domingo, 29 de junio de 2014

De nuevo entre arboles


El folk pagano nos acompaña

Tensar un arco no es difícil. Lo difícil es adivinar la trayectoria de la flecha si no eres un excelente tirador. En el interior de un arquero se desata una especie de microcosmos aparentemente caótico formado por multitud de factores que afectan desde la pose hasta la liberación de la flecha, pasando por un abanico de sensaciones que surgen de su interior y que le asaltan desde el exterior desde antes de que cargue la flecha en la cuerda. Abres el arco, encaras y en ese momento recuerdas que tus supuestamente mecanizados movimientos afectan a tu pose, sobre todo si te encuentras sobre una roca que se mueve y tratando de no perder pié en una postura poco ortodoxa.
El tiro de bosque tiene estas incomodidades, los que lo hemos probado sabemos bien.
La cuerda presiona las yemas de tus dedos mientras tratas de dirigir el vuelo lo más certeramente posible hacia el jabalí, ciervo, cabra montés o cualquiera de la amplia variedad de animales simulados que te puedes encontrar. Es un momento de tensión, desconoces la distancia y cuesta dejar de lado el temor a destrozar la flecha contra una piedra y perderla entre la vegetación, algo que sucede con más frecuencia de la que desearíamos. Decides el momento de la suelta, relajas los dedos y la liberas en ese mágico momento en el que el tiempo parece ralentizarse tras escuchar el chasquido que produce tu arco. La flecha avanza buscando el acierto...a veces parece que están vivas, y únicamente el sonido seco que produce el impacto contra su objetivo es capaz de tranquilizarnos.

Una de mis poco frecuentes tiradas certeras, un corazón y un pulmon.
Hoy he podido experimentar de nuevo esas sensaciones en ochenta tiros en el recorrido de final de liga organizado por Arquers de Morvedre en el paraje de "Les Escales" en Sagunto. No ha sido mi mejor participación en uno de estos eventos, aunque creo que debido a las altas temperaturas y a lo duro del terreno ha sido la más agotadora. Creo que me he equivocado con el tipo de flecha, lo cual unido a mi nuevo arco que recibía hoy su bautismo de fuego no me han ayudado precisamente a hacer buenos tiros, pero ya habrá tiempo de corregir esos detalles. Lo mejor es reencontrarse con viejos conocidos, respirar profundo mientras disfrutas del bosque y fundirte en un entorno que si no fuese por estos acontecimientos ni siquiera pisarías. Y el silencio...cuando coincide que la patrulla que te precede y la que te sigue están en silencio mientras tiras, es algo grande.





Acabamos el segundo recorrido, estamos cansados. Se nos indica que recojamos el animal y las señalizaciones que se colocan en cada uno de ellos al acabar y acudamos al punto de reunión, donde descansaremos un poco mientras entregamos las puntuaciones, nos intentamos refrescar con algo de agua y fruta. Los arcos son desencordados y enfundados, las flechas vuelven a sus tubos tras haber perdido a alguna compañera por el camino, se retiran los protectores y empezamos a despedirnos de gente que vemos a menudo y de la que no vemos con tanta frecuencia.

Tras un corto viaje de regreso , dejo el equipo en el suelo de mi casa y me dispongo a asearme y relajarme. Tengo algunas flechas que reparar , pero eso lo dejo para más tarde
Y mientras tanto, el gato investiga mis botas sorprendido por olores que no conoce. El olor del bosque que ha tenido 6 horas para apoderarse de ellas.

1 comentario:

  1. Hola soy Marce de Asturias,comparto la afición me encanta lo que escribes yy como lo escribes muchas gracias por compartir conocimientos un saludo y puede que nos conozcamos algún dial

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