miércoles, 29 de mayo de 2013

Picando vainas

¿Un poquito de música?

Picando vainas. Mi cumpleaños y picando vainas, maldita sea.
Allá por el año 1983 (uf....qué lejos me queda eso ahora) me incorporé a filas en nuestro muy glorioso Ejercito del Aire donde, tras un par de meses como recluta sin derecho a la vida, esperaba jurar bandera y pasar a ser, en palabras de un subteniente gallego con muy mala leche, ni más ni menos que "tropa de choque, guardia y custodia de aeródromo". Cágate lorito. Rimbombante forma de calificar un año por delante de escoba y fregona, de ser el chico "oyevés" de los recados de los más variopintos individuos con galones o estrellas. No sabíamos disparar, eso si, barríamos que daba gloria, oiga. Así es como alzamos el vuelo sobre el alto cielo, como rezaba nuestro himno.
Y correr....muuuucho correr. Correr en instrucción, correr en entrenamiento físico, correr para comer, correr para formar, correr para las clases teóricas, correr para ducharse, correr como castigo por ser malos y ruines. Así que...en caso de guerra ¿cual era el plan?



Los romanos ya sabían que un ejército ocioso es una bomba de relojería, y por ello en tiempos de paz se utilizaba a las legiones disponibles para la realización de obras de ingeniería que todavía hoy nos asombran. Y sin divagar más...hallábame yo sentado en el suelo martillo en mano junto a una caja de madera que contenía un buen numero de vainas (casquillos de bala para los profanos) que aquella misma mañana habían sido escupidas por las ventanas de expulsión de los fusiles en prácticas de tiro con la relevante misión de aplastar dichas vainas y devolverlas a su caja. Aquél obsequio fue producto de un arresto propiciado por obra y gracia de un dedo de mi mano que no quedaba lo suficientemente pegado al resto de dedos en el saludo. Y eso lo ven tipos que mientras te gritan hacen que cambies de color al verde pálido del pestazo a alcohol de su aliento. Pocos galones en la manga y mucho alcohol en sangre...lo habitual.  Aquella actividad me parecía otra más de las muchas estupideces que allí vi y aprendí.
"Debe ser para que ocupen menos sitio en la caja" pensé yo, ilusamente. Pardillo de mí, se me ocurrió preguntarle al sargentillo que nos había impuesto semejante labor por la utilidad de aquello. Lo épico de la respuesta hizo que la grabase en mármol en mi sesera: "Para que no las aproveche el enemigo"...Ole, óle y óle.
"Tengo que salir de aquí" -  pensé, pero sólo lo logré tras cumplimentar mis preceptivos quince meses de servicio, que se le va a hacer.
Evidentemente, éramos las legiones ociosas que había que mantener ocupadas y a aquel chusquero bigotón se le ocurrió aquello del martillo. Punto pelota.
Foto furtiva en uno de los pajaros en el hangar.

Pero si hay tarados, también encontré el contrapunto. Al día siguiente, un capitán de avión de caza nos dejó claro que aquello de "ocupar el tiempo libre" se podía ver desde ópticas diferentes. Aquel tipo, un oficial bajito, joven, con una calvicie incipiente y de trato amable nos llevó al grupo de arrestados a las pistas, para ver como despegaban los cazas en vuelos nocturnos en el momento en que la tarde comienza a convertirse en noche. Sencillamente impresionante. A una distancia que me pareció corta en extremo, rodaban a toda velocidad ante nuestros ojos los cazas que despegaban con un ruido que pulverizaba los tímpanos, dejando tras de sí una llamarada de color identificativo para cada piloto gracias a un aditivo que los chicos de combustibles añadían al queroseno. No exagero si digo que todos estábamos alucinados. Aquel tipo nos hizo un regalo aquella tarde, un espectáculo que no se olvida y, en contrapunto al odio que despertó en nosotros el sargento "picavainas", esa tarde creo que todos nos sentimos orgullosos de formar parte de aquella maravilla, aunque fuese con una escoba en la mano.
Aquella tarde-noche, todos nosotros volamos tras las estelas de fuego de colores de un avión de caza.

2 comentarios:

  1. Se te echaba de menos.
    Aunque no me conozcas, te sigo desde hace algún tiempo, creo que llegué a tu blog buscando información sobre los distintos tipos de agarres,y me quedé por tu forma de escribir.
    Hace poco que practico el tiro con arco en la modalidad olímpico, pero mi puntito romántico y soñador, me dice que en algún momento practicaré la arquería tradicional.
    Cuando llegue ese día te pediré consejo seguro ;)

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  2. Gracias Aribeth por tus palabras. Lamento haber tenido el blog parado tanto tiempo, pero a veces es mejor permanecer en silencio cuando no se tiene nada que decir.
    No obstante, mi intención es retomarlo nuevamente. Comentarios como el tuyo me animan a ello.
    Estaré encantado de poner a tu disposición mis escasos conocimientos.
    Un saludo.
    Jaime.

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