martes, 17 de enero de 2012

EL PUEBLO ESCITA

Ambientando la historia


     "Los escitas, al igual que los cimerios, los mannei, los medas y los uqukadi entre otros, son un pueblo de pastores cuyos desplazamientos dependen de la contínua búsqueda de nuevos puntos de pasto para sus bueyes, caballos y ovejas. Son magníficos jinetes y siempre luchan a caballo siendo sus armas preferidas la lanza y sobre todo el arco, en cuyo uso son sumamente hábiles. No llevan espadas, sólo una daga larga que cuelga de su cinto y, aunque prefieren retirarse ante un enemigo poderoso, en la batalla son valerosos hasta la locura, despreciando incluso la protección de una coraza. La mayor calamidad que puede caer sobre un hombre es ser hecho prisionero por ellos, porque su crueldad es notable."

                                           Extracto del libro "El asirio", de Nicholas Guild.

Los Escitas son la primera gran tribu de arqueros montados de las estepas en causar un profundo impacto en la imaginación occidental, siendo así que mucho tiempo después de haber desaparecido como pueblo y ser sustituidos por los Sármatas, su antigua zona de influencia continuó llamándose "Escitia".
Sus típicos ropajes de diseños en zig-zag, sus capuchas y su arma más habitual, el arco, les convierten en reconocibles bárbaros en muchas piezas de cerámica griegas.


En una época en la que en Europa se combatía a pié y cuerpo a cuerpo, un guerrero que lucha a lomos de un caballo manejando un arco a una distancia segura era un concepto novedoso. El arco escita era un arco pequeño de forma recurvada y muy potente, cómodo de usar a caballo y era guardado para su transporte en un contenedor especial llamado por los griegos "gorythos", en el que llevaban tambien las flechas y, frecuentemente,  una daga.
Guerrero escita con el "gorythos" a un costado

Evidencias arqueológicas y literarias emplazan a los escitas en la zona que hoy llamamos Ucrania. A diferencia de otras olas invasoras de nómadas de la estepa, su lengua no era de origen túrquico ni estaban emparentados con turcos o mongoles. Su aspecto era indoeuropeo y hablaban una lengua de origen iránio que les emparentaba con medos y persas.  Herodoto es el primer gran cronista de los escitas en el siglo V a. de C. y gracias a él conocemos algunas de sus costumbres como la de enterrar a los reyes con sus caballos sacrificados y la utilización de cráneos de enemigos muertos para beber.
Sus contactos con los imperios y reinos vecinos enriquecieron su forma de vida nómada que jamás abandonaron, habiéndonos dejado un amplio legado arqueológico, por ejemplo hallazgos como el peine de Solokha , la jarra de Kul Oba o las piezas de la tumba de Kostromskaya, como el ciervo de oro, las cuales he tenido la suerte de poder ver en una exposición temporal del museo del Hermitage montada en el arqueológico de Alicante. Sencillamente impresionantes.

El ciervo de Kostromskaya.

El pueblo escita dominó las estepas que conectaban Europa con Asia y durante siglos fueron temidos como enemigos y apreciados como aliados por los imperios vecinos, todo dependía de la ocasión o la campaña de conquista. Junto a los cimerios, hicieron su aparición en su zona de influencia para en el siglo VII a. de C., para poco después desplazarse hacia el Sur y destruir el reino de Urartu, hechos de los cuales tenemos noticia por los textos asirios, contra los que también combatieron sin poder derrotar dada la magnitud de las fuerzas asirias. El rey escita Partatua firmó la paz con Asiria al desposar a la hija del rey Esaharddon en el 670 a. de C.
Poco después, el rey escita Madyes conduce una expedición de conquista hasta las fronteras con Egipto y más tarde, aliados a los medos, acabarán por destruir el imperio asirio en el 612 a. de C.
La destrucción de Urartu

El tiempo de mirar hacia el Sur había pasado y ahora, ante el poderío de los persas de la dinastía aqueménida, descendientes de sus antíguos aliados medos, se verán obligados a repeler invasiones, como la del rey  Dario I en el 512 a. de C.
Una vez desaparecido el peligro que venía del Sur de sus tierras, atacaron Tracia en el 496 a. de C.,pero sus incursiones no eran de conquista sino más bien de rapiña.  En el 350 a. de C. comienza la expansión Sármata, un pueblo estrechamente emparentado con ellos, que poco a poco va ganandoles terreno empujandoles hacia occidente donde en el 339 a. de C. combatirán contra Macedonia con escaso éxito. Acosados por ambos lados, se van confinando en la peninsula de Crimea hacia el año 200 a. de C. y un siglo después su civilización desaparece por completo, habiendonos llegado su legado cultural de la única forma posible en un pueblo que no tiene ciudades: en las tumbas de sus reyes.




El modo de luchar de los escitas.




Hacia el año 512 a. de C. el rey persa Darío I invadió Europa con la intención de apoderarse de Grecia, pero antes de ello necesitaba asegurarse el control de Tracia para repeler los posibles ataque de los temibles escitas. De este modo, se internó en tierras escitas al mando de un poderoso ejército, sin contar con que los escitas tenían un modo muy particular de hacer la guerra. Retiradas estratégicas, aguas envenenadas, pastos quemados...
Tras varias semanas el rey persa envió un mensajero al rey Escita con el siguiente mensaje:

   "Extraño rey, ¿porqué razón huyes? Puedes enfrentarte a mi ejercito abiertamente si te consideras lo suficientemente poderoso y caso de no ser así debes traerme ofrendas de tierra y agua y someterte a mi."

El rey escita respondió:

 "Nunca he huido de nadie, tan sólo sigo viajando al igual que hacemos en tiempos de paz. Si no te hacemos frente es porque no tenemos granjas, cultivos o ciudades que defender. Pero si tanto deseas combatir, busca las tumbas de nuestros antepasados y entonces tendrás tu respuesta. Hasta entonces, todo seguirá igual."

En lugar de sumisión y ofrendas, el rey escita envió numerosas partidas de arqueros a caballo que aniquilaban a los contingentes persas encargados de buscar aprovisionamientos. Al final los invasores, agotados y desmoralizados, no tuvieron más remedio que abandonar aquellas tierras dejando allí numerosos caidos, para centrarse en la dificil pero más provechosa conquista de Grecia.

Reconstrucción del aspecto de un rey escita.

lunes, 16 de enero de 2012

SPIN Y PARADOJA


Aunque me prometí a mi mismo no tratar temás técnicos, no he podido resistirme a explicar lo que es el spin de una flecha y cómo afecta a su vuelo, lo que nos lleva a plantear la llamada "paradoja del arquero", muy oída, pero poco explicada.  Espero conectar bien ambos conceptos.



El Spin

Cuando hablamos del "spine" o "spin" de una flecha estamos haciendo referencia a la flexibilidad del astil o vástago de la flecha tras actuar sobre este vástago unas fuerzas de deformación muy determinadas. Este valor viene predeterminado por el fabricante, tanto si se trata de un vastago de alumino, carbono, combinación de estos o si se trata de madera. Cuando se trata de los primeros materiales mencionados la flexibilidad suele venir condicionada por el grosor del tubo y su calibre, pero cuando se trata de madera, al ser un material natural, la cosa puede complicarse interviniendo además del calibre o grosor del vástago, el tipo de madera y la orientación de la veta.
Así pues, se entiende que una flecha que flexe mucho se dice que tiene un spin alto y una muy rígida un spin bajo. Por ejemplo, si la flexibilidad de un vástago, colocandole un peso de 2 libras (900 gramos) en su centro, entre dos soportes distantes entre si 26 pulgadas alcanza las 0,5 pulgadas, se dice que tiene un spin 500, que abreviamos a spin 50. Este valor es el que tomamos como referencia más inmediata para adquirir los vástagos más adecuados para la potencia de nuestro arco y nuestra apertura, tanto en calibre como en flexibilidad y es el llamado SPIN ESTATICO.
Obviamente, la flecha debe ser terminada con un emplumado y un peso de punta adecuado, con lo cual este valor de spin seguramente quedará modificado en vuelo por el empuje de la cuerda, la manera de soltar, la inercia que experimenta la punta de la flecha y otros factores como un emplumado escaso o uno excesivo. Es el llamado SPIN DINAMICO y se aplica no al vástago, sino a la flecha acabada y en vuelo y, lógicamente, no es apreciable a simple vista, por lo tanto debemos hacer ciertas pruebas con diferentes pesos de punta, calibres y tamaños de pluma hasta dar con la flecha adecuada. Es evidente que si compramos vastagos ya pesados en grains y con tolerancias muy bajas en cuanto a peso y a spin, la labor se simplifica y obtenemos mejores resultados que si realizamos una compra de vastagos a granel de un supuesto mismo spin estático.

En esta tabla se puede apreciar como a mayor potencia, menor spin o flexibilidad ha de tener el vastago y viceversa. Esta tabla sustituye a una anterior que estaba equivocada.



La paradoja del arquero

Cada actividad humana acaba por dar lugar al nacimiento de términos y expresiones propios y en cuanto al tiro con arco, simpre me ha llamado la atención la llamada "paradoja del arquero".
Una paradoja queda definida como "una idea extraña o irracional que se opone al sentido común y a la opinión general", o simplificando, una situación contradictoria.
No es una expresión que se oiga demasiado en los campos de tiro y bastantes aficionados la desconocen o son incapaces de describirla.
 Este término fué acuñado en los años 30 por un célebre estudioso de la arquería como fué el norteamericano Robert P. Elmer, el cual tuvo la idea de usar una cámara SLOW-MOTION para poder ver con claridad como se comporta la flecha al abandonar el arco. Para simplificar, trataré de explicar este efecto aplicado al arquero diestro dado que es mi caso. Para arqueros zurdos, tan sólo cambia la lateralidad de todo lo que se explique a continuación.
La paradoja en sí aparece cuando descubrimos que para acertar en el centro de una diana la flecha con el arco tensado queda apuntando ligeramente a la izquierda de la diana, produciendose un desalineamiento en correspondencia con su punto de enfleche en la cuerda, la cual sí que debe estar centrada respecto a palas y cuerpo del arco.



En este dibujo podemos ver como en el caso 1 la flecha es rigida, es decir, un spin bajo para la potencia del arco, lo cual hace que la flecha tienda a clavarse a la izquierda, ya que el efecto "paradoja" queda casi anulado. La número 2 sería la que usa el spin correcto y por último, la número 3 una flecha de spin alto o flexible en exceso con la consecuente magnificación del efecto paradoja y su vuelo hacia la derecha.


Los modernos arcos tradicionales tienen cuerpos más gruesos pero con una ventana lateral que sirve para atenuar esta desviación, además de servir de reposaflechas, pero la desviación no desaparece totalmente. De esta manera, ¿cómo es posible que la flecha alcance el centro de la diana? La respuesta está en el Spin.
Arcos de potencias bajas requieren flechas de spin alto, ya que tiene menor capacidad de flexar la flecha con su empuje. Consecuentemente, necesitamos flechas de spin bajo para arcos potentes, para obtener la flexión adecuada. En cualquier caso, no hay que tomar a la ligera el uso de una flecha de spin alto y poco peso para un arco potente ya que la potencia imprimida a la flecha la doblaría tanto que podría llegar a romperse con el consiguiente peligro para el tirador y cuantos le rodean.
De este modo, una flecha con un spin bajo (rígida) no flexará apenas y en su avance lo hará hacia el punto hacia el que se encara la flecha, o sea, hacia la izquierda del blanco, mientras que una flecha excesivamente flexible lo hará de forma inversa, con un excesivo coleo lateral en vuelo, tendiendo a clavarse a la derecha del objetivo.
Podemos añadir que una flecha con un spin equivocado no saldrá limpiamente del arco, actuando sobre ella una serie de fuerzas incontrolables que dan como resultado un vuelo errático y en ciertos casos, peligroso.
En el siguiente video se puede ver claramente lo expuesto y a cámara lenta, llegando a ser sorprendente la deformación que adquieren las flechas.

miércoles, 4 de enero de 2012

Tirando sin arco...

Como de costumbre, fondo musical. 

"Quien enseña, aprende a la vez".  
                 Séneca

Cuando los que disfrutamos del tiro con arco estamos practicando nuestro deporte podemos llegar a pensar que esta idea tan antigua y útil para propulsar un proyectil contra un objetivo es la única o al menos la mejor y posiblemente, dejando de lado las modernas armas de fuego, el arco sea el método más eficiente para impulsar una flecha, pero a veces te encuentras con que existieron otros sistemas bastante más extraños y menos extendidos para el mismo fin...y ninguno de ellos usa el arco.
En una de mis entradas, concretamente la del 17 de Octubre del 2010,  trataba el tema del propulsor de azagayas o "Atl.-atl", seguramente la más antigua de las invenciones del ser humano que aprovecha las leyes de la física para dar una fuerza extra a un lanzamiento.  Parece aceptarse que el propulsor de azagayas fué el "padre" del arco, no obstante, la imaginación del ser humano engendró otros sistemas para alcanzar el mismo fin.

Enlace a la entrada del Atl-Atl

El mundo helenístico

Por un lado tenemos el amentum, que no es más que una pequeña correa que se enrolla en el vástago de una jabalina y de la cual se tira con los dedos índice y anular mientras se sujeta el vástago con la mano. El impulso proporcionado por la extensión que forma la correa añadido al movimiento giratorio en vuelo que se imprime a la jabalina da como resultado un alcance mucho mayor, muy útil si se lanzan muchas a la vez, a pesar de la esperada pérdida de precisión. También encontramos la variante de esta técnica en el "dardo suizo", que puede practicarse con el mismo sistema pero con un proyectil de menor envergadura, como por ejemplo, una simple flecha. Seguramente no es útil más que para la caza de pequeños animales.
Forma de agarre para el lanzamiento
Propulsión tirando con los dedos

Forma de usar el Kestros
Por otro lado, encontramos el Kestros,  cuyo diseño se puede ver aquí. Se trata de una idea más elaborada, que aplica el sistema de la honda típica de lanzar piedras (tan usada en la antiguedad) al lanzamiento de pequeños dardos muy compactos, más parecidos al virote de una ballesta, a gran velocidad.  Dado que parece haber estado en uso muy poco tiempo y que por su naturaleza es prácticamente imposible que ninguno sobreviviese al paso de lo siglos, para su reconstrucción nos basamos en los escritos de los historiadores Polibio (griego) y Livio (romano). Parece haber sido ideado hacia el año 168 a.de C. y fué usado por parte de las tropas macedonias en la Tercera Guerra Macedónica, que enfrentó a griegos contra romanos, la cual finalizó con la batalla de Pydna, en la cual las tropas romanas demostraron que su forma de combatir disponiendose en versátiles unidades llamadas "manipulos" había superado a la tradicional falange macedónica que tantas victorias había dado a Grecia.

 He encontrado en YouTube un video muy ilustrativo del poder del Kestros.
Haz click aquí


El mundo romano

Por fin, me gustaría hablar de la plumbata o martiobarbulus, un proyectil que se lanzaba directamente con la mano y que fue usado ampliamente por los ejércitos romanos durante la época final del imperio.

A pesar de que en aquel tiempo los romanos tenían aprendida la lección acerca del uso de la arquería, dotaban a sus tropas de infantería con un tipo de dardo muy compacto y contrapesado con plomo a modo del "pilum" de sus predecesores el cual se lanzaba en masa a modo de "lluvia de flechas" sobre el enemigo, siguiendo un sistema de lanzamiento muy parecido al que se podría ver en un soldado actual que lanzase una granada, balanceando el cuerpo lateralmente.   Este dardo empezó a ser usado en el siglo III d.C. y siguió en uso hasta el siglo V d.C por los legionarios romanos.
Hay evidencias escritas que indican que este arma era colocada para su rápido uso en un lateral interior del escudo del infante, pero se cree que esto sucedía solo en el momento de su uso efectivo, ya que cuesta creer que un grupo de 5 plumbatas no desequilibre con su peso el ya de por si pesado escudo, así que posiblemente serían transportadas en un carcaj o pequeño contenedor hasta el momento del combate.
Recientes reconstrucciones y uso de este arma tan peculiar han determinado que con unas dimensiones de unos 45 cm. de larga y un grosor de vástago de algo más de un cm. el alcance medio de un lanzamiento estaba en unos 60 metros, una amenaza muy a tener en cuenta por un enemigo que se aproxima.

En la  ilustración se representa una escena de la batalla de Adrianópolis,librada el 9 de Agosto de 378 d.C.que enfrentó a romanos contra godos, los cuales trataron de introducirse en tierras romanas a la fuerza huyendo del avance de los hunos de Atila. La batalla fué catastrófica para los romanos y los godos lograron sus propósitos.  El legionario de la izquierda está a punto de hacer uso de una de sus plumbatas.