  El legionario de la izquierda está a punto de hacer uso de una de sus plumbatas.

2 comentarios:

  1. Hola Jaime, soy Oscar.
    Muy buena esta entrada.
    Siempre me apasionaron las armas antiguas, en particular el arco, y más recientemente la honda, que aunque no arroja flechas, su hermana, la honda para cestrosfendone fue un arma temible aunque no tan precisa como el arco.
    Un saludo desde Argentina

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  2. Gracias por tu comentario Oscar. Saludos desde España.

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