miércoles, 4 de febrero de 2015

CONSTRUIR UNA FLECHA MEDIEVAL


Ambientando...pica aquí 

Una de las entradas que tenía pendientes para éste blog era la que trataría acerca de la elaboración de flechas de estilo medieval europeo.   Pues bien....tras conseguir casi por casualidad unas puntas de flecha más o menos aceptables, me he animado a montar unas flechas totalmente funcionales que pueden recordarnos aquellas escenas vistas en algunas películas en las que se ve un gran grupo de arqueros tensando sus longbows de tejo apuntando hacia el cielo para hacerlas caer sobre la caballería pesada que se aproxima a sus líneas.  Antes de nada, debo recordar que este tipo de flechas no están permitidas por la peligrosidad que entrañan sus puntas y deben usarse con puntas de tipo bala, aunque posiblemente para ser empleadas en la cacería de animales como jabalíes o ciervos es bastante posible que la legislación las acepte.


Aunque anteriormente ya había montado (y disparado) flechas de éste tipo, siempre había tenido que colocar las puntas de tipo bala ya que no disponía de otras, pero hace un par de meses tuve una grata sorpresa.  Estando a la espera de que pasaran un par de horas para subirme a un tren, pude ver a través de la luna de un escaparate de un comercio para turistas unas espadas y unos cascos que, como no podía ser de otra manera, atrajeron totalmente mi atención. Disponía de tiempo, así que me animé a entrar y pude ver que se trataba de réplicas de espadas antiguas, pero increíblemente fieles a los originales.  El dependiente debió verme muy interesado porque se acercó y me invitó a subir a la segunda planta, donde seguramente vería más cosas interesantes.  Aquello era el paraíso de los "freaks" del mundo antiguo y medieval.....armaduras, lanzas, espadas, hachas, yelmos...todo ello muy fiel como ya dije a los originales. Incluso armaduras de samurai completas de una belleza que quitaba el hipo.  Empecé a perder la noción del tiempo dejándome absorber por la contemplación de aquellos objetos que, a pesar de saber que se trataba de réplicas, difícilmente volvería a tener tan masivamente y tan a mano, y entonces, en un pequeño cuenco dentro de un mostrador, las vi.  Puntas de flecha de estilo medieval....¿estarían a la venta?
La persona que me había acompañado a dicha sección se sorprendió por mi interés en aquellas piezas un tanto arrinconadas y le dije que tiraba con arco y estaba interesado en adquirir algunas. Dicho y hecho. Seleccioné algunas, las pagué y al tren, al cual no tenía claro del todo que me dejasen subir con aquello. "Mira que si las tengo que dejar en la estación..." Pero hubo suerte y pude acceder con ellas.
Así pues, me puse manos a la obra. Conseguí los vástagos adecuados y plumas enteras para recortar el perfil apropiado, pero….faltaba algo. Las flechas pesadas que se usaban contra los jinetes revestidos de metal eran disparadas con arcos que desarrollaban un empuje brutal, de hecho, no resultaba extraño el uso de arcos de 120 libras. Esa fuerza tan intensa aplicada sobre el culatín tallado en madera hacía peligrar la integridad de la flecha, pudiendo llegar a partirse desde atrás hacia adelante con el consiguiente riesgo.  Para ello, los culatines eran reforzados con una lámina de hueso o cuerno preferentemente que era   colocado en el sentido de las vetas de la madera para que absorbiese el empuje y la madera no se rajase destrozando la flecha. Si quería que mis flechas tuviesen un aspecto auténtico, debía hacerlas así. Eso me planteaba el problema de la obtención del material, pero recordé que cada Navidad se montaba un mercado medieval cerca de donde vivo y que un artesano de estos materiales vende sus productos allí. Tras explicarle lo que andaba buscando, quedó en traerme unas láminas sobradas de cuerno planchado, las cuales yo me encargaría de acabar de recortar y acoplar a mis flechas.



A continuación, he colocado una serie de fotos (porque una imagen vale más que mil palabras) en las que se ve el proceso de fabricación.


Tras escoger un trozo adecuado de cuerno, se rebaja a base de lijado hasta lograr un pequeño rectángulo que pueda insertarse en la parte trasera de la flecha hasta un poco más hondo de donde llegará la futura ranura del culatín.

Ahora lijamos con una lija fina la parte del vástago en la cual vayamos a tallar el culatín hasta ver que aparecen claramente las lineas de la veta de la madera.

En éste dibujo muestro la orientación que debemos dar a la colocación de la lámina de cuerno respecto a la veta de la madera. De este modo la cuerda empujará todas las lineas duras de la madera además del refuerzo de cuerno. Hoy ésto no es necesario, pero antiguamente si y se llevaba a la práctica, de modo que si queremos un trabajo creible....
La línea roja muestra la orientación del primer corte, es decir, el que nos permite insertar la lámina de cuerno. La línea azul, será la segunda ranura, o sea, la que albergará la cuerda del arco.

 Entendido el gráfico precedente procedemos a hacer la ranura para el cuerno, empezando con un agujero que actuará de tope para después pasar a una pequeña dremel (aquí cada cual que se sirva de las herramientas que tenga a mano...) y realizar el corte que posteriormente será agrandado mediante una cuchilla, tal y como se ve debajo de éstas lineas.


Ahora deslizamos la tablilla de cuerno en la ranura y la pegamos. Recomiendo cianocrilato (superglue) que es inmejorable para pegar cuerno.


También podemos hacer nuestro propio pegamento tradicional rápidamente, mezclando al fuego en un vasito metálico de flan (andando..al chino de la esquina) resina de pino, cera virgen y un poco de carbon vegetal pulverizado.

La resina será el pegamento real, la cera restará fragilidad a la resina cristalizada, haciendola más maleable y el carbón será el aglutinante. Las proporciones son aproximadamente resina y cera al 50 % y el carbón recomiendo poner muy poco y además mezclarlo poco a poco, hasta ver que la mezcla se vuelve negra.   Hay que tener en cuenta que a más resina, más quebradizo es el pegamento obtenido, pero si nos pasamos con la cera no pegará bien...parece complicado, pero no lo es en absoluto.
Una vez el cuerno esté firmemente adherido pasamos a retirar el sobrante ( como vereis, yo me he pasado varios pueblos y he tenido que lijar bastante, aunque se hace rápido) y de ese modo debería quedarnos tal que así...
Es el momento de hacer la ranura que albergará la cuerda, que en este caso ha de hacerse de manera que corte madera y cuerno como indico en el dibujo anteriormente visto. Para ello, lo más adecuado es proveerse de una pequeña sierra y trabajar sin prisas ya que un mal corte en esta fase arruinaría todo el trabajo. Una vez hecha, es cosa de continuar el trabajo con una lija muy fina sobre todo por el interior de la ranura para que no quede ninguna arista que roce en la cuerda y la deteriore. Al igual que se hizo anteriormente, conviene agujerear con mucho cuidado el vastago en el punto que determinemos como final de la ranura, para que nos quede un mejor acabado y sea más fácil controlar la sierra al llegar a ese punto.
Tras ésta laboriosa parte, lo que queda es emplumar y poner las puntas, algo en lo que no me gustaria ser redundante por haberse explicado an algunas ocasiones.
Ir a "Cómo emplumar" 
Aconsejo plumas largas y recortarlas con un perfil triangular como muestro en las fotos, además de hacerles el atado al vástago con un hilo adecuado. Yo he gastado hilo de algodon de un color crudo, pero para gustos, colores.


Espero que este modesto tutorial os haya sido de interés. Hasta la próxima.