sábado, 7 de abril de 2012

Ramree, a vueltas con los lagartos...

Algo de música... 

"....Replegarnos cruzando aquella zona de manglares no nos pareció una buena idea a nadie,  pero rendición y cautiverio no son  destino para un soldado del emperador, así que nuestro deber era combatir hasta el final en el intento suicida de unirnos al grueso de nuestro ejercito. Oscuridad. Aterradora oscuridad, agua hasta las rodillas o hasta la cintura mientras nuestras deterioradas botas se hunden en el lodo del fondo provocándonos una sensación de asco indescriptible.  Nubes de mosquitos se alimentan de nuestra sangre mientras los heridos que transportamos dejan la suya en las turbias aguas para acabar muriendo por falta de asistencia y desnutrición, o sencillamente por debilidad, infecciones y sed.
Avanzamos pesadamente a pesar de habernos desecho de cuanto equipo nos pueda ralentizar en nuestra marcha suicida. Todos estamos asustados, pero nadie admite tener miedo salvo que se le confiese a un camarada de probada confianza. El Kempei-Tai tiene oídos en todas partes y un comentario así podría ser considerado antipatriótico.


Al teniente Kuroda le mordió una serpiente y empeora por momentos. Dudo que logre salir de este infierno, ya que evidentemente era venenosa y no disponemos de antídoto alguno. La noche ha caído por completo y el horror total entra en escena. Un cabo al que no conozco desaparece violentamente en el agua lanzando un breve grito de terror.
La sangre se hiela en nuestras venas mientras adivinamos sombras que se acercan lenta pero inexorablemente. "¡Cocodrilos! ¡Son cocodrilos!" grita Amagawa, poco antes de que unas enormes fauces surjan del agua arrancándole el brazo con el que señalaba. Disparamos a cualquier cosa que se mueva, aunque a esas alturas ya sabemos que con toda probabilidad, no saldremos con vida de este lugar de pesadilla. Algunos soldados intentan abandonar el manglar, pero estamos rodeados por los británicos y son abatidos de inmediato.
Un hombre es arrastrado de un fuerte tirón hacia el agua. El brillo de la hoja de su katana le identifica como un oficial, aunque jamás sabremos quién fue ni qué pasó por su cabeza mientras el filo de la espada chocaba sobre la dura piel del reptil sin causar daño alguno.
Gritos, fuertes chapoteos, huesos que crujen, disparos...toda una sinfonía del horror en el que estamos inmersos y que acompañará de por vida a cualquiera que logre sobrevivir a semejante carnicería."



Tal y como menciono en mi perfil, soy aficionado al montaje y pintura de miniaturas, una afición que me ha proporcionado muchas horas de disfrute, abstraccion y creatividad, hasta que el inefable paso de los años me ha regalado una incipiente presbicia que me hace muy dificil enfocar para emplear los pinceles como es debido, así que debo conformarme con visitar año tras año las exposiciones-concurso que organiza la Asociación Modelista de Torrent y disfrutar de los trabajos de los mejores pintores de miniaturas, me atrevería a decir que del mundo. Al menos, los considerados como los mejores han pasado alguna vez por allí. Conoce la Asociación en este video 
El pasado año llamó mi atención una pequeña composición de figuras cuya foto ilustra la narración anterior, con el titulo "Sunset at Ramree" ( Puesta de sol en Ramree), en la que se vé a unos soldados japoneses durante la segunda guerra mundial siendo atacados por cocodrilos. Me pareció bastante probable que aquello hubiese pasado en la realidad, así que busque y encontre, y lo que encontré fué ni más ni menos que la que está considerada la mayor masacre de seres humanos provocada por animales....siempre que no entre en concurso la malaria y cosas asi.

La isla de Ramree está situada frente a las costas de Birmania y se trata de una zona separada del continente por estrechos cursos de agua y zonas de manglares.
En Enero de 1945, la guerra estaba perdida ya para un ejército japones que se batía en retirada en todos los frentes y tuvo lugar una ofensiva británica para expulsarles de Birmania. En sus primeras fases, la ofensiva buscaba apoderarse de las islas de Ramree y Cheduba para construir en ellas aeródromos de apoyo.  La guarnición de la isla de Ramree fué quedando rodeada por las fuerzas británicas y vieron como única posibilidad la retirada hacia el norte para unirse a un contingente japonés mayor. Esto suponía atravesar más de dieciseis kilómetros de zonas pantanosas. A pesar de su desesperado intento, un millar de hombres quedaron totalmente rodeados y el mando aliado les ofreció rendirse, algo impensable para el soldado japonés. La noche del 19 de Febrero, tras pasar por innumerables calamidades, los supervivientes se internaron en una zona infestada de cocodrilos marinos (el mayor reptil del planeta).
No son precisamente pequeños.

 Cuando todo acabó, los britanicos tan sólo pudieron hallar a 20 supervivientes de los cerca de 900 que se estima que se enfrentaron esa noche a su terrorifico destino.
El naturalista y miembro de las tropas británicas en ese momento, Bruce Wright, lo describió así:
“Esa noche fue la más horrible que cualquiera de la dotación del lanchón de desembarco haya visto nunca. Entre el esporádico sonido de los disparos podían oírse los gritos de los hombres heridos, aplastados en las fauces de los enormes reptiles, y el vago, inquietante y alarmante sonido de de los cocodrilos girando creaba una cacofonía infernal que rara vez se ha igualado en la Tierra. Al amanecer llegaron los buitres para limpiar lo que los cocodrilos habían dejado…del alrededor de mil soldados japoneses que  entraron en los pantanos de Ramree, sólo unos 20 fueron encontrados con vida.”
Antonio, Miguel y un servidor. Día ventoso y cola de contacto para el remate del bicho.

Y para remate reptiloide, me he animado a hacer un cocodrilo con tiras retiradas de foam para cebarnos con él en las tiradas de animales que se organizan en el club cada mes. Desde luego no ha quedado como yo hubiese querido, ( la verdad es que cuanto más lo miro, más me recuerda a un perro ) pero bueno, se hace lo que se puede dadas las limitaciones de material y de habilidades artísticas, pero bueno, para inflarlo a flechazos... ya sirve.

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